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Variante Delta: por qué reina la ilusión de que Manaos sea un “muro” y Argentina pueda zafar

Los ministros de Salud de la Ciudad y la Provincia expresaron miradas contrapuestas sobre el impacto de la circulación comunitaria. Qué dicen los expertos sobre cómo podría progresar. El caso de Brasil.

¿Es posible que las variantes de Covid Gamma (“ex” Manaos) y Lambda (“ex” Andina) hayan montado una muralla que esté impidiendo la proliferación de Delta en Argentina? ¿Podríamos ser la excepción mundial, o es otra ilusión, como la que nos inventamos en 2020?

Mientras algunos como el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, aseguran que todo lo que sube tiene que bajar, o sea que el avance del Covid del hemisferio norte se replicará en el sur, hay quienes -como su par bonaerense, Nicolás Kreplak- barajan que alguna cualidad de las variantes latinoamericanas esté generando un efecto “bloqueo” frente a Delta, la versión de coronavirus con mejor “fitness” y mayor contagiosidad.

Clarín contactó a cinco expertos de Suiza, Brasil, Estados Unidos y Argentina, que coincidieron en que sobran las razones para pensar que Delta va a llegar y va a provocar una tercera ola.

Lejos del alarmismo, las líneas que siguen buscan señalar una oportunidad: con los contagios en baja, el impacto de la ola dependerá del ritmo de la vacunación y de cuán aceitados (u oxidados) estén los mecanismos de cuidado ya conocidos.

Ilusión y realidad

Emma Hodcroft es epidemióloga molecular, investigadora de la Universidad de Berna, Suiza, y responsable de CoVariants.org, un sitio abocado a la vigilancia genómica mundial del Covid.

Cuando este medio le consultó por la extraña demora del avance de Delta en Argentina, Hodcroft apuntó a un tema también mencionado por Jorge Quarleri, bioquímico, investigador Superior del INBIRS-UBA-Conicet: las limitaciones para obtener diagnósticos cuando los datos son escasos.

Es decir: sabemos que no hay circulación comunitaria de Delta, pero, ¿estamos seguros?

Según Quarleri, “en comparación a Estados Unidos, Reino Unido o Israel, donde la caracterización genómica se hace con gran cantidad de muestras, profundizando en las nuevas infecciones, en Latinoamérica tendemos a estar bastante enlentencidos”.

Hodcroft lo ratificó: “Preguntas como estas son difíciles de responder. La información en CoVariants viene de secuencias que se ponen a disposición del público. Desafortunadamente, no tenemos tantas de éstas en gran parte de América del Sur, ni son tan recientes”.

Si bien se requiere más evidencia “pareciera que Delta eliminó la mayoría de sus competidoras; solo se ve un puñado de casos causados por otras variantes”, aseguró la investigadora, y agregó: “De hecho, en Brasil y Ecuador, donde hay algunos datos recientes, Delta también se está expandiendo”.

Competencia

Que Delta es una “ganadora nata” también fue ratificado por el genetista abocado a enfermedades infecciosas Alexandre Bolze, del grupo estadounidense de vigilancia genómica Helix. Dijo que, “en Estados Unidos, Delta desplazó claramente a Gamma” y “también está superando a Lambda”, variante con pocos casos allá, que “están disminuyendo de niveles bajos a muy bajos”.

Fernando Spilki es un reconocido investigador brasileño de la Universidad Feevale, que coordina la red universitaria de vigilancia genómica Corona-ômica/BR-MCTIClarín lo contactó porque la “foto” de Delta allá podría ser premonitoria acá.

Spilki aclaró que el avance de esta variante se está dando a un ritmo, por ahora, “lento y descompasado” entre los Estados brasileños. Influye (entre otras variables) el ritmo de la vacunación, según la zona del país, igual que en Argentina.

Vacunación sin turno en la estación de trenes de Caseros. Foto: Juano Tesone

Vacunación sin turno en la estación de trenes de Caseros. Foto: Juano Tesone

“Las vacunas, aunque estén administradas parcialmente, más la amplia circulación que tuvo Gamma en los últimos meses, pueden estar haciendo que el viaje de Delta sea un poco más lento. Pero esta realidad podría cambiar rápidamente“, advirtió.

Especialmente en Río de Janeiro, en el Distrito Federal, en el sur y en San Pablo, “Delta está avanzando”, apuntó preocupado, y remarcó que en algunos casos, la aceleración supera holgadamente a Gamma.

“Como casi no existen medidas de control fuertes además del uso del barbijo y la vacunación, no podemos descartar una nueva ola de contagios”, resumió.

Renato Stein, otro experto brasileño pero dedicado a la infectología pediátrica (profesor de la Escuela de Medicina de Universidad Católica de Porto Alegre), opinó que “nadie tiene la respuesta perfecta, pero es inevitable que Delta va a entrar. En Brasil, hay sitios donde entre el 60% y el 80% de los casos ya son por esa variante”.

En algunas zonas de Brasil, la prevalencia de Gamma todavía ronda el 95%, pero en otras, como señalaba Stein, baja y le va dando paso a Delta. En Argentina, la secuenciación genómica del Proyecto País indica que Gamma prevalece en el 65% de los casos de Covid.

Si es posible afirmar que el avance de Delta sobre Gamma, acá, sería  importante como en Brasil es porque, en materia de vacunación, estos países están parejos: poco menos del 60% de la población tiene al menos una dosis (Argentina le gana a Brasil), y algo más del 20% (Brasil le gana a Argentina) tiene esquema completo.

Ahora bien, si hubiera una tercera ola¿no sería lógico, con estos porcentajes, pensar que sería pequeña o muy poco virulenta?

Spilki prefirió la cautela: “Este es un nuevo escenario. La vacunación tuvo efectos que ya se ven, pero no podemos estar seguros de nada. Espero que no pasemos por la terrible cantidad de muertes que causó Gamma. Es la expectativa, viendo los efectos de Delta en otros países”.

¿Muro latino?

Ni Spilki ni Quarleri ni Hodcroft ni Stein se inclinaron por la posibilidad de que las variantes latinoamericanas posean alguna cualidad que “en esencia” les permita bloquear el avance de Delta. Al menos, dijo Quarleri, “no hay evidencia”.

Más sentido tendría atribuir un lento avance de Delta a una inmunidad poblacional importante, que en el caso de ciertos países pondría al desnudo la pobrísima capacidad diagnóstica durante la pandemia.

Centro vehicular de vacunación contra el Covid en Costa Salguero. Foto: Maxi Failla

Centro vehicular de vacunación contra el Covid en Costa Salguero. Foto: Maxi Failla

“Antes de subestimar el avance de Delta, hay que tener elementos de juicio para pensar que existe una muralla”, enfatizó Quarleri, y sumó dos temas inquietantes.

El primero es que “no sabemos si hay una Delta o un montón de Deltas. Miramos ‘ojos celestes’, pero ese color de ojos puede estar en un tipo de Delta o en todo un árbol. Mientras más se replica el virus, más se puede perfeccionar”.

El segundo es una particular radiografía de la Argentina que complica aún más predecir los efectos potenciales de Delta: “Hay un 22% de población con dos dosis, pero somos un mosaico de múltiples escenarios”.

“Vacunados completos e incompletos, vacunados en febrero y vacunados ahora, convalecientes sabidos y desconocidos; no vacunados y no convalecientes, o ‘vírgenes”, enumeró el experto, y concluyó: “El panorama de los hospedadores del virus es muy heterogéneo. No deberíamos quedarnos estáticos frente a Delta, una variante, creo, todavía agazapada. La vacunación debería acelerarse de modo estrepitoso”.

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