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Una caja negra para registrar el apocalipsis climático

En una parte remota de Australia, una bóveda de acero del tamaño de un micro escolar registrará los patrones climáticos de calentamiento de la Tierra. Escuchará lo que decimos y hacemos.

En una parte remota de Australia, una bóveda de acero del tamaño de un micro escolar registrará los patrones climáticos de calentamiento de la Tierra.

Escuchará lo que decimos y hacemos.

Creará un archivo que podría ser crucial para descifrar los tropiezos en caso de que la humanidad sea destruida por el cambio climático.

La bóveda, conocida como Earth’s Black Box, será construida en Tasmania, una isla australiana.

La caja funcionará de forma muy parecida al registrador de vuelo de un avión, en el sentido de que pretende esclarecer lo que condujo a la catástrofe, aunque ésta sea mucho más devastadora. Earth’s Black BoxLa caja funcionará de forma muy parecida al registrador de vuelo de un avión, en el sentido de que pretende esclarecer lo que condujo a la catástrofe, aunque ésta sea mucho más devastadora. Earth’s Black Box

Funcionará de forma muy similar a la grabadora de vuelo de un avión, que registra los momentos finales de un avión antes de estrellarse.

Pero los creadores de esta nueva caja negra —incluidos investigadores de datos de la Universidad de Tasmania, artistas y arquitectos— dicen que esperan que no sea necesario abrirla.

“Estoy en el avión; no quiero que se estrelle”, dijo Jim Curtis, director de una agencia de publicidad australiana donde se concibió el proyecto.

El proyecto no es el primero que intenta rescatar piezas de civilización para la posteridad.

Científicos han construido depósitos para todo, desde cultivos de alimentos esenciales hasta hielo de glaciares y embriones congelados de animales.

Otros han tratado de ocultar nuestros desechos nucleares para que las generaciones futuras puedan evitar el material mortalmente tóxico.

Los creadores de la caja dicen que registrará las acciones (o la inacción) de los líderes al buscar en Internet palabras clave relacionadas con el cambio climático de diarios, redes sociales y revistas revisadas por pares.

Recopilará métricas diarias, incluidas las temperaturas oceánicas y terrestres promedio, la concentración de dióxido de carbono atmosférico y la pérdida de biodiversidad.

No se espera que la bóveda —una caja de 10 metros de largo hecha de acero de 8 centímetros de espesor— esté terminada hasta mediados del próximo año.

Pero los creadores dicen que han empezado a recopilar información.

Con el tiempo, los datos se almacenarán en un disco duro gigante, automatizado y alimentado por energía solar con capacidad para recopilar información durante 50 años.

Tasmania fue elegida por su relativa seguridad geopolítica y ambiental, y el monolito estará diseñado para ser resistente a amenazas como ciclones, terremotos y ataques de vándalos.

Algunos científicos dudan que el cambio climático nos borre por completo.

Noah Diffenbaugh, científico del clima de la Universidad de Stanford en California, quien dice que aunque los efectos del cambio climático son muy graves, “sería un verdadero error confundir que el cambio climático represente un riesgo de extinción para los humanos, con el hecho de que plantea un riesgo muy real, presente y cada vez mayor para los humanos y los ecosistemas”.

“Hay muy poca evidencia”, enfatizó Diffenbaugh, “de que el calentamiento global amenace la supervivencia de la especie humana”.

Una situación más probable si los humanos no reducen significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero, agregó, sería un mundo en el que algunos lugares desaparecen por debajo del nivel del mar, muchos otros se vuelven demasiado calientes para que los humanos los habiten cómodamente, y peligros como olas de calor, sequías y tormentas se vuelvan más comunes.

Algunos también señalan que científicos y otros investigadores están registrando datos sobre el cambio climático.

“No es fácilmente accesible o comprensible para la mayoría de la gente”, dijo sobre la caja negra Daniel Kevles, historiador de ciencia de la Universidad de Yale en Connecticut.

Aunque puede tener algún mérito como documento para el futuro, agregó, “no estoy tan impresionado respecto a su impacto consecuente para advertirnos”.

¿Cómo recuperarán los futuros visitantes el contenido de la caja?

Los creadores dicen que trabajan en ello.

Una opción es codificar el contenido en varios formatos, como un script o código binario que sería descifrado.

Los creadores dicen que si el planeta se acerca al cataclismo, las instrucciones para abrir la caja estarían grabadas en su exterior. El mensaje no se puede incluir de antemano, dicen, por el riesgo de que vándalos intenten abrirlo.

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