Aunque popularmente se cree que estos animales son peligrosos para el ser humano, la Eunectes notaeus se alimenta principalmente de peces, anfibios y reptiles, aves y mamíferos que suelen compartir su hábitat: yacarés, garzas, coipos y carpinchos.

Según especialistas, estos casos se deben al ciclo reproductivo de la anaconda amarilla, que transcurre a comienzos de la primavera y hasta fines de diciembre: en ese sentido, remarcan que es inofensiva -no es venenosa- y piden protegerla por su estado de vulnerabilidad.

El nombre popular de este reptil deriva del guaraní “Curú tijú”, que significa espuma en la garganta: una alusión a la abundante saliva que se acumula en su boca cuando traga una presa.