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Tarifas: arrancan las audiencias públicas con una suba de 20% en el gas

Ese incremento se añadirá a otro 20% que ya se paga desde marzo. Será para el grueso de los clientes. El 10% de clientes de mayores ingresos pagará boletas con un aumento muy superior.

El Gobierno intentará una reducción de los subsidios energéticos a través de un aumento en las tarifas de luz y gas. Para eso, mañana martes realizará la primera audiencia pública donde propondrá una suba en las boletas de gas cercana al 21% para la mayoría de los clientes. Se añadirá a otro incremento del 20% que hubo en marzo, lo que daría un promedio anual del 42,7%.

Eso expresó la subsecretaría de Hidrocarburos, que elaboró el documento que se presentará en la audiencia. Los usuarios de tarifa social no tendrán subas. En cambio, el aumento será mucho mayor –entre 200% y 400%- para aquellos clientes definidos como de “altos ingresos”. A ellos se les aplicará una “segmentación”. Es decir que perderán los subsidios y deberán pagar el costo del gas por completo.

La audiencia de gas tiene alcance nacional. Es decir, que todas las distribuidoras del país aplicarán una recomposición una vez que lo ordene la secretaría de Energía. La seguidilla de estos encuentros continuará el miércoles (distribución eléctrica) y el jueves, donde se avanzará específicamente sobre la segmentación.

Un cliente medio (denominado categoría R3) que en marzo pagaba $ 1.000, en julio estará pagando alrededor de $ 3.700 mensuales. Esto sucede por dos razones: por un lado, desembolsará mayor precio por el gas que consume, y además se estima que demandará cinco veces mayor cantidad de gas en invierno (por el frío) que en marzo, donde todavía hace calor.

Argentina es productor de gas, pero no le alcanza con su propio abastecimiento para el invierno. Por esa razón, importa desde Bolivia y en barcos (a través de GNL). Ambas operaciones son mucho más costosas que el gas de producción nacional. Las productoras de gas podrían extraer más, pero se encuentran frente a un cuello de botella para trasladarlo hacia los centros de consumo. El gasoducto desde Vaca Muerta a Buenos Aires apunta como la solución.

El Gobierno ya convalidó un incremento del 20% en las boletas de gas en marzo. Pero eso fue puramente para las empresas de distribución (las que llevan el fluido a los hogares y comercios) y las transportistas. El precio del gas en sí mismo se mantuvo sin cambios. El Estado subsidia el 75% de ese costo.

El ministerio de Economía trató que los clientes absorbieran mayor parte del costo en marzo, pero se chocó con la negativa de las asociaciones de consumidores, que reflejaban el pensamiento de Federico Bernal, el interventor del Enargas y uno de los apellidos fuertes del kirchnerismo en el área energética.

Maggie Videla Oporto, subsecretaria de Hidrocarburos, hará una descripción general. El costo total de abastecimiento del sistema está en torno a los $ 364.000 millones. Para seguir subsidiando el 75% del precio del gas en las boletas, el Estado tendría que desembolsar $ 275.000 millones, según los datos de la secretaría de Energía.

El Poder Ejecutivo expresó -en enero- que contaba con fondos por $ 135.000 millones para subsidiar el gas de este año. En esta ocasión, no manifestó de cuánto será el ahorro fiscal.

Pero la suba del 20% al grueso de los clientes y la “segmentación” (quita total de subsidios) no alcanzaría para achicar el rojo energético de manera significativa.

El Gobierno se comprometió a una reducción de los subsidios energéticos durante 2022. Eso le prometió al Fondo Monetario Internacional para alcanzar un entendimiento. En 2021, el Poder Ejecutivo destinó más de US$ 11.000 millones a subvenciones en el costo del gas y la electricidad. Eso representó un 2,3% del PBI. El ministro de Economía, Martín Guzmán, barajó un recorte del 0,6% del PBI en subsidios, equivalentes al 0,6% del PBI. Son US$ 3.000 millones.

Pero la invasión rusa a Ucrania amenaza complicó los planes del Gobierno. Los precios de los commodities energéticos subieron a niveles no vistos desde 2008, y la importación de gas y combustibles (para la generación eléctrica) amenaza con llevar los subsidios a US$ 20.000 millones en 2022. Lejos de caer, el peso de los subsidios en el PBI aumentaría un 0,7%, rondando un 3% del PBI.

El abastecimiento de gas demandó US$ 3.600 millones en 2021 y ahora iría por un número superior. La estatal Ieasa compró cerca de 20 barcos de GNL hasta ahora, con una erogación de US$ 1.500 millones. Pero se estima que se necesitan, al menos, 30 cargos más.

Ieasa consiguió mejores precios en la última compra (12 barcos) que en la anterior (8 cargos), por esperar que bajaran un poco los precios. Pero ahora la ventana de tiempo se va estrechando y queda poco margen para esperar.

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