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Quién era Carlos Argüelles, el arrepentido que declaró contra su ex jefe narco y fue acribillado

Estaba junto a su pareja y sus hijos de 3 y 18 años cuando los presuntos autores del crimen llegaron a bordo de un Volkswagen Fox.

Carlos Héctor Argüelles falleció este lunes luego de ser baleado delante de su familia. Durante muchos años había trabajado para Esteban Lindor Alvarado (42), procesado por narcotráfico y considerado uno de los mayores narcotraficantes de Santa Fe. Las autoridades aseguran que había rechazado ingresar al programa de protección de testigos después de haber declarado contra su ex jefe en Rosario.

El mecánico apareció en el radar de la Justicia provincial como parte de la asociación ilícita que se investiga desde fines de 2018, cuando secuestraron y mataron al prestamista Lucio Maldonado. En primera instancia lo identificaron como el encargado de reparar y “emponchar” autos robados; es decir, acondicionarlos para que pudieran circular con apariencia legal.

En el taller, Argüelles no tenía ningún tipo de custodia. Sí una patrulla hacía vigilancia en su casa. Foto: Juan José García

En el taller, Argüelles no tenía ningún tipo de custodia. Sí una patrulla hacía vigilancia en su casa. Foto: Juan José García

El hombre de 46 años se encontraba en libertad desde julio de 2019. Había pasado un mes bajo prisión preventiva luego de ser imputado por los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery. Su rol en la causa cambió a partir de la decisión de prestar testimonio sobre las actividades ilegales de la organización, algo que ya había puesto en riesgo su vida antes de que lo mataran este lunes mientras trabajaba en un taller sobre Garay al 3500.

Argüelles estaba junto a su pareja y sus hijos de 3 y 18 años cuando los presuntos autores del crimen llegaron a bordo de un Volkswagen Fox. Le dispararon varias veces y fue trasladado en estado crítico al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), donde falleció poco antes de las 19.

Minutos después de la denuncia sobre el ataque, una patrulla policial detectó el vehículo cerca del cruce de Necochea y Doctor Riva, a unas 50 cuadras de la escena del crimen. La persecución por las calles de barrio Tablada, en el sudeste rosarino, concluyó a 700 metros de allí.

Tres hombres y una mujer fueron detenidos y en el habitáculo hallaron una bomba molotov. Presumen que iban a usarla para prender fuego el coche.

El ataque contra el ex colaborador de Alvarado fue el segundo en poco más de siete meses. El jueves 28 de enero también habían tratado de matarlo mientras estaba con su familia. En esa oportunidad iba al volante de una Ford EcoSport cuando lo encerraron con otro auto y una moto para dispararle, pero todas las víctimas resultaron ilesas.

Dos hombres y una mujer, que se movían en este Fox, asesinaron este lunes por la tarde a Carlos Héctor Argüelles. Foto: Juan José García

Dos hombres y una mujer, que se movían en este Fox, asesinaron este lunes por la tarde a Carlos Héctor Argüelles. Foto: Juan José García

Días después de aquel episodio, el conductor le dijo al diario La Capital que era la tercera vez que se enteraba de un plan para terminar con su vida. La investigación de ese episodio arrojó que un preso de la cárcel de Piñero había encargado el ataque fallido. Alejandro Muñoz (25), conocido como “Chucky Monedita”, incluso había ordenado a un taxista que siguiera a la víctima en octubre de 2020. La información pasó tiempo después a manos de otro instigador y de los dos tiradores contratados.

Dado el riesgo que corría, los fiscales solicitaron que Argüelles prestara declaración contra Alvarado antes del juicio en el que pedirán prisión perpetua para el supuesto jefe narco. Según el Ministerio de Seguridad de Santa Fe, se trataba de un testigo de identidad reservada porque nunca aceptó dejar la ciudad junto a su familia.

Dentro de las alternativas que se barajaron en torno al programa de protección de testigos se planteó la posibilidad de una mudanza fuera de la provincia. También un traslado a más de 100 kilómetros, pero la respuesta fue negativa.

El mecánico tenía una custodia policial permanente con un patrullero en la puerta de su casa, pero no había vigilancia asignada al taller donde trabajaba. Allí lo emboscaron a plena luz del día en un nuevo episodio de la saga de ataques contra personas que tenían alguna conexión con Alvarado.

El caso más reciente de esa serie ocurrió el viernes 16 de abril en la zona oeste de la ciudad. Nicolás Marcelo Ocampo estacionó esa tarde frente a su casa a bordo de una Toyota Hilux, en la que también estaba su hijo de 2 años. Dos hombres en moto lo estaban esperando y uno de ellos bajó para dispararle cuando puso marcha atrás para tratar de huir.

Garay al 3500, lugar del crimen de Argüelles. En este taller fue asesinado delante de su familia. Foto: Juan José García

Garay al 3500, lugar del crimen de Argüelles. En este taller fue asesinado delante de su familia. Foto: Juan José García

El “Fino” tenía 38 años y vivía en Ocampo al 6600. Se lo consideraba un hombre digno de la extrema confianza de Alvarado. En 2020 había aceptado una condena a 3 años de prisión efectiva como parte de la asociación ilícita. El acuerdo le permitió recuperar su libertad bajo reglas de conducta por el tiempo que ya había pasado detenido.

Casi un mes después del asesinato, la Justicia imputó a un preso de la Unidad Penitenciaria 3 de Rosario como autor intelectual del hecho. Según la Justicia, Fabio Alejandro Giménez ordenó el crimen, Brian González se hizo cargo de disparar y Uriel Reynoso lo ayudó como conductor de la moto. La pareja del recluso fue quien aseguró el contacto entre los tres con un teléfono celular.

Al igual que Argüelles, Rodrigo Ortigala también había recibido custodia policial tiempo atrás, debido a la denuncia de que Alvarado lo había extorsionado para sacarle una casa. El 14 de marzo de 2020, tres personas emboscaron a su hermana Mariana, que también figura como testigo en la causa. Cuando la mujer salía de su casa en la vecina localidad de Roldán le dispararon 27 veces y sufrió cuatro impactos de bala, aunque sobrevivió.

Cinco días después de ese episodio ejecutaron a un hombre de 44 años involucrado en los negocios del presunto narcotraficante rosarino. Rodrigo Carlos Sánchez fue atacado a balazos a bordo de su pick up cerca del cruce de Wilde y San Lorenzo. Dos personas encapuchadas bajaron de un auto que se le puso a la par y abrieron fuego decenas de veces antes del mediodía en barrio Fisherton. El Renault Logan era un remís cuyo robo previo le atribuyeron dos meses más tarde a Héctor Brezik, el único imputado en relación al caso y hermano de un preso supuestamente cercano a “Los Monos”.

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