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Medio Ambiente

Preocupante estudio: los osos polares podrían extinguirse antes de 2100

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Es porque, ante el cambio climático y la desaparición del hielo, estos animales no pueden alimentarse.

El cambio climático podría ocasionar la casi extinción de los osos polares antes del fin de siglo, reveló un estudio publicado en la revista científica Nature Climate Change este lunes. Esto se debe a la desaparición de las capas de hielo, que hace que no puedan alimentarse. Se trata de la destrucción de su hábitat por el aumento de la temperatura global, que, al ritmo que lleva la destrucción del planeta, a fin de siglo aumentará 2,7 grados.

Si las emisiones de gas con efecto invernadero siguen al mismo ritmo que en la actualidad, la caída de la reproducción y la supervivencia pondrá en peligro la persistencia de casi todas las subpoblaciones de aquí a 2100“, aseguraron sobre la emisión de gases que retienen el calor de la tierra por las industrias extractivistas, como la ganadería, la producción de aceite de palma, o el petróleo, entre otras.

Frente al derretimiento de los hielos, los osos polares son incapaces de hallar en su entorno alimento como las focas. Y la imagen ya vista de osos famélicos se volverán más habituales aún. Incluso si el calentamiento se limitara a 2,4°C, “no garantizaría salvar a los osos polares a largo plazo“, detalla el estudio. Es decir, que estamos frente a un punto de no retorno.

El deshielo afecta especialmente a las hembras, que en otoño ingresan a sus refugios para parir en invierno y emerger luego en la primavera. Ellas deben comer suficientes focas para guardar grasa y producir la leche requerida de sus crías. Algunos estudios, además, afirman que por hambre se están empezando a comer entre ellos.

En 2015, en el Acuerdo de París del que participaron todos los países, se reglamentó que cada Estado debía hacer los máximos esfuerzos para no superar el aumento de la temperatura global en más de 1,5 grados hacia 2100. Para eso, habría que reducir un 51 por ciento las emisiones de estos gases hacia 2030. Pero es muy poco tiempo y ya no alcanza.

El colapso de los ecosistemas no es el único problema. Según los registros de 2014 a 2019, el nivel del mar sube 5mm al año. Esto no supone sólo la desaparición de los osos polares o focas sino también la inundación de muchos territorios costeros. Por ejemplo, si se derrite el casco de Glaciar de Groenlandia, que es el más grande del hemisferio norte, aumenta en seis metros el nivel del mar.

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Medio Ambiente

Descubrieron en la selva una nueva especie del primate más pequeño del mundo

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En la Amazonía ecuatoriana encontraron una nueva especie de leoncillo, que pesa 120 gramos. Viviría apenas 12 años.

Un equipo de investigadores de varios países descubrió en la Amazonía ecuatoriana una nueva especie de leoncillo, los primates más pequeños del mundo, informó este lunes la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).

El estudio, que se desarrolló desde 2015, confirmó la existencia de una especie inédita de leoncillo en esta región selvática, pese a que se conocía una especie parecida, descrita por primera vez en 1823.

Hasta el hallazgo, se creía que solo habitaba la región una especie de leoncillo, conocida como Cebuella Pygmaea.

Los especímenes de leoncillos adultos tienen una estatura promedio de entre 12 y 16 centímetros, y un peso de 100 a 140 gramos.

Los especímenes de leoncillos adultos tienen una estatura promedio de entre 12 y 16 centímetros, y un peso de 100 a 140 gramos.

La investigación fue desarrollada por la catedrática e investigadora del Colegio de Ciencias Biológicas y Ambientales de la USFQ Stella de la Torre, en colaboración con primatólogos de las universidades estadounidenses Northern Illinois y Michigan-Ann Arbor, y del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana.

El comunicado de la universidad quiteña precisa que en el norte del río Napo, en la región amazónica ecuatoriana, se encuentra la especie Cebuella Pygmaea, mientras que al sur habita la nueva especie descubierta, la Cebuella Niveiventris.

Las dos son conocidas desde el punto de vista biológico, como “especies crípticas”, ya que son muy similares en sus características físicas, aunque se diferencian por su ADN.

UN MONO ÚNICO

Los especímenes de leoncillos adultos tienen una estatura promedio de entre 12 y 16 centímetros, y un peso de 100 a 140 gramos.

En estado silvestre este tipo de primates viven de 10 a 12 años, a diferencia de cuando están en cautiverio, que pueden alargar su promedio de vida hasta los 18 años.

Actualmente estas dos especies se encuentran en riesgo debido a su hábitat y dieta, ya que solo viven en bosques, orillas de los ríos y lagunas de la Amazonía y se alimentan casi exclusivamente de exudados de unas pocas plantas.

En estado silvestre este tipo de primates viven de 10 a 12 años, a diferencia de cuando están en cautiverio, que pueden alargar su promedio de vida hasta los 18 años.

En estado silvestre este tipo de primates viven de 10 a 12 años, a diferencia de cuando están en cautiverio, que pueden alargar su promedio de vida hasta los 18 años.

En el “Libro Rojo de Mamíferos del Ecuador”, publicado en 2011, se detalla que los leoncillos pertenecen a la lista de especies vulnerables, y su cacería, captura y tráfico están sancionados con penas de cárcel de 1 a 3 años.

Sin embargo, la última publicación del volumen, actualmente en edición, determina que la especie Cebuella Pygmaea, ubicada al norte del río Napo, se encuentra en la lista de especies en peligro, mientras que la Cebuella Niveiventris, la que habita al sur de ese río, figura entre las especies vulnerables.

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Medio Ambiente

Earth 300: cómo será el megabarco a propulsión nuclear al que llaman “la Torre Eiffel de nuestra generación”

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Con un costo estimado entre 500 y 700 millones de dólares se espera que esté listo para 2025. Se lo utilizará para investigación científica y ecoturismo

Un barco de propulsión nuclear lleno de científicos, activistas y multimillonarios, navegando por el mundo y examinando el estado de los océanos. Ese es el sueño del emprendedor Aaron Olivera, quien cree que la novedosa embarcación ayudará a aumentar la conciencia ambiental.

El barco, llamado Earth 300 , fue diseñado por el especialista en superyates Ivan Salas Jefferson. Con casi 300 metros de largo y 60 metros de alto, podrá albergar a 425 personas. La mayoría de ellos serán personal científico y estudiantes, que viajarán gratis. Un puñado de turistas adinerados, alojados en suites de lujo, pagarán $3 millones de dólares cada uno por un viaje de 10 días, lo que ayudará a que la empresa sea rentable.

En una cena de lanzamiento en Singapur, Olivera habló rápido y con entusiasmo sobre su sueño, mezclando nombres de empresarios y políticos con frases emotivas sobre salvar el medio ambiente, inspirar a los jóvenes y promover la ciencia. Quiere que Earth 300 sea un ícono arquitectónico global que aliente a las personas a pensar más seriamente sobre el clima. El diseño modernista, las líneas limpias, la plataforma de observación en voladizo y la ‘esfera científica’ de vidrio de 13 pisos están destinados a provocar asombro.

“Queríamos que la esfera inspirara a quien la mire para salvar el planeta”, dijo Olivera citado por Bloomberg, en un restaurante que alguna vez fue la taquilla de los ferries a las islas exteriores de Singapur. “Imagínese si pudiéramos construir un objeto que galvanizaría a las personas de todo el planeta”. Él llama al barco “La Torre Eiffel de nuestra generación”. Más allá de la extravagancia, todavía hay un largo camino para hacer realidad el barco.

Se han necesitado seis años y $5 millones de dólares para llegar a este punto, donde el diseño está lo suficientemente avanzado como para llevarlo a los astilleros a elaborar cotizaciones de construcción. Olivera dijo que el grupo está considerando astilleros en Europa y Corea del Sur. Los ejecutivos de Earth 300 estiman que el costo total ascendería a entre $500 millones y $700 millones de dólares. Parte del alto precio sería una emisión cero, gracias a una planta de energía atómica elaborada por la empresaCore Power, con sede en el Reino Unido, que está desarrollando un reactor de sal fundida a bordo de un barco, una tecnología liderada por la empresa nuclear estadounidense TerraPower, fundada por Bill Gates.

Se ofrecerán viajes a multimillonarios por 3 millones de dólares el cupo que es comprarán acceso a 10 suits de lujo dentro del barco. Foto: Earth 300.comSe ofrecerán viajes a multimillonarios por 3 millones de dólares el cupo que es comprarán acceso a 10 suits de lujo dentro del barco. Foto: Earth 300.com

Con el barco programado para lanzarse en 2025 y la certificación del reactor no se espera hasta dentro de cinco a siete años, es probable que el barco funcione inicialmente con combustibles verdes sintéticos. La propulsión atómica también puede crear problemas con naciones como Nueva Zelanda , que ha prohibido el atraque de barcos de propulsión nuclear desde 1984.

Olivera quiere que el primer viaje del barco sea una circunnavegación de la Antártida, seguida de un viaje por el Ártico. El barco estaría diseñado para operar durante 300 días al año, generando alrededor de $100 millones de eco-turistas ricos, con ingresos adicionales por albergar eventos o escenarios de películas, dijo.

Aquellos que paguen por las 10 suites de lujo con balcones privados también obtendrán alojamiento para el personal en un conjunto separado de cabañas. Otras 10 suites estarían disponibles para lo que Olivera llama personas muy interesantes: personas de todos los ámbitos de la vida que aportarían una experiencia o conocimiento únicos al viaje.

Olivera prevé invitar a artistas, exploradores y estudiantes a pasar tiempo en el barco, codearse con multimillonarios, pero pagando una tarifa más baja o incluso viajando gratis. Con ellos, trabajando en 22 laboratorios, estarían unos 160 científicos, que realizarían investigaciones y recopilarían datos utilizando el equipo de la nave y miles de sensores incorporados, incluida la que podría ser la primera computadora cuántica comercial en alta mar. Olivera dijo que el proyecto sería de “código abierto”, con instalaciones de procesamiento e información compartidas con otros esfuerzos de investigación climática en todo el mundo.

El megabarco tendrá una central de investigación itinerante donde científicos de todo el mundo podrán explorar los lugares más remotos del planeta. Foto: Earth 300.comEl megabarco tendrá una central de investigación itinerante donde científicos de todo el mundo podrán explorar los lugares más remotos del planeta. Foto: Earth 300.com

En la cena en Singapur, Olivera reunió a una serie de científicos y ambientalistas a través de enlaces de video para expresar su apoyo a la empresa. Dice que tiene interés de patrocinadores privados adinerados y que la mayor parte de los fondos para el proyecto se obtendrían a través de instrumentos financieros tradicionales.

Olivera no se deja intimidar por la larga lista de desafíos. Dijo que el plan de negocios ha sido probado por KPMG LLP y que el 80% de las ganancias se canalizará a causas ambientales. Su prioridad es que el proyecto sea “inspirador”, dijo. “El futuro de la humanidad está en proyectos ambiciosos como este”.

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Medio Ambiente

Las hormigas como nunca las habías visto

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Hay más hormigas que nosotros haciendo el duro trabajo de hacer desaparecer nuestras migajas.

Es revelador, escribe la entomóloga Eleanor Spicer Rice en su introducción a un nuevo libro de fotografía de hormigas de Eduard Florin Niga, que a los humanos que miran hacia abajo desde grandes alturas les gusta describir a las personas miniaturizadas que vemos debajo de nosotros como si tuvieran “aspecto de hormigas“.

Con esto queremos decir que no tienen rostro, que son minúsculos, que forman un enjambre: una masa indescifrable desprovista de individualidad o interés.

Sin embargo, intelectualmente podemos reconocer que cada punto que corretea es, de hecho, una persona única con una vida complicada e interconectada.

Dorylus mayri, macho, de África occidental. Fotografías de Eduard Florin Niga

Dorylus mayri, macho, de África occidental. Fotografías de Eduard Florin Niga

Aunque la distancia parezca borrar toda esa diversidad y complejidad.

Entonces, ¿por qué, se pregunta Rice, no aplicamos la misma lógica a las hormigas con las que nos comparamos?

Compartimos nuestro mundo con al menos 15.000 especies de hormigas, aunque seguramente se trata de una subestimación, ya que no tenemos forma de contar el número de especies aún desconocidas para la ciencia.

Es difícil expresar lo omnipresentes que son.

Si pusiéramos en una balanza toda la vida animal de una selva brasileña, más de una cuarta parte del peso provendría sólo de las hormigas.

Incluso las veredas de Nueva York, donde los peatones caminan sin saberlo por encima de ejércitos de hormigas del pavimento que emprenden enormes y mortales guerras territoriales cada primavera, desmembrándose unas a otras en épicas batallas por el territorio, están repletas.

Un estudio ha descubierto una media de 2,3 especies de hormigas en la acera de una ciudad, que hacen el trabajo invisible de hacer desaparecer las papas fritas y los hotdogs por kilos.

Incluso en nuestras viviendas más densas, hay órdenes de magnitud más de ellas que de nosotros.

Si la distancia nos ha impedido ver realmente a las hormigas con las que compartimos nuestro mundo, las fotografías de Niga en “Hormigas: Trabajadores del mundo” son un antídoto.

Una macrofotografía muestra cada pelo (una cantidad sorprendente), cada espiráculo (los poros de sus exoesqueletos a través de los cuales las hormigas respiran) y cada faceta de sus ojos compuestos.

Las imágenes sustituyen nuestra acostumbrada visión desde un rascacielos por retratos íntimos, cara a cara. Somos vecinos de toda la vida, presentados tardíamente.

Pupa de Myrmoteras binghamii, una hormiga de mandíbula trampa del sudeste asiático. Fotografías de Eduard Florin Niga

Pupa de Myrmoteras binghamii, una hormiga de mandíbula trampa del sudeste asiático. Fotografías de Eduard Florin Niga

A este nivel, las hormigas tienen una variedad tan amplia de formas, estilos y rostros que rápidamente comienzan a sentirse no sólo como individuos, sino como personas.

Es difícil no antropomorfizarlas, como cuando conocemos a Messor barbarus, una hormiga comedora de granos con mandíbulas aplanadas y un exoesqueleto de aspecto estrujado que le da una cara de hombre muy viejo y amable.

En otros casos, las investigaciones posteriores nos enseñan a no confiar en nuestras primeras impresiones.

Cephalotes atratus parece un aterrador doppelgänger del villano Sauron con su armadura, pero los científicos creen que sus intimidantes púas tienen fines aerodinámicos: lo mejor es planear por el dosel del bosque.

La Polyergus es otra hormiga simpática, con una cara ancha, ojos redondos y mandíbulas caídas que parecen una sonrisa, pero en realidad sus mandíbulas son tan afiladas que la especie no puede criar eficazmente sus propias larvas.

En su lugar, asalta las colonias de otras especies de hormigas para conseguir obreras a las que esclaviza para que cuiden de sus crías.

Las hormigas de la nieve (género Aphaenogaster) dispersan tantas semillas herbáceas  que "suprimirlas hace que la abundancia de flores silvestres disminuya en un 50%". Fotografías de Florin Niga

Las hormigas de la nieve (género Aphaenogaster) dispersan tantas semillas herbáceas que “suprimirlas hace que la abundancia de flores silvestres disminuya en un 50%”. Fotografías de Florin Niga

Todas estas diferencias nos ayudan a ver a las hormigas como realmente son: ricas en diversidad, ganada a lo largo de millones de años de evolución al adaptarse a todo un mundo de hábitats, ecosistemas y estrategias de supervivencia.

Rice llama a las hormigas “las creaciones Bauhaus del mundo natural”.

Al igual que el principio arquitectónico de que la forma sigue a la función, cada adaptación de aspecto extraño representa un gran compromiso en unas criaturas con “poco espacio para la extravagancia” y así ilustra otra de las multitudinarias formas que hay de ser una hormiga.

“Responder a la pregunta que plantea la forma de una hormiga”, escribe Rice, “es empezar a desentrañar las intrincadas relaciones que andan por nuestro mundo”.

Daceton armigerum, macho, del norte de Sudamérica. Fotografías de Eduard Florin Niga

Daceton armigerum, macho, del norte de Sudamérica. Fotografías de Eduard Florin Niga

El naturalista y escritor Edward Wilson descubrió esto al principio de su carrera científica, cuando un mentor le envió una nota sobre un grupo de hormigas con extrañas y largas mandíbulas que podían cerrarse como trampas. (“Wilson, averigua qué comen las dacetinas”, escribió. “¿Qué cazan y atrapan arrastrándose con esas extrañas mandíbulas?”).

Una pregunta sobre morfología se convirtió en una pista sobre una red alimentaria.

Resultó que las hormigas comían colémbolos, una especie de hexápodo que puede lanzarse rápidamente por el aire para evitar a los depredadores, pero no lo suficientemente rápido como para superar la increíble velocidad de las mandíbulas de las hormigas.

Fue una carrera, escribió Wilson en “Tales From the Ant World“: “cada una utilizando sus propios dispositivos explosivos, una para capturar, la otra para evitar la captura”.

Las fotografías de Niga muestran hormigas con mandíbulas como cimitarras o pinzas de langosta; algunas pueden cerrar sus mandíbulas en apenas una décima de milisegundo, cerrándose de golpe a velocidades que alcanzan los 145 mph.

Daceton armigerum, trabajador, del norte de Sudamérica. Fotografías de Eduard Florin Niga

Daceton armigerum, trabajador, del norte de Sudamérica. Fotografías de Eduard Florin Niga

También nos encontramos con la Cataglyphis bicolor, con sus largas patas de araña, una adaptación inestimable si vives, como esta hormiga, en el Sáhara y necesitas velocidad y altura para mantenerte fresco por encima de la ardiente arena.

En el caso de la Oecophylla smaragdina, u hormigas tejedoras, las largas patas tienen un propósito diferente: abarcar los huecos en el dosel de los árboles mientras construyen nidos de hojas y seda.

Las hormigas cortadoras de hojas tienen un aspecto feroz, con sus cuerpos cubiertos de espinas y pinchos, pero toda esa armadura no está pensada para luchar, sino como herramienta de jardinería.

Las hormigas son agricultoras y transportan alimentos a los hongos que cultivan en elaboradas cámaras subterráneas, y las púas les permiten equilibrar mejor sus cargas de hojas.

En los trópicos, trabajan en un número tan diligente que se pueden ver las carreteras de hormigas que sus diminutas patas desgastan en los suelos de los bosques.

Aprender las costumbres de las hormigas nos enseña que sus vidas son muy diferentes de las nuestras.

Costumbres

Las hormigas que encontramos en nuestra vida son casi exclusivamente hembras; los machos son, en palabras de Wilson, “poco más que misiles de esperma voladores” que no viven mucho tiempo y a menudo son irreconocibles como hormigas.

Las reinas se hacen, no nacen; los huevos fecundados tienen el potencial de ser reinas u obreras y se desarrollarán de forma diferente en función de lo que se alimente a la cría a medida que crezca, una dieta y un futuro que estarán dictados por las necesidades de la colonia.

Las hormigas también tienen un número inusualmente alto de receptores de olor, que les permiten decodificar rastros y mensajes químicos.

Algunas especies también tienen tres ojos simples que detectan la luz, llamados ocelos, para ayudarlas a volar y navegar, además de los dos ojos compuestos estándar.

Hay muchas razones para entender mejor a las hormigas.

Hay ecosistemas enteros construidos en torno a ellas, y un gran número de especies, desde las plantas hasta los escarabajos y las aves, son “condicionadas por las hormigas”, lo que significa que dependen totalmente de sus relaciones con las colonias de hormigas para sobrevivir.

Las hormigas de la nieve dispersan tantas semillas herbáceas en Norteamérica, señala Rice, que “suprimirlas hace que la abundancia de flores silvestres disminuya en un 50%”.

Wilson ha estudiado las hormigas del mundo durante la mayor parte de sus nueve décadas, examinando los misterios de sus vidas con un nivel de detalle que casi seguramente no tiene parangón con ningún otro humano en la historia.

Sin embargo, cuando la gente habla de las hormigas con este embajador de las culturas extraterrestres, con sus extrañas historias de criaturas que han pasado 150 millones de años construyendo elaboradas sociedades en casi todas las partes habitables de nuestro mundo, descubre que le hacen la misma pregunta una y otra vez. “¿Qué” -quieren saber- hago con los que están en mi cocina”?

Él tiene una respuesta estándar.

Poner un poco de comida, dice a la gente: Una gota de miel, un poco de nuez picada.

Luego, preste atención, cuando vengan las hormigas, como si estuviera en “una visita informal a un país muy extranjero”.

Porque lo estás.

Pero también estás simplemente a nivel de la calle, conociendo por fin a los vecinos.

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