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Pese a las críticas, el Senado convertirá en ley el polémico proyecto sobre teletrabajo

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Será uno de los temas que se debatirán en la sesión virtual de esta tarde y se espera que sea aprobado por el Frente de Todos, que tiene una amplia mayoría. La iniciativa fija derechos y obligaciones para quienes desarrollen el trabajo remoto. Qué objeta el sector empleador

El proyecto de regulación del teletrabajo será convertido hoy en ley durante una sesión virtual del Senado. La amplia mayoría de los senadores del Frente de Todos permitirá que la iniciativa apoyada por el sindicalismo y criticada por el empresariado sea sancionada, pero entrará en vigencia 90 días después de que finalice el aislamiento obligatorio, como figura en el último artículo de la norma.

El texto que fija derechos y obligaciones para quienes desarrollen el trabajo remoto obtuvo dictamen favorable el jueves pasado con el aval del oficialismo en la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado, que se negó a introducir modificaciones y ratificó el proyecto que había sido aprobado el 25 de junio por la Cámara de Diputados, con 214 votos a favor, uno negativo y 29 abstenciones.

El Interbloque de Juntos por el Cambio presentó un dictamen en minoría en el que figuran cambios pedidos por el sector empleador y que fue firmado por los senadores María Belén Tapia, Julio Cobos, Silvia Giacoppo, Gladys González, Laura Rodríguez Machado y Guadalupe Tagliaferri.

Durante la sesión virtual, que comenzará a las 14 y será presidida por Cristina Kirchner, también se debatirá el proyecto de ley de Sostenibilidad de la Deuda Pública bajo Ley Argentina, una iniciativa que es esperada por el presidente Alberto Fernández para avanzar en la reestructuración.

Daniel Lovera, presidente de la Comisión de Trabajo del SenadoDaniel Lovera, presidente de la Comisión de Trabajo del Senado

El proyecto sobre teletrabajo establece la desconexión digital, la voluntariedad, la reversibilidad, la jornada laboral, la tarea de cuidados, la provisión de elementos de trabajo y la compensación de gastos. También contempla el control de higiene y seguridad, los derechos sindicales, el derecho a la intimidad y la preservación de la información laboral, entre otros puntos.

De acuerdo con la iniciativa que debatirá el Senado, los teletrabajadores tendrán los mismos derechos (salarios, licencias y vacaciones) que quienes cumplen sus tareas en forma presencial

El artículo referido al derecho a la desconexión digital afirma que el teletrabajador “tendrá derecho a no ser contactada y a desconectarse de los dispositivos digitales y/o tecnologías de la información y comunicación, fuera de su jornada laboral y durante los períodos de licencias” y prohíbe que el empleador se comunique con el trabajador fuera de la jornada laboral.

En otro punto del proyecto, sobre las tareas de cuidado, establece que quienes trabajen en forma remota y “acrediten tener a su cargo, de manera única o compartida, el cuidado de menores de 14 años, personas con discapacidad o adultas mayores que requieran asistencia específica, tendrán derecho a horarios compatibles con las tareas de cuidado a su cargo y/o a interrumpir la jornada”. Igual permite que “las pautas específicas” de este derecho se pacten en los convenios colectivos.

Daniel Funes de Rioja, de la UIA, opinó sobre el teletrabajo ante la Comisión de Trabajo del Senado Daniel Funes de Rioja, de la UIA, opinó sobre el teletrabajo ante la Comisión de Trabajo del Senado

En la iniciativa también figura la voluntariedad, que contempla que “el traslado de quien trabaja en una posición presencial a la modalidad de teletrabajo, salvo casos de fuerza mayor debidamente acreditada, debe ser voluntario y prestado por escrito”.

Otro aspecto polémico del proyecto es la reversibilidad, que permite que “el consentimiento prestado por la persona que trabaja en una posición presencial para pasar a la modalidad de teletrabajo podrá ser revocado por la misma en cualquier momento de la relación”. “En tal caso -dice-, el empleador le deberá otorgar tareas en el establecimiento en el cual las hubiera prestado anteriormente, o en su defecto, en el más cercano al domicilio del dependiente, en el cual puedan ser prestadas. Salvo que por motivos fundados resulte imposible la satisfacción de tal deber”.

El texto también fija la obligación por parte de las empresas de brindar el equipamiento (hardware y software), las herramientas de trabajo y el soporte necesario para el trabajo a distancia, mientras que la compensación por los mayores gastos en conectividad y/o consumo de servicios que deba afrontar la persona que trabaja bajo la modalidad del teletrabajo “operará conforme las pautas que se establezcan en la negociación colectiva” y quedará exenta del Impuesto a las Ganancias.

Contempla, además, que la jornada laboral “debe ser pactada previamente por escrito en el contrato de trabajo de conformidad con los límites legales y convencionales vigentes, tanto en lo que respecta a lo convenido por hora como por objetivos”, y establece que los teletrabajadores gozarán de “los mismos derechos y obligaciones” que las personas que trabajan bajo la modalidad presencial.

“Coincidimos en el espíritu del proyecto, pero no en la forma”, advirtió Brenda Puig, de IDEA“Coincidimos en el espíritu del proyecto, pero no en la forma”, advirtió Brenda Puig, de IDEA

La iniciativa delega en el empleador la garantía de protección de la información laboral y le impide “hacer uso de software de vigilancia que viole la intimidad” y hay dos artículos que garantizan que los derechos sindicales de quienes ejercen el teletrabajo serán iguales a los que se desempeñan en la modalidad presencial.

Se dispone, por otra parte, que “los sistemas de control destinados a la protección de los bienes e informaciones de propiedad del empleador deberán contar con participación sindical a fin de salvaguardar la intimidad de la persona que trabaja bajo la modalidad de teletrabajo y la privacidad de su domicilio”.

También se establece en el proyecto aprobado que “la autoridad de aplicación dictará las normas relativas a higiene y seguridad en el trabajo con el objetivo de brindar una protección adecuada a quienes trabajen bajo la modalidad laboral del teletrabajo” y se advierte que “el control del cumplimiento de esta normativa deberá contar con participación sindical”.

La iniciativa contempla “las prestaciones transnacionales de teletrabajo”: allí “se aplicará al contrato de trabajo respectivo la ley del lugar de ejecución de las tareas o la ley del domicilio del empleador, según sea más favorable para la persona que trabaja”. Agrega que “en caso de contratación de personas extranjeras no residentes en el país, se requerirá la autorización previa de la autoridad de aplicación” y que “los convenios colectivos, acorde a la realidad de cada actividad, deberán establecer un tope máximo para estas contrataciones”.

Para Luis Galeazzi, de Argencon, “esta ley genera contradicciones que van a entorpecer el teletrabajo"Para Luis Galeazzi, de Argencon, “esta ley genera contradicciones que van a entorpecer el teletrabajo”

Por último, se dispone que la ley entrará en vigor 90 días después de que finalice el aislamiento obligatorio y obliga a las empresas que desarrollen el teletrabajo a registrarse en el Ministerio de Trabajo, “acreditando el software o plataforma a utilizar y la nómina de las personas que desarrollan estas tareas, las que deberán informarse ante cada alta producida o de manera mensual”. Y prevé que “esa información deberá ser remitida a la organización sindical pertinente”.

Críticas de los empresarios

En la última reunión de la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado, el jueves pasado, pudieron opinar sobre el proyecto diversas entidades empresariales, que coincidieron en pedir modificaciones al texto aprobado en Diputados porque así como estaba redactado podría desalentar el teletrabajo en la Argentina y podría favorecer a la industria del juicio.

Uno de los que habló fue Daniel Funes de Rioja, uno de los vicepresidentes de la UIA, quien planteó sus críticas a algunos artículos del proyecto, como el que prohíbe al empleador comunicarse con los empleados fuera del horario de trabajo, punto que consideró “impracticable” porque “debería acordarse en el marco de los convenios colectivos”. También objetó el que se refiere a la reversibilidad porque “la relación laboral es de confianza y credibilidad” y la posibilidad de revocar el teletrabajo “debería ser común” tanto para el empleado como para el trabajador.

Brenda Puig, líder de la Red de Abogados de IDEA, destacó que “coincidimos en el espíritu, pero no en la forma” en que están redactados varios artículos, entre los que mencionó también el de la reversibilidad: “No es razonable que sea unilateral, sin preaviso ni adecuación consensuada ni plazo de adecuación”. Con respecto a los gastos por el teletrabajo, a cargo del empleador, aseguró que “es muy relevante aclarar que la provisión (de herramientas de trabajo) sea no remunerativa”.

El líder de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, y el cotitular de la CGT Héctor Daer apoyaron el proyecto de teletrabajoEl líder de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, y el cotitular de la CGT Héctor Daer apoyaron el proyecto de teletrabajo

Para Luis Galeazzi, presidente de Argencon, “esta ley genera contradicciones que van a entorpecer el teletrabajo justo cuando se necesitan más empleos” y criticó, entre otros artículos, el referido a la reversibilidad: “El INVAP produce reactores nucleares que se exportan a Turquía, Holanda y Australia, y eso implica que hay equipos que viajan de Río Negro a esos países –ejemplificó–. ¿Qué pasa si en Turquía un empleado pide volver a trabajar a Bariloche? Eso debe ser de común acuerdo, no que sea unilateral”. También cuestionó que el proyecto “discrimine el trabajo extranjero cuando exportamos teletrabajo al mundo porque ese rubro es la tercera fuente de exportación argentina”.

El presidente de la Comisión de Asuntos Económicos y Resoluciones de ADEPAPablo Deluca, indicó que “más del 80% de los empleos periodísticos hacen teletrabajo en este momento de crisis, sin inconvenientes y con una productividad muy buena” y le apuntó al artículo sobre la reversibilidad porque “en la práctica se hace inviable en la aplicación con fluidez y flexibilidad”, ya que “es complicado para las empresas porque implica duplicar costos en términos de cantidad de gente que ha decidido el teletrabajo respecto de guardar esa posición por si decidiera volver a hacerlo de manera presencial”.

La Cámara de Diputados aprobó por una amplia mayoría el proyecto para regular el teletrabajoLa Cámara de Diputados aprobó por una amplia mayoría el proyecto para regular el teletrabajo

Otras entidades que habían podido hablar ante los diputados también expresaron sus reparos sobre el proyecto. El coordinador de Asuntos Laborales de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Esteban Mancuso, había advertido a Infobae que el proyecto oficial “podría favorecer la industria del juicio” porque la iniciativa “deja muchas lagunas legales”, mientras que el presidente de la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI), Sergio Candelo, sostuvo que “con una ley rígida” sobre teletrabajo los profesionales argentinos podrían elegir trabajar para empresas extranjeras y si eso sucediera, estimó que la Argentina podría perder unos 12.000 millones de pesos de recaudación anual.

La Cámara Argentina de Centros de Contacto (CACC), que representa a 30 empresas distribuidas en 11 provincias argentinas, le solicitó al presidente Fernández que, en caso de que el Senado convierta en ley el proyecto, “utilice la facultad que le otorga la Constitución Nacional para vetar la ley” al considerar que, “contrariamente a su objetivo, perjudicará e incluso desincentivará el real desarrollo de la modalidad de teletrabajo y la generación de empleo a nivel federal”.

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Alberto Fernández advirtió que “la gente se relajó equivocadamente en el peor momento” porque “el virus sigue circulando”

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El Presidente se refirió a la situación epidemiológica y afirmó que si bien entiende “el hastío de la gente”, el virus está circulando.

El presidente Alberto Fernández se refirió a la situación de la pandemia de coronavirus y consideró que la gente “se relajó equivocadamente” porque estamos atravesando “el peor momento” de la expansión del virus.

“Siento que la gente ve que abrieron los negocios y que entonces la vida volvió a la normalidad, pero lo cierto es que el virus está circulando”, remarcó el Jefe de Estado en declaraciones radiales.

Mientras define por estas horas el futuro del aislamiento social, preventivo y obligatorio cuya última extensión vence este lunes, el Presidente dijo que ve “con mucha preocupación” el aumento de casos de coronavirus en el país y agregó que observa también “una sociedad muy renuente a volver a la cuarentena” estricta.

“El botón rojo siempre está a mano”, respondió el primer mandatario cuando le consultaron en una entrevista sobre la posibilidad de volver a un aislamiento más estricto: “Entiendo el hastío de la gente, pero recurro a la capacidad de reflexión de cada uno”, dijo.

Fernández pidió a los argentinos “ser muy conscientes de los riesgos que estamos corriendo, que no han pasado y que debemos tratar con seriedad”, y aclaró que “no está en discusión la libertad de la gente”.

“Debemos ser muy cuidadosos. No tenemos el tema resuelto, estamos muy lejos de resolverlo”, dijo el mandatario en declaraciones a radio Futurock.

En otro tramo de la entrevista el Presidente dijo que le parece “insólito” que la oposición no quiera tratar el proyecto de reforma judicial en el Congreso y sostuvo que forma “parte de la discusión hipócrita de la Argentina”.

“Un día que llegamos y hacemos una propuesta seria, deciden no discutirla porque no les gusta una comisión que no tiene nada que ver con esa ley. Estoy asombrado. Me parece insólito que no la quieran tratar”, sostuvo.

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Alberto Fernández negociará en el FMI un nuevo programa económico con el papa Francisco al lado y Donald Trump enfrente

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El Presidente utilizará ante el Fondo la estrategia que aplicó con los acreedores privados, pero ya asumió que su posición en el BID y el resultado en las próximas elecciones de Estados Unidos pueden influir al momento de las conversaciones formales con Kristalina Georgieva y su staff técnico

En la soledad de la quinta de Olivos, Alberto Fernández y Martín Guzmán no se dan tregua y ya preparan su estrategia para enfrentar la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que exigirá un programa económico sustentable a cambio de reestructurar la deuda externa argentina por 44.000 millones de dólares.

Junto al Presidente y su ministro de Economía se alinearán Francisco y la Unión Europea (UE), mientras que Donald Trump se mantendrá impasible hasta saber si logró la reelección en los próximos comicios del 3 de noviembre. El líder republicano enfrentará ese día al candidato demócrata Joe Biden, que va adelante en todas las encuestas que circulan en Washington.

Si Biden derrota a Trump, Alberto Fernández podrá decir que tiene un Dios aparte.

El Papa posee una relación personal y política con Biden. El candidato demócrata -exvicepresidente de Barack Obama- apoyó a Jorge Bergoglio cuando se negociaba la sucesión de Benedicto XVI y fue backchannel desde Santa Marta a la Casa Blanca durante las negociaciones secretas que terminaron con la Guerra Fría entre Estados Unidos y Cuba.

Obama confió en Francisco por recomendación de Biden, y el Papa puso a disposición la diplomacia vaticana para lograr que Estados Unidos y Cuba se acercaran por primera vez después de la Crisis de los Misiles (1962). Si Biden se transforma en el Presidente de los Estados Unidos, Alberto Fernández tendrá acceso directo a la Casa Blanca y Francisco recuperará una parte de la influencia internacional que perdió a manos de Trump.

El Papa Francisco y Joe Biden, cuando era Vicepresidente de los Estados Unidos, durante un encuentro protocolar en Washington El Papa Francisco y Joe Biden, cuando era Vicepresidente de los Estados Unidos, durante un encuentro protocolar en Washington

La relación política de Alberto Fernández con Trump es fría y distante. Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente de México, cenó con Trump en la Casa Blanca e intentó lograr una comunicación entre ambos mandatarios cuando aún no estaba cerrada la negociación con los acreedores externos.

Trump le prometió que sí, y hasta instruyó al secretario de Estado, Mike Pompeo, que preparara la comunicación a través del canciller mexicano Marcelo Ebrard. El canciller de AMLO adelantó la gestión al presidente en Olivos, pero todo quedó en la nada.

Washington congeló a Buenos Aires, y argumenta una razón que tiene peso propio: la elección del futuro titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Trump quiere ocupar ese lugar con su asesor Mauricio Claver, quebrando una tradición geopolítica de 60 años. En cambio, Alberto Fernández considera que el BID debe ser conducido por América Latina -como sucede desde 1959-, y decidió enfrentar al Presidente de los Estados Unidos.

La puja diplomática entre Trump y Alberto Fernández será un chit chat, si Biden gana las elecciones del 3 de noviembre. Y una crisis de Estado, si Trump retiene el Salón Oval y hace su lista de aliados y enemigos. El Presidente de los Estados Unidos ha demostrado que conoce poco de diplomacia florentina, y siempre actuó pasional contra protagonistas globales que se interpusieron en su agenda de poder.

Trump no tuvo problemas en embestir a Emmanuel Macron (Francia), Angela Merkel (Alemania) y Justin Trudeau (Canadá), y no hay razones para pensar que no haría lo mismo con Alberto Fernández por su posición ante el BID, la crisis en Venezuela y la estrategia de ascenso pacífico de China en América Latina.

Claver, candidato de Trump a la Presidencia del BID, es asesor de Seguridad Nacional en la Casa Blanca y fue representante de los Estados Unidos en el FMI cuando se otorgaron 53.000 millones de dólares a la administración de Mauricio Macri. Claver reconoció en una charla por zoom (ver vídeo en esta nota) que los dos créditos Stand-By concedidos a Macri tuvieron la finalidad de facilitar un eventual triunfo electoral ante un candidato presidencial peronista.

Entonces, si la estrategia de la Casa Blanca para bloquear un triunfo justicialista fue apoyar a Macri desde el FMI, Alberto Fernández y Martín Guzmán enfrentarán una compleja negociación con Kristalina Georgieva y su staff técnico si Trump derrota a Biden en los comicios de noviembre.

Al contexto geopolítico que encuadrará la negociación, se debe añadir las condiciones macroeconómicas que exigirá el FMI para postergar los pagos adeudados que vencen en los próximos tres años. Argentina debe al Fondo Monetario Internacional una suma cercana de 44.000 millones de dólares, y esa deuda tiene que se cancelada entre 2021 y 2024.

Así lo arreglaron Macri y Nicolás Dujovne con Christine Lagarde, que dirigía el Fondo bajo las órdenes de Trump y Claver. Ahora, Alberto Fernández puede anteponer su relación personal con Francisco, y la cercanía confesional e ideológica que el Papa tiene con Georgieva, directora gerente del FMI. Pero al momento de la decisión política, será clave el nombre del Presidente de los Estados Unidos.

Guzmán explicó en Olivos que las negociaciones se extenderán hasta marzo de 2021, y ya en esa fecha se sabrá si Trump continúa o Biden es el Presidente 46 de los Estados Unidos. No es un dato menor cuando Guzmán ya comunicó que la negociación será ardua y compleja, al margen de la cercanía que tiene con Francisco, Georgieva y su staff.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, el ministro de Economía de Argentina, Martín Guzmán, y el papa Francisco en una conferencia en el Vaticano.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, el ministro de Economía de Argentina, Martín Guzmán, y el papa Francisco en una conferencia en el Vaticano.

“Hoy la Argentina no puede, no tiene capacidad de pagarle al FMI en los términos estipulados, de modo que nosotros estamos apuntando también a reprogramar los pagos y no tener que realizar ningún pago de capital al FMI en los próximos tres años, entre 2021 y 2023″, reconoció Guzmán.

En este contexto, Alberto Fernández y su ministro de Economía diseñan un plan de acción que tiene etapas de ejecución en la política doméstica y procesos de negociación oficial y extraoficial que se harán en Washington. Esas etapas, a partir de la información obtenida en Olivos y el Palacio de Hacienda, serían las siguientes:

1. Un equipo liderado por Santiago Cafiero -jefe de Gabinete-, Cecilia Todesca -vicejefe de Gabinete-, Miguel Pesce -titular del Banco Central-, Sergio Chodos -representante argentino en el FMI- y Guzmán preparan un balance del crédito Stand-By otorgado por Trump-Claver-Lagarde a Macri antes de los comicios 2019.

2. Ese balance es clave para explicitar los resultados del último acuerdo bilateral, fijar las necesidades económicas de la Argentina e iniciar las negociaciones para postergar los pagos de capital adeudados al FMI. Se deben 44.000 mil millones de dólares, que vencen entre 2021 y 2024.

3. El team FMI debe diseñar una hoja de ruta con el programa de pagos y las metas que delimitarán los términos de la negociación con Georgieva y su staff técnico. Es su informe de sustentabilidad de la deuda argentina con el Fondo, que indicará cuánto se puede pagar y a partir de qué variables macroeconómicas: deficit público, crecimiento del PIB, tipo de cambio y la balanza comercial, por ejemplo.

4. A la par de la redacción del informe de sustentabilidad de la deuda argentina, Guzmán iniciará una ronda de conversaciones extraoficiales con sus pares G7 para adelantar la futura posición de la Argentina ante el FMI. El G7 está integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido.

5. Mientras tanto, Alberto Fernández y su ministro de Economía protagonizarán infinitas reuniones secretas en Olivos para ajustar la oferta al FMI, bosquejar un discurso político ante el Gobierno y la oposición, y establecer un cronograma de trabajo que debería concluir a fines de marzo de 2021.

El Presidente ya habló con Georgieva y agradeció el respaldo de Francisco durante la negociación con los bonistas. Ahora toca el turno del FMI. Alberto Fernández asume que la negociación será complicada y no pierde de vista la disputa electoral entre Trump y Biden. En Olivos no descartan que Dios sea argentino.

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Papelón: intendente PRO se quedó dormido en Zoom durante charla con Patricia Bullrich

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Mientras la presidenta del PRO pedía apoyo de la cuarta sección, Eduardo Campana, jefe comunal de Villegas, se durmió una siesta en vivo. Otro alcalde se tentó y no pudo contener la risa. Aquí, las imágenes y el video del blooper.

La senadora provincial Felicitas Beccar Varela organizó una reunión por Zoom en tre Patricia Bullrich y varios intendentes de Juntos por el Cambio de la cuarta sección electoral. El cónclave transcurría normalmente. La presidenta del PRO hablaba de la necesidad de recomponer la confianza de la sociedad en el espacio como alternativa y reconstruir vínculos: “Entre todos vamos a hacer crecer mucho al PRO, tenemos que sumar muchos intendentes en la cuarta”, decía la ex ministra de Seguridad, ante la mirada atenta de todos los convocados. De todos, menos uno, porque el alcalde de Campana, Eduardo Villegas, se quedó dormido.

Eduardo Campana, intendente de Villegas.

Eduardo Campana, intendente de Villegas.

Carcajada piadosa

En el video se observa como el resto de los presentes advierte la situación, pero mantiene la postura. Sin embargo, el intendente de 9 de Julio, Mariano Barroso, no pudo aguantar la risa ante la siesta de su par y largó una carcajada ante la mirada atónita de otros jefes comunales como Pablo Petrecca, de Junín; Vicente Gatica, de Bragado, entre los más representativos. En la reunión también participaron otros dirigentes de Juntos por el Cambio y algunos referentes empresariales y productores rurales.

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