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Para contener la brecha, usarán más de US$ 1.000 millones de reservas antes de las elecciones

El equipo económico se muestra confiado en su poder de fuego y espera un rebote a la baja del blue, como en noviembre pasado. Consultoras privadas estiman que deberá desprenderse de ese monto de las reservas.

El Gobierno enfrentará una semana clave en su batalla por contener las presiones cambiarias. Después de salir días atrás a minimizar el impacto de la suba del blue, los funcionarios se toparon con un hecho incómodo: con el blue en $185, el dólar sigue en el centro de la escena. Por ello, lo primero será “aplanar” la curva de esos movimientos en plena campaña.

“Vamos a seguir con la misma estrategia, hay elementos para bancar la situación tranquilamente”, aseguran en el equipo económico. La sensación en es que “con poco se lo plancha al blue” y esperan un “rebote a la baja”, como en noviembre pasado. “Se dice que la inflación está en 50% anual, el blue estuvo a $195 hace 10 meses y hoy en $185, peor inversión no hubo“, explican.

Con todo, reconocen que las tensiones iniciadas en abril responden a una “dolarización de portafolios” y siguen cerca la nueva constelación de cotizaciones paralelas tras las regulaciones para limitar las operaciones con dólares financieros. “Monitoreamos pero no es un tema que impacte sustancialmente”, dicen cerca del ministro de Economía, Martín Guzmán.

En ese escenario de supuesta “tranquilidad”, el Banco Central seguirá comprando y vendiendo bonos para contener la brecha cambiaria, que en el caso del blue ya llega al 95%. Según las consultoras privadas, el sacrificio demandará entre US$ 1.000 y US$ 2.500 millones de reservas en el segundo semestre, una cifra igual o superior a la artillería utilizada en lo que va del año.

“Hasta ahora, el BCRA intervino con US$ 1.000 millones para calmar la brecha y, a un ritmo promedio de US$ 20 millones diarios de acá a fin de año, sumaría ventas por unos US$ 3.500 millones en todo 2021”, estimó Equilibra. Ese monto, sin embargo, no sería un problema para el Central con un stock de más de US$ 7.400 millones de reservas netas gracias a las compras de dólares.

En la primera semana de julio, las ventas para controlar el Contado Con Liquidación (CCL) y el dólar bolsa (MEP) insumieron más de US$ 20 millones diarios. Preocupados por el drenaje de reservas, las autoridades aplicaron controles el 12 de julio. La regulación logró disminuir el ritmo de pérdida de reservas, pero saltaron las cotizaciones de los dólares no regulados.

El blue acumula una suba de $ 17 -un 10% más- en julio y las nuevas medidas mantienen debajo de los $167 al dólar MEP y al CCL en la plaza donde interviene el BCRA. No ocurrió lo mismo en el segmento de negociaciones bilaterales (SENEBI), a donde se trasladaron las operaciones mayoristas y el Contado Con Liqui ya promedia $179. Allí las acciones y letras del Tesoro también se convirtieron en instrumentos de dolarización.

“El Central y la CNV disociaron la demanda minorista de la mayorista, corriendo las operaciones de dolarización grandes a un precio mucho mayor que el que vemos en los portales financieros. Esas medidas impactaron negativamente en el mercado y es uno de los motivos por los que está subiendo el blue”, explicó Juan Pablo Albornoz, analista de Ecolatina.

Así, pese al “poder de fuego” del BCRA, crecen las dificultades para fijar un precio de referencia en los segmentos no regulados. La creciente brecha cambiaria es un indicador de ello. Pero además hay varias lecturas sobre la dolarización: mientras en Economía creen que podría deberse a empresas o fondos locales, otras áreas apuntan a la salida de fondos extranjeros que quedaron atrapados, como Templeton y Pimco.

En abril, la consultora 1816 estimó que ambos fondos tenían unos 3.500 millones en bonos en pesos vinculados al Contado con Liqui. Pero los economistas no creen que ese sea el principal motor de la dolarización. “Es una demanda estructural, entrás en un segundo semestre con menos oferta de dólares del campo y más pesos en la calle, el Gobierno va a poner toda la carne al asador de cara a las elecciones”, explicó Federico Furiase, director de Anker.

En el Ejecutivo, en cambio, no ven que la suba imparable del blue responda a una política expansiva en un contexto de “escasez de dólares”, como lo definió el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. “Hay fortaleza de la política monetaria, no parece haber razones objetivas para un dólar desbocado“, señalaron fuentes oficiales.

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