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Leila, la estafadora de Tinder: nunca se vieron pero le sacó $ 4,5 millones

La relación, exclusivamente virtual, duró más de tres años. Ella le decía que tenía un crédito que pagar, aunque se había hecho un implante de pechos.

Una mujer engañó durante más de tres años a un hombre a quien conoció mediante la aplicación de citas Tinder. En ese período, el joven, de 25 años, le envió 4,5 millones de pesos para que, supuestamente, la mujer mantuviera a sus hijos y, sobre todo, pagara un crédito. Le dijo que el prestamista le había baleado la casa, pero todo era falso.

En realidad, la mujer utilizó la millonaria cifra para hacerse una cirugía en sus pechos. Ahora, fue denunciada. Decía llamarse Leila Ríos (29) y en ningún momento conoció personalmente a su “benefactor”.

La definieron como “La Estafadora de Tinder”, como a Simon Leviev, el protagonista del documental de Netflix, ya que fue esa aplicación la que utilizó para prolongar en el tiempo la estafa a quien le creyó todas sus historias. Incluso, “que había sido abandonada por dos maridos“.

Facsímil de la denuncia. Leila logró una cifra millonaria a través de un sitio de citas.Facsímil de la denuncia. Leila logró una cifra millonaria a través de un sitio de citas.

“Hace alrededor de tres años conocí a través de una página de citas a esta chica, su nombre es Leila. Comenzamos a comunicarnos por WhatsApp. Ella me comentó cosas de su vida. Me dijo que había sido abandonada por dos maridos y que tenía tres hijos que mantener”, relató la víctima en su denuncia, según informó la Fiscalía de Puerto Madryn.

El joven añadió: “Yo en principio accedí a ayudarla enviando dinero por distintos montos, con el tiempo esto era más frecuente porque sentía que el vínculo era más cercano, más allá de ser virtual”.

“Durante estos últimos tres años, le giré alrededor de 4.500.000 de pesos. El dinero decidí enviárselo dado que ella me contaba los problemas por los que pasaba, que eran generalmente relacionados a la mantención de sus hijos, alquiler de vivienda o cuotas que tenía que pagar”, detalló.

Mediante engaños, Leila consiguió que el joven continuara enviando dinero. “Me dijo que había sacado un préstamo, que no podía pagarlo y que había personas que le habían atacado la casa a tiros por no pagar. Leila me pasó el teléfono y yo hablé con el prestamista, para pedirle un tiempo para conseguir la plata”, continuó el damnificado.

Y agregó: “Recuerdo que le envié ese dinero para que Leila pague el crédito, sin embargo, yo estuve averiguando y me enteré que ella se había hecho una cirugía en sus pechos, un implante”.

El final de la denuncia. Leila y un largo tiempo de estafas a un joven de 25 años.El final de la denuncia. Leila y un largo tiempo de estafas a un joven de 25 años.

“Hace una semana ella me escribe y me dice que había accedido a otro préstamo, que debía pagárselo. Ante mi negativa, recibo mensajes que me dicen que si no pagaba iba a sufrir las consecuencias, por lo que lo hablé con mis padres y decidí radicar la denuncia”, contó.

La Policía le preguntó si conocía personalmente a Leila: “No”, respondió, según consta en la declaración que le tomó el subcomisario Alejandro Antilef. El caso ahora se encuentra en manos de la División de Investigaciones, que busca identificar a la sospechosa.

También procuran establecer si detrás de esta inusual estafa, con tanto dinero en el medio, existen otras personas o cómplices de la mujer. La fiscalía no dio a conocer la identidad de la víctima.

Consejos para no caer

Las “estafas románticas”, a veces también llamadas estafas de catfishing, las realiza una persona que construye una falsa personalidad en sitios y aplicaciones de citas.

“Construyen una relación, pero muy pronto solicitan dinero. Incluso pueden tratar de persuadir a las víctimas para que les envíen fotos o videos comprometedores para luego intentar chantajearlas”, alertaron desde la Fiscalía.

“Muchas de estas estafas siguen un patrón similar. Y hay señales en las que se debe prestar atención”, indicó el funcionario judicial Fernando Blanco, quien acotó: “Por ejemplo, hacen creer que viven o trabajan fuera del país en el que se encuentra la víctima, o dan excusas para no verse personalmente o unirse a una videollamada. A la vez, cuentan historias de vida complicadas para argumentar por qué necesitan dinero”.

Los estafadores de estas citas usan fotografías falsas. A menudo, explicó el funcionario judicial, roban fotografías de modelos. “Una opción es realizar una búsqueda inversa de su foto de perfil (por ejemplo, con Google Images) para ver si coincide con otros nombres o detalles y de esta manera averiguar si es una imagen robada”, aseguró Blanco.

Ahora el joven no sólo espera que se haga justicia respecto a la estafa que sufrió por confiar demasiado en Leila. También aspira a recuperar su dinero. Algo que, por el momento, parece difícil.

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