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Le mataron a dos hijos en hechos de inseguridad: “Sigo adelante porque quiero justicia”

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Nelli Dos Santos (63) perdió a Sebastián Rivas (35), en 2013, y a Alejandro Rivas (46), a fines de 2020, en La Matanza.

Nelli Dos Santos (63) creyó que ya no lo quedaban lágrimas. Fue después de llorar la muerte de su hijo Sebastián Rivas (37), asesinado de un balazo en el pecho, en mayo de 2013, para robarle una campera, en el límite de San Justo y Ciudad Evita, partido de La Matanza.

Pero el destino se volvería a ensañar con esta mujer, una verdadera Madre del Dolor: minutos antes de la última Nochebuena, mataron a su otro hijo varón, el policía bonaerense Rubén Alejandro Rivas (46), en un intento de entradera, delante de ella, en San Justo.

“Sigo adelante porque quiero justicia”, le dice a Clarín en la puerta de su casa, en Cabrera al 1300. En ningún momento se quiebra, ya tiene el cuero curtido por los golpes de la vida, lo que todavía sigue asombrando a sus tres hijas mujeres, de 41, 34 y 31 años.

Cada vez que pasa un auto por esta calle, las mujeres se sobresaltan. “¿Viene con vos? ¿Seguro?“, pregunta Nelli (63) a este cronista cuando estaciona una Renault Kangoo con vidrios polarizados y con el reportero gráfico Germán García Adrasti a bordo.

Los hermanos Alejandro y Sebastián Rivas, juntos, durante un recital de Madonna, en diciembre de 2012 en River.

Los hermanos Alejandro y Sebastián Rivas, juntos, durante un recital de Madonna, en diciembre de 2012 en River.

Por el primer homicidio fue condenado a prisión perpetua su autor. Pero por el caso del oficial de la Bonaerense, que investiga el fiscal Federico Medone, hay un solo detenido y al menos tres integrantes de la banda prófugos.

Esta madre sólo quiere que se haga justicia por la muerte de su hijo Rubén Alejandro Rivas, muerto delante de ella“, asegura Nelli, en tercera persona.

El crimen de Sebastián

Sebastián era vendedor ambulante. “Un tipo sencillo, un buscavidas, con corazón”, lo recuerda hoy su madre. El hombre solía ayudar a adictos al paco. El 9 de mayo de 2013, en la calle Ambrosetti, frente a la estación de trenes Justo Villegas, les llevó comida, como solía hacer. Se olvidó los tenedores y volvió a buscarlos, pero se topó con quien resultaría su asesino.

Che, no les des de comer a estos, si no no consumen, le advirtió Víctor Javier Zapata, quien según la madre de la víctima era quien les proveía las drogas.

Tienen hambre los pibes, dejalos que coman, replicó Sebastián.

Bueno, dame la campera que tenés… tanto que les das a los otros, dame a mí la campera.

No, es mi único abrigo, cómo te la voy a dar, dejá de joder, andá a comer vos también.

El posteo de Nelli Dos Santos, la madre del policía asesinado.

El posteo de Nelli Dos Santos, la madre del policía asesinado.

El diálogo terminó abruptamente: Zapata sacó un arma y le pegó un tiro en el pecho a Sebastián, papá de tres hijos (hoy de 23, 20 y 17 años), quien murió.

El menor de los chicos es autista. Todas las tardes, a las seis, se para en el living, mirando por la ventana, esperando que su papá llegue.

El crimen de Alejandro

Alejandro era el mayor de los cinco hermanos. Lo conocían como “Chatito”, ya que a su papá, también policía y fallecido en 2011 a los 57 años de una enfermedad repentina, le decían “Chato”, por su baja estatura.

“Me crié entre las armas”, admite Nelli, hija de un prefecto. Sabe en carne propia de la angustia que es ver a un familiar de una fuerza de seguridad salir de casa y tener miedo de no volver a verlo nunca más.

El 24 de diciembre pasado eran cerca de las siete de la tarde cuando Alejandro pasó a saludar a su mamá antes de ir a tomar servicio al juzgado en el que trabajaba en el traslado de detenidos.

El policía había ido a visitar a su primer nieto de dos meses, con la ropita que le había comprado para Navidad, pero no estaba. Entonces, algo “cabizbajo”, decidió saludar a Nelli. Se bajó de su Chevrolet Aveo blanco, con unos manteles con motivos navideños de regalo.

En el barrio hay alarma vecinal. A los delincuentes no los intimidó. Foto Germán García Adrasti.

En el barrio hay alarma vecinal. A los delincuentes no los intimidó. Foto Germán García Adrasti.

Yo quiero estar con mi mami“, le dijo. Se besaron y abrazaron en la puerta de la casa, mientras Caro, la perra labradora, salía a recibirlo. “¿Qué me iba a imaginar, querido, que iban a ser los últimos besos y abrazos que le iba a dar en vida a mi hijo, que iban a aparecer estos tipos a asesinármelo?”, se lamenta ahora la mujer.

“Estos tipos” eran cuatro jóvenes vestidos con bermudas que estaban en la esquina. Tres tenían armas de fuego y otro un bisturí o sevillana. Uno era Pablo Ariel Papadopulos (27), primo de Ricardo Emanuel, el joven que atropelló y mató al nene Isaac Sus (4) en el barrio de Flores días antes.

Alejandro, ese hombre tiene una pistola”, le advirtió Nelli a su hijo.

El oficial le ordenó a su madre que entrara a su hogar y se apoyó a esperarlos en el capot del Chevrolet Onix negro de su madre, que estaba estacionado sobre la vereda.

Quedate quieto, hijo de puta, estás puesto“, le gritó uno de los asaltantes. Cuando vio que Rivas iba a sacar su arma, agregó: “Ah, sos rati ,hijo de puta“. Allí arrancó un tiroteo infernal. Alejandro, que sufría del corazón y tenía dos by-pass, tiró 12 veces y se le trabó su pistola. Recibió cuatro balazos y murió en la puerta de la casa.

“¡Basta de tirarle, basta de tirarle!”, exclamaba despavorida Nelli, a quien le atravesaron la mano derecha de un disparo e hizo sonar la alarma vecinal, mientras los delincuentes la miraban y se le reían en la cara.

La mano de Nelli Dos Santos que fue herida por los delincuentes. Foto Germán García Adrasti.

La mano de Nelli Dos Santos que fue herida por los delincuentes. Foto Germán García Adrasti.

En la casa de arriba estaba su hija mayor, Vanesa, que se terminaba de duchar y creyó que estaban arrojando fuegos artificiales en la calle. El hijo de la mujer, de 9 años, se tiró al piso, asustado, mientras gritaba: “¿Qué pasa, qué pasa?”.

La mujer se asomó a la ventana y uno de los delincuentes le gatilló, pero el tiro no salió. “¡Hija de puta!“, la insultó. Luego se escaparon en un Fiat Siena gris que fue visto después del crimen por la zona de Mataderos y desapareció misteriosamente.

“Acá había 22 vainas, Alejandro tiró 12 porque se le trabó el arma. Si hubiera tenido oportunidad de agarrar la pistola y disparar, lo hubiera hecho, pero me agaché para sostener a mi hijo”, cuenta su mamá.

“Además, si hubiese matado o herido a alguno, yo no podría estar viviendo acá, no tendría paz, porque ellos tienen derechos. ¿Y los míos quién los reconoce? ¿Mi dolor quién me lo paga?“, plantea.

Un dolor eterno

Nelli entró al baño con la mano sangrando a borbotones. Se la envolvió con una toalla y volvió a donde estaba su hijo agonizante. “¡Alejandro, despertá, hijo, no te me mueras hijo, por favor!”, gritaba.

El policía, que tenía tres hijos varones de 23, 21 y 18 años, falleció antes de que llegara la ambulancia. Se había casado con su segunda pareja después que un doctor se negara entregarle a la mujer un parte médico cuando lo operaron del corazón porque no era legalmente su esposa.

Hoy Nelli se mira la mano “deforme”, como dice ella, ya que la bala calibre 9 milímetros le afectó la movilidad de dos dedos y el recuerdo de lo que pasó aquel 24 de diciembre sobreviene instantáneamente.

“Me quedó un dedo fantasma, sensible, me duele cuando lo muevo, y el otro del medio que quedó corto, encorvado. Yo hago arte francés, pinto, intento hacer algo porque mi cabeza trabaja a mil”, dice.

Nelli Dos Santos (63) recibió un disparo en la mano derecha que le afectó la movilidad de dos dedos.

Nelli Dos Santos (63) recibió un disparo en la mano derecha que le afectó la movilidad de dos dedos.

“Cuando murió Alejandro, me prometieron el oro y el moro. Esto es como en el boxeo, están en el ring todos, pero cuando suena la campana hasta el banquito te sacan y arreglate sola“, asegura Dos Santos, que pide que aceleren la investigación y detengan a los cómplices de Papadopulos (se negó a declarar y está preso en una alcaidía de González Catán).

Rivas tenía 28 años de servicio y lo habían ascendido al grado de mayor seis meses antes del homicidio. Su sobrino de 9 años, que escuchó aterrado los tiros, todavía convive con el miedo. Los días posteriores al crimen no dejaba que sus padres salieran ni siquiera a comprar.

Mataron a mi tío-tío, el que más me quería“, se lamenta. Nelli completa: “Acá arruinaron a toda la familia, a mi hijo Alejandro lo vi morir y lo vi nacer. Ni siquiera pude ir al cementerio, me cuesta creer que está muerto. En seis años perdí a mi esposo, a un hijo y a mi madre, y ahora a Alejandro, es demasiado el dolor”.

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Le robaron la camioneta con cuatro perritas y su búsqueda desesperada estalló en las redes: al otro día las recuperó

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Ocurrió en La Matanza. Los usuarios viralizaron su pedido de ayuda y se las terminaron llevando a la casa.

Javier Ottaviani se dedica a bañar perros y cortarles el pelo en La Matanza desde hace 12 años. Y nunca vivió algo como lo que le sucedió entre el miércoles a la mañana y la tarde de este jueves: una búsqueda desesperada de cuatro mascotas que le robaron con su auto, y que gracias a la solidaridad de la gente en las redes, tuvo el mejor final.

El miércoles empezó su día de normalmente, pasando a buscar en auto a los perros de sus clientes de González Catán, para darles sus servicios. Pero un día que parecía rutinario tuvo un giro estremecedor.

A las 10 de la mañana, cuando tuvo que disminuir la velocidad por un pozo de la calle Scarlatti al 4800, frente al predio de la CEAMSE de la localidad matancera, un hombre lo abordó a punta de pistola, lo hizo bajar del vehículo y se lo llevó. No fue lo más grave: el ladrón se marchó con cuatro perros de los clientes de Javier a bordo.

El post de Javier, con los datos para que lo ayudaran en la búsqueda: la caniche Luly apareció unas horas después.

El post de Javier, con los datos para que lo ayudaran en la búsqueda: la caniche Luly apareció unas horas después.

En medio de la angustia, el peluquero canino acudió a las redes sociales para contar su situación y pedir ayuda. El desesperado pedido se viralizó y gracias a la respuesta inmediata de muchos usuarios, logró recuperar el vehículo. Pero faltaba lo que más le preocupaba: las cuatro perritas.

Se trata de Luli y Luz, dos caniches, Peppa, una golden retriever y una yorkshire terrier. El peluquero canino se encontró con mucha empatía y ayuda de los usuarios, y tanto vecinos del barrio como agrupaciones de rescate de animales empezaron a difundir su desesperada búsqueda.

Javier Ottaviani, el peluquero canino  de González Catán al que le robaron el auto con cuatro mascotas arriba.

Javier Ottaviani, el peluquero canino de González Catán al que le robaron el auto con cuatro mascotas arriba.

Fue tal la repercusión, que pronto el caso llamó la atención de distintos medios, y diversos canales de televisión fueron con cámaras hasta su domicilio para ayudarlo a difundir la situación.​

En la mañana del jueves, gracias a la viralización en las redes y la difusión del caso, se logró recuperar a Luli, una de las caniches, pero la búsqueda continúaba.

La yorkshire terrier que trasladaba Javier cuando le robaron la camioneta utilitaria, y que pide ayuda para recuperar.

La yorkshire terrier que trasladaba Javier cuando le robaron la camioneta utilitaria, y que pide ayuda para recuperar.

Según contó Javier en Facebook, la perrita que apareció primero había sido vendida a $500 “por un delincuente” a una vecina, que cuando se dio cuenta que había comprado un perro robado se contactó con el peluquero para devolverla.

Hacia la noche del mismo día, finalmente, la pesadilla llegó a su fin. Enterada de lo que había pasado, una persona apareció en su casa y le entregó las tres perritas que faltaban.

Primero apareció el auto

Lo primero que Javier recuperó había sido el vehículo robado. “Había gente que me iba contando por dónde circulaba la camioneta (de color rojo) y hasta un amigo me avisó que la vio en Rafael Castillo y la siguió hasta el lugar en el que varios tipos se bajaron. Ahí llamó al 911 y la Policía la recuperó”, contó al medio local Primer Plano. Sin embargo, el auto estaba vació, y no había rastro de los perros.

La camioneta en la que Javier trasladaba a las mascotas cuando fue asaltado en González Catán.

La camioneta en la que Javier trasladaba a las mascotas cuando fue asaltado en González Catán.

Javier decidió hacerse cargo de la situación, y aunque, como muchos, afronta dificultades económicas por la pandemia y las restricciones, optó por no trabajar el día siguiente del robo para dedicarse exclusivamente a encontrar a los perros robados.

Peppa, la golden retreiver que se llevaron con la camioneta de Javier y que ahora buscan.

Peppa, la golden retreiver que se llevaron con la camioneta de Javier y que ahora buscan.

“Hoy me golpearon y me robaron la camioneta de la peluquería canina con 4 clientes arriba”, contó en su cuenta de Facebook. “Gracias a ustedes que me fueron indicando pude encontrar la camioneta en Castillo, vacía”, continúa.

Luego hace su llamado a la solidaridad: “Ayúdenme, si alguien ve algo, escucha algo avísenme, somos cinco familia(s) que estamos muy preocupados, más toda la gente alrededor”.

La caniche Luli, la primera que apareció: la habían vendiod a 500 pesos.

La caniche Luli, la primera que apareció: la habían vendiod a 500 pesos.

“Hoy no voy a trabajar, me voy a ocupar del tema de los perritos robados, pero a partir de mañana tengo que trabajar sí o sí, la situación económica no me permite estar muchos días sin trabajar lamentablemente, buscaré los perritos y trabajaré”, escribió.

“Hace 12 años que hago peluquería canina, muchos de ustedes me conocen, mi manera de trabajar, mi manera de cuidar a sus mascotas, mi manera de ayudar al perro que puedo. Esta vez necesito que me ayuden ustedes”, continuó Javier, angustiado por no poder dar con los animales que estaban bajo su cuidado en el momento del asalto.

La gente no le falló. Y a menos de 48 horas del robo, sus cuatro “clientas” estaban sanas y salva de regreso en sus casas, con sus dueños. 

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Cayó una ex gremialista buscada desde 2018: se contagió Covid y quiso internarse con el nombre de su hermana

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Myriam Juárez está acusada de integrar la banda que falsificaba títulos para nombrar auxiliares de escuelas en Moreno.

Una exsecretaria de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) de Moreno, que estaba prófuga desde 2018, acusada de integrar una banda que falsificaba títulos para nombrar auxiliares de escuelas truchos, fue detenida cuando, bajo una falsa identidad, se internó en un hospital de General Rodríguez por padecer coronavirus.

Se trata de Myriam Juárez, quien fue detenida cuando se encontraba internada en el pabellón para enfermos de covid-19 del hospital Baldomero Sommer. La sindicalista ahora detenida había sido suspendida en su cargo en enero de 2019 por una resolución de la conducción del gremio.

Este jueves, al ingresar al centro médico, la mujer se hizo pasar por su hermana y aportó esa falsa identidad. Pero fue localizada y detenida tras una investigación realizada por la DDI de General Rodríguez-Moreno y la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 4 de Moreno, a cargo del fiscal Federico Soñora.

La mujer tenía un pedido de captura desde el 25 de octubre de 2018 en una causa por “asociación ilícita en concurso real con defraudación en perjuicio del Estado reiterado y uso de documento público falso reiterado”. Fue luego de una auditoría que realizó la Dirección General de Escuelas provincial y que derivó las actuaciones a la Justicia penal.

La ahora detenida se desempeñaba como secretaria general de la UPCN de Moreno cuando fue denunciada. “Desde ese momento estaba prófuga. Está señalada como la jefa de una asociación ilícita que vendía títulos truchos desde el Consejo Escolar y tenía gente que cobraba sin trabajar”, expresó a la agencia de noticias Télam un vocero con acceso al expediente.

Tres meses después, una resolución firmada por el secretario General del gremio, Carlos Quintana, determinó el reemplazo de Juarez por la dirigente María Estela Moyano, según dijeron fuentes gremiales a Clarín.

Juárez se encuentra detenida y aislada en el centro asistencial y se espera que mejore su salud para tomarle declaración indagatoria.

La mujer formaba parte de una banda integrada por delegados gremiales, funcionarios del Consejo Escolar de Moreno y agentes de la dirección de Escuelas provincial. Tenía un aceitado mecanismo de fraude para conseguir el ingreso de auxiliares truchos en escuelas de esa ciudad.

Eran personas que no cumplían los requisitos o que estaban inhabilitados para trabajar como porteros. Se estima que la estafa sería por más de un millón de pesos en haberes cobrados de manera irregular.

Por ahora, no podrá ser indagada por la fiscalía. “Aunque está sin respirador, como esta aislada no puede declarar ni está en condiciones de hacerlo”, explicaron voceros judiciales, quienes dijeron que Juárez es custodiada por una consigna policial dentro del hospital.

El exintendente Walter Festa (derecha) posa junto a Carlos Quintana y Myriam Juárez, secretarios provincial y local, respectivamente, de UPCN.

El exintendente Walter Festa (derecha) posa junto a Carlos Quintana y Myriam Juárez, secretarios provincial y local, respectivamente, de UPCN.

Corrupción en Moreno

La banda de la que formaba parte Juárez y que fue desbaratada en octubre de 2018, estaba integrada por delegados gremiales, funcionarios del Consejo Escolar de Moreno y agentes de la Dirección de Escuelas provincial.

Ellos tenía un aceitado mecanismo de fraude para conseguir que en escuelas de Moreno ingresaran de auxiliares truchos, personas que no cumplían los requisitos o que estaban inhabilitadas para el trabajo. Se estima que la estafa sería por más de un millón de pesos en haberes cobrados de manera irregular.

En su momento, la Policía realizó nueve allanamientos en la Municipalidad de Moreno, en dependencias oficiales de La Plata y en domicilios particulares, y logró detener a cuatro de los seis integrantes de la organización: una funcionaria de la Municipalidad de Moreno, su hija y dos empleados del área de contralor del Ministerio de Educación provincial.

El 9 de febrero de 2017, se denunció en la Fiscalía 4 la falsificación de planillas remitidas a la Dirección de Educación con el objetivo de hacer que un grupo de personas que no trabajaban en escuelas públicas de Moreno cobraran haberes como auxiliares.

Se constataron casos de agentes que figuraban en los registros, pero que no trabajaban. Y también se descubrió que la documentación para habilitar esos puestos habría sido llevada a La Plata por delegadas del gremio UPCN.

El expediente sumó denuncias de varios directores de escuelas que constataron irregularidades.

Elvio Nievas era auxiliar del jardín de Infantes de Cuartel V hasta 2015, pero fue detenido y estuvo preso dos años. Le ofrecieron “hacer gestiones” para que pudiera cobrar esos 24 meses a cambio de 10 mil pesos. Según denunció Nievas, fue Lilian Juarez, exdirectora de Seguridad de Moreno, quien le ofreció la maniobra.

Pero cuando tuvo que pagar el “trámite”, a Nievas le exigieron más dinero. Y como no pudo pagar, Lilian Juárez lo habría amenazado de muerte. Eso determinó la apertura de uno de los expedientes judiciales. Allí se pudo constatar, además, que la funcionaria municipal; su hermana, la ahora detenida Myriam Juarez (titular de UPCN Moreno) y su sobrina Bettiana Arazco ingresaban licencias falsas a cambio de dinero. En la municipalidad de Moreno aclararon que “Juarez fue incluida en la función pública por presión de UPCN”.

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Golpeó a su pareja en Nordelta y huyó con una fortuna en su Porsche: “Me pateó como a un animal”

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Diego Tibessio, con antecedentes por integrar una asociación ilícita, fue detenido con 137 mil dólares y 580 mil pesos.

La escena fue brutal. Diego Iván Tibessio (49) golpeó a su pareja hasta que cayó al suelo, donde continuó con la paliza. “Me pateó como a un animal“, pudo describir la mujer cuando tuvo la oportunidad de declarar.

Todo ocurrió en la casa familiar del barrio los Castores, en Nordelta, cuando un empresario de Martínez agredió a su esposa y a sus dos hijos, quienes atinaron a defenderla. Después escapó en su Porsche e intentó robar todos los ahorros de la pareja.

Ahora Tibessio está preso y acusado de “amenazas y lesiones leves agravadas por violencia de género y por el vínculo“. Se negó a declarar y ya pidieron formalmente su detención.

El auto de alta gama, lanchas en el Delta y viajes a Estados Unidos eran la pantalla de este hombre, dueño de un cuestionado negocio de venta de neumáticos.

El auto del atacante, en el que intentó escapar.

El auto del atacante, en el que intentó escapar.

No es la primera vez que Tibessio termina en la cárcel: el año pasado lo arrestaron en el marco de una investigación por “asociación ilícita“. Su comercio habría sido parte de una red que comercializaba ruedas y llantas robadas.

No está claro cuándo empezaron las agresiones a su pareja, con la que lleva una relación de 26 años. Lo cierto es que este martes a las 23 una discusión terminó en una brutal golpiza.

Todo empezó en el comedor de la planta baja porque “Tibessio le pidió el número de teléfono de un inquilino y ella no lo tenía“, según trascendió.

Así comenzaron los gritos y los insultos en el caserón de Nordelta. La violencia verbal pasó rápidamente a la física: el hombre le pegó trompadas en la cara a su pareja hasta tirarla al suelo.

Después la pateó hasta que, por los gritos desesperados, intervino la hija menor del matrimonio, de 21 años. Cuando la joven intentó defender a su mamá, también fue agredida por Tibessio.

Diego Iván Tibessio, detenido por violencia de género contra su mujer. El ataque ocurrió en Nordelta.

Diego Iván Tibessio, detenido por violencia de género contra su mujer. El ataque ocurrió en Nordelta.

Las mujeres se escondieron en una habitación de la planta alta para pedir ayuda al 911 y la seguridad del barrio. Pero el hombre estaba fuera de sí: las corrió para evitar que lo denunciaran y hasta agredió a su hija. Cuando su mamá se interpuso, volvió a pegarle.

Las dos mujeres de la casa no pudieron frenar el violento ataque. Solo se detuvo cuando intervino el hijo varón, un abogado de 25 años que tuvo que romper un vidrio para acceder al cuarto y defender a su hermana y a su mamá.

Pero Tibessio no se conformó con la violencia que ejerció contra su mujer y contra sus hijos: recorrió la propiedad y se robó los ahorros de la familia, también relojes de su esposa y de su hija, además de collares, pulseras y anillos de oro. Quiso dejarlos sin nada.

El acusado se fugó de su casa de Nordelta y se llevó 137 mil dólares, 580 mil pesos y joyas.

El acusado se fugó de su casa de Nordelta y se llevó 137 mil dólares, 580 mil pesos y joyas.

Juntó todo lo que pudo y subió a su Porsche gris -que debe alrededor de 90 mil pesos de patente– con 137 mil dólares, 580 mil pesos y un bolso con las cosas de su familia.

Lograron interceptarlo policías que realizaban adicionales para el Centro de Operaciones de Tigre (COT).  “El sospechoso fue detenido cuando circulaba por la ruta 202 y El Cano, en la zona de Bancalari”, indicaron fuentes policiales.

La investigación por el hecho quedó en manos del fiscal Diego Callegari, de la fiscalía especializada en Violencia de Género de Tigre.

El acusado se negó a declarar y Callegari pidió que su aprehensión sea formalizada como detención mientras continúa recolectando información y testimonios.

La víctima del ataque, que está asustada pero fuera de peligro, pidió reserva de su identidad y pudo relatar lo que ocurrió esa noche.

Además del contexto de violencia de género, el fiscal Callegari investigará el origen del dinero secuestrado. Es que en aquella causa del 2020 la fiscal Carolina Asprella ya lo había señalado como integrante de una banda que comercializaba autopartes robadas.

Comunicado de Nordelta

Tras la difusión del episodio, la Asociación Vecinal Nordelta condenó “enfáticamente” la violencia ejercida por Tibessio y destacó que “colaboró con las fuerzas policiales cuando ingresaron a la ciudad para atender la denuncia”, además de entregar registros de las cámaras de video que verifican ingresos y egresos.

“La Asociación Vecinal, además, se puso a total disposición de las fuerzas de seguridad y los funcionarios judiciales para facilitar la investigación y llegar a un total esclarecimiento del hecho”, añadió.

Por último, señaló que “la Justicia será la que finalmente se expida sobre este caso. Pero como comunidad, lamentamos y condenamos todo acto de violencia. Son situaciones en las que tenemos que colocarnos siempre al lado de la víctima, colaborando en todo lo que esté a nuestro alcance”.

En los últimos diez años en Argentina hay un promedio de un femicidio cada 30 horas. Según estadísticas de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema, sólo en 2018 fueron 278. La mayoría de los asesinatos ocurren en las casas de las víctimas y son cometidos por parejas o ex.

DÓNDE LLAMAR

Línea 144Atención para mujeres en situación de violencia.

Línea 137Atención a Víctimas de Violencia Familiar.

911 Emergencias

LGP – GL – EMJ

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