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Coronavirus

Las mascarillas faciales protegen contra la COVID-19, pero no todas por igual: ¿cuáles son las más seguras?

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Según el titular del Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades de EEUU, si todo el mundo las usara la pandemia, “estaría bajo control en cuatro, seis u ocho semanas”. Un estudio comparó cubrebocas caseros, pañuelos plegados y otras protecciones

Cada vez hay más pruebas de la utilidad de las mascarillas en la lucha contra la pandemia de la COVID-19: cualquier forma de barrera ayuda a prevenir la transmisión, aun si la persona infectada se halla cerca de otras. En principio, la gran protección que brindan es a los demás: impiden que las microgotas que contienen coronavirus se expandan demasiado lejos en el aire, y en demasiada cantidad. Pero también hay evidencia de que protegen a quienes la usan de la absorción de esas partículas de otros.

Debido a que en los Estados Unidos el contagio volvió a los niveles de los peores días del pico de la pandemia, en abril, el director del Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), Robert Redfield, dijo en una videoconferencia la Asociación Nacional Médica (AMA): “Si pudiéramos lograr que todo el mundo usara una máscara ahora, realmente creo que podríamos tener esta epidemia bajo control en cuatro, seis u ocho semanas”.

Infografía de Marcelo Regalado

Infografía de Marcelo Regalado

Redfield había publicado, poco antes de esa declaración, una columna de opinión en JAMA, la revista académica de la asociación, sobre la eficacia del sencillo método de cuidado comunitario y personal. Citó un estudio realizado entre 75.000 trabajadores de la salud de Massachusetts, que al comienzo de la pandemia tenían una tasa de infección del 21,3%, y que en poco tiempo, luego de la imposición del uso obligatorio de barbijos, bajó a 11,5 por ciento.

Sus comentarios se dieron pocos días antes de que el presidente Donald Trump aconsejara en Twitter, al retomar las conferencias de prensa sobre la COVID-19, el uso de mascarillas faciales. No obstante, “los expertos advierten que el empleo generalizado de cubrebocas no elimina la necesidad de seguir otras recomendaciones, como el lavado de manos frecuente y el mantenimiento de la distancia social”, subrayó Caitlin McCabe en The Wall Street Journal (WSJ), donde realizó un análisis de los distintos tipos de máscaras disponibles y sobre sus ventajas y desventajas.

Un estudio de la Florida Atlantic University midió cuánto se dispersan las microgotas que pueden contener SARS-CoV-2 a través de distintas mascarillas (FAU)

Un estudio de la Florida Atlantic University midió cuánto se dispersan las microgotas que pueden contener SARS-CoV-2 a través de distintas mascarillas (FAU)

El texto se basó en una investigación de la Florida Atlantic University (FAU), en la que se simuló la emisión de una tos detrás de distintas opciones de barbijo, excepto las mascarillas quirúrgicas y las N95, por considerar que se deben reservar para el personal de la salud. El trabajo, publicado en la revista académica Física de los Fluidos, comprobó que la transmisión del SARS-CoV-2 se reduce espectacularmente con distintas formas de cubrebocas: un pañuelo de algodón plegado (una cobertura improvisada), una bandana de material elastizado, una mascarilla de algodón hogareña y una mascarilla comercial estilo cono (que no son N95, sino las más comunes, que usan los odontólogos o los trabajadores de la construcción).

Si la tos puede impulsar las partículas, como los microorganismos, a viajar más de 2 metros, el simple acto de cubrir la boca y la nariz con una barrera acorta la distancia de manera drástica, hasta entre 2 y 18 centímetros. La menor efectividad se observó con la bandana de material elastizado (de 7,5 a 18 centímetros), seguida por el pañuelo de algodón plegado (de 2,5 a 7,5 centímetros), la mascarilla casera de dos capas de algodón cosidas (6 centímetros) y las mascarillas comerciales estilo cono (2 centímetros si se las ajusta correctamente a la cara).

Infografía de Marcelo RegaladoInfografía de Marcelo Regalado

El hallazgo principal es que elementos tan accesibles como un pañuelo de algodón plegado y una mascarilla de algodón cosida en casa son eficaces para reducir el viaje de las partículas potencialmente infecciosas de 200 a 6 o 7,5 centímetros. Eso, sumado a la distancia social, le recorta al coronavirus la posibilidad de seguir contagiando a nuevos huéspedes.

“Nos sorprendió, de manera positiva, ver que una máscara casera podía hacerlo tan bien, que no hace falta conseguir una máscara muy elegante”, dijo Siddharta Verma, uno de los autores de la investigación, al WSJ. “Una máscara de algodón se puede lavar y secar en la casa. La reutilización se vuelve más importante a medida que nos adentramos en esto por largo tiempo”.

Los investigadores emplearon la técnica de visualización del flujos por microscopía láser (una combinación del microscopio de fluorescencia con imágenes electrónicas y puntos de luz, para obtener imágenes en 3D) para captar la trayectoria de la tos de un maniquí, fingida con una mezcla de agua destilada y glicerina y expulsada por un compresor de aire y generador de humo. “Al colocar las diversas máscaras en el maniquí, lograron trazar el camino de las microgotas y demostrar las diferencias en su desempeño”, dijo el comunicado de FAU sobre el trabajo de Verma, Manhar Dhanak y John Frankenfield.

El estudio empleó microscopía láser para captar la trayectoria de la tos de un maniquí, fingida con una mezcla de agua destilada y glicerina y expulsada por un compresor de aire y un generador de humo. (FAU)

El estudio empleó microscopía láser para captar la trayectoria de la tos de un maniquí, fingida con una mezcla de agua destilada y glicerina y expulsada por un compresor de aire y un generador de humo. (FAU)

“Los resultados mostraron que las mascarillas dobladas sin mayor ajuste y las coberturas estilo bandana detenían en algún grado las microgotas respiratorias aerosolizadas”, siguió FAU. “Sin embargo, las máscaras caseras bien ajustadas hechas con varias capas de algodón y las máscaras de tipo cono de uso corriente demostraron ser las más eficaces para reducir la dispersión de las gotas. Estas máscaras lograron disminuir de manera significativa la velocidad y el alcance de la emisión respiratoria, aunque con algunas fugas a través del material de la máscara y de los pequeños huecos que existen a lo largo de sus bordes”.

Otro estudio, realizado en 2012 para comparar las mascarillas quirúrgicas y las N95, que se emplean en el ámbito de un hospital, también comprobó la importancia de una barrera de protección. El trabajo de David S. Hui, Benny K. Chow y Leo Chu, de la Universidad China de Hong Kong (CUHK), empleó un método similar para simular la tos de un maniquí, que se registró en imágenes obtenidas por microscopía láser también. Encontró que tanto la dispersión de partículas hacia el frente, como la lateral, por la presión del aire al chocar con el barbijo, variaba. Hacia el frente, con una mascarilla quirúrgica las microgotas de la tos viajaban 3,4 centímetros, y con una N95, 2,7 centímetros; hacia los costados y atrás, respectivamente 2,6 y 1,7 centímetros.

“Si pudiéramos lograr que todo el mundo usara una máscara ahora, realmente creo que podríamos tener esta epidemia bajo control en cuatro, seis u ocho semanas”, dijo el director del CDC de EEUU. (REUTERS/Simon Dawson)“Si pudiéramos lograr que todo el mundo usara una máscara ahora, realmente creo que podríamos tener esta epidemia bajo control en cuatro, seis u ocho semanas”, dijo el director del CDC de EEUU. (REUTERS/Simon Dawson)

En todo caso, interpretó Verma para FAU, además de comprobar una vez más el sentido del equipo de protección personal en las actividades que presentan riesgos biológicos, que debido al coronavirus han salido más allá del ámbito laboral, las imágenes que él y sus colegas captaron para el estudio “pueden ayudar a transmitir al público general la lógica que sostiene las pautas del distanciamiento social y la recomendación del uso de mascarillas”. En su opinión, hoy como en abril “es crucial promover la concientización amplia de las medidas preventivas eficaces, porque estamos observando aumentos significativos de las infecciones de COVID-19 en muchos estados”.

Actualmente Verma, Dhanak y Frankenfield trabajan en la medición de la protección que las distintas mascarillas ofrecen a la persona que las lleva puestas. Eso tiene importancia porque la cantidad de SARS-CoV-2 al que se expone una persona influye en el grado de la enfermedad, según un análisis epidemiológico de Monica Gandhi, profesora de medicina en la Universidad de California en San Francisco (UCSF), que todavía no se ha publicado pero que la autora facilitó a WSJ antes de que salga en la Revista de Medicina General Interna (JGIM).

Elementos tan sencillos como un pañuelo de algodón plegado y una mascarilla de algodón cosida en la casa son eficaces para reducir el viaje de las partículas potencialmente infecciosas de 200 a 6 o 7,5 centímetros. (REUTERS/Ajeng Dinar Ulfiana)Elementos tan sencillos como un pañuelo de algodón plegado y una mascarilla de algodón cosida en la casa son eficaces para reducir el viaje de las partículas potencialmente infecciosas de 200 a 6 o 7,5 centímetros. (REUTERS/Ajeng Dinar Ulfiana)

“En la investigación, ella y sus coautores postularon que las máscaras proporcionan una barrera importante y podrían conducir a una infección más leve o incluso prevenirla por completo”, citó McCabe. “Aunque hay una gran variación entre las máscaras de tela y las quirúrgicas, ella cree que algunas pueden probablemente filtrar la mayoría de las gotas virales más grandes”.

En su preocupación por el uso de mascarillas en público, el CDC midió que en lo peor de la pandemia en los Estados Unidos la gente había comprendido la importancia: en abril se usaban en un 61,9% y hacia mediados de mayo, en un 76,4 por ciento. Esperan que el pico de julio esté causando un efecto de claridad similar y en las próximas semanas se vea un aumento de las mascarillas en público, aun en lugares que no lo ordenan o que, como el estado de Georgia, han demandado en los tribunales a las jurisdicciones inferiores que lo hicieron, como la ciudad de Atlanta.

Sin tratamiento ni vacuna contra el COVID-19, medidas como el uso de máscaras, la distancia social y el lavado frecuente de manos son centrales para cortar la propagación. (REUTERS/Bruno Kelly)Sin tratamiento ni vacuna contra el COVID-19, medidas como el uso de máscaras, la distancia social y el lavado frecuente de manos son centrales para cortar la propagación. (REUTERS/Bruno Kelly)

Debido a la resistencia de muchas personas a los cubrebocas, el 16 de julio un comunicado conjunto del Colegio Nacional de Médicos del Tórax, la Asociación Nacional del Pulmón, la Sociedad Nacional del Tórax y la Fundación para la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica explicó que no hay razones de salud para que una persona sana le tema a este sencillo recurso para reducir la propagación del COVID-19. “Los individuos con pulmones normales e incluso muchos con enfermedades pulmonares crónicas subyacentes deberían poder usar una cobertura facial que no sea N95 sin que se afecten sus niveles de oxígeno o dióxido de carbono”, escribieron. “Las excepciones deberían ser establecidas por un médico”.

Según una proyección del Instituto de Métricas Sanitarias de la Universidad de Washington, las muertes por el coronavirus en los Estados Unidos superarían las 224.000 el 1 de noviembre; pero si el 95% de la población usara cubrebocas, se salvarían más de 40.000 vidas: los muertos totales a esa fecha serían alrededor de 183.000. Al 22 de julio, casi 143.000 personas habían muerto en ese país, y los contagios estaban cerca de los 4 millones.

Ciencia

El principio activo para fabricar la vacuna de Oxford-AstraZeneca partió desde la Argentina hacia México

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Con un importante operativo policial, el primer embarque para desarrollar 6 millones de dosis despegó esta noche desde Ezeiza. La producción estará a cargo del laboratorio del empresario y médico argentino Hugo Sigman

El primer embarque del principio activo para fabricar 6 millones de vacunas de Oxford-AstraZeneca partió esta noche desde Ezeiza con destino a México. El avión de Aeroméxico –preparado para trasladar hasta 25 toneladas– despegó a las 22.15. Esto ocurrió tras la aprobación de los reguladores del Reino Unido –tal como había adelantado Infobae y la aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) bajo el uso de emergencia de esta fórmula para su aplicación en la Argentina.

El principio activo ya fue empaquetado para volar a MéxicoEl principio activo ya fue empaquetado para volar a México

El proceso de producción de la vacuna de Oxford-AztraZeneca comienza en la Argentina a través del hub biotecnológico mAbxience (Grupo Insud), mientras que en México, el laboratorio Liomont se encargará de completar el proceso de estabilización, fabricación y envasado del medicamento.

En este sentido, se podría decir que de a poco se avanza hacia la etapa final del suministro de 22,4 millones de dosis de vacunas para Argentina y de 150 millones de dosis para la región.

Hoy estamos avanzando hacia los pasos finales del proceso de fabricación y suministro, y permitiendo que nuestro país y América Latina tengan una vacuna efectiva, segura, fácil de almacenar (2-8 grados) y tremendamente accesible sin fines de lucro mientras dure la pandemia. El plan de producción está en curso y la vacuna estará disponible durante el primer semestre del año”, aseguró en exclusiva a Infobae Agustín Lamas, presidente de AstraZeneca para el Cono Sur.

El operativo para llevar el principio activo de la vacuna a EzeizaEl operativo para llevar el principio activo de la vacuna a Ezeiza

“Para nosotros es un privilegio producir esta vacuna. Porque la vacuna de AstraZeneca va a ser un hito en la historia de la medicina mundial”, dijo el médico y empresario Hugo Sigman, cofundador junto a su esposa Silvia Gold y CEO del Grupo Insud, durante un encuentro realizado por la Fundación de Estudios para la Salud y Seguridad Social (FESS) en su 9º Jornada anual sobre Responsabilidad Social en Salud y Medio Ambiente.

La vacuna de AstraZeneca por una decisión conjunta con la Universidad de Oxford se va a vender no profit, es decir, sin ganancia alguna. Va a valer entre 3 y 4 dólares, depende del país y los costos internos. Yo tuve la oportunidad de escuchar a la doctora Sarah Gilbert, que lleva adelante el proyecto y posible candidata al premio Nobel, que dijo que el objetivo era hacer un acuerdo con una compañía privada para que la vacuna pudiera producirse masivamente en todo el mundo, pero que tuviera 3 condiciones: que durante la pandemia se vendiera no profit para que sea accesible, que se produzca a riesgo antes de ser aprobada, y que sea distribuida en todo el mundo”, explicó Sigman.

Fundada en 2009, mAbxience, el laboratorio argentino elegido por su par británico para la elaboración del principio activo de su vacuna, es la compañía del Grupo Insud dedicada a la biotecnología, con foco en la investigación, desarrollo y fabricación de medicamentos para enfermedades oncológicas y autoinmunes. Posee tres plantas de producción: una en España y otras dos en la Argentina, ubicadas en las localidades de Munro y Garín. Esta última fue inaugurada en febrero pasado.

AZD1222 surgió de décadas de investigación sobre vacunas basadas en adenovirusAZD1222 surgió de décadas de investigación sobre vacunas basadas en adenovirus

¿Cómo funciona la vacuna? El virus SARS-CoV-2 está repleto de proteínas que utiliza para ingresar a las células humanas. Estas proteínas, denominadas proteínas de pico, son un objetivo tentador para posibles vacunas y tratamientos. La vacuna Oxford-AstraZeneca se basa en las instrucciones genéticas del virus para construir la proteína de pico. Pero a diferencia de las vacunas Pfizer-BioNTech y Moderna, que almacenan las instrucciones en ARN monocatenario, la vacuna Oxford utiliza ADN bicatenario.

Los investigadores agregaron el gen de la proteína de pico de coronavirus a otro virus llamado adenovirus. Los adenovirus son virus comunes que generalmente causan resfriados o síntomas similares a los de la gripe. El equipo de Oxford-AstraZeneca utilizó una versión modificada de un adenovirus de chimpancé, conocido como ChAdOx1, que puede ingresar a las células, pero no puede replicarse dentro de ellas.

AZD1222 surgió de décadas de investigación sobre vacunas basadas en adenovirus. En julio, se aprobó la primera para uso general: una vacuna contra el ébola, fabricada por Johnson & Johnson. Y se continúa –en los huecos que deja la jerarquía que ocupó la investigación sobre el COVID-19– con la realización de los ensayos clínicos avanzados para otras enfermedades, como el VIH y el Zika.

El empresario Hugo SigmanEl empresario Hugo Sigman

Los datos publicados a principios de diciembre en la revista médica The Lancet indicaron que la vacuna es efectiva en un 62% cuando se suministran dos dosis completas de la vacuna, pero que la efectividad asciende al 90% cuando se suministra la mitad de la primera dosis seguida de una completa en la segunda.

Hace unos días, fue el director ejecutivo de la farmacéutica AstraZeneca, Pascal Soriot, quien aseguró que el laboratorio había encontrado la “fórmula ganadora” para hacer que su vacuna contra el COVID-19 tenga una efectividad a la altura de las de Pfizer/BioNTech, del 95%, y Moderna, del 94%. “Creemos que hemos hallado la fórmula ganadora para alcanzar una efectividad que, tras dos dosis, sea tan alta como todas las demás”, explicó Soriot al dominical Sunday Times sobre el preparado que su compañía desarrolla junto a la universidad de Oxford.

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Coronavirus

La ANMAT aprobó el primer test argentino para la detección rápida de COVID-19

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Se trata de un desarrollo del consorcio CINDEFI-Bamboo, mejorado por el INTI. En 5 minutos permite saber si una persona está o estuvo infectada con el virus SARS-CoV-2 y servirá para realizar estudios poblacionales a gran escala, mapeo y segregación de áreas

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó el primer test rápido serológico creado por científicos argentinos del Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (CINDEFI CONICET, La Plata) que permite saber en cinco minutos si una persona está o estuvo infectada con el nuevo coronavirus.

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) “aportó al nuevo producto la provisión de un insumo clave que se emplea en el proceso de obtención de una proteína del coronavirus”, informó en un comunicado el organismo.

En el marco de la actual pandemia de coronavirus y ante el aumento de casos, una de las acciones clave para controlar la propagación del coronavirus es la realización de testeos.

“Teniendo en cuenta esta demanda, científicos del consorcio CINDEFI-Bamboo desarrollaron el primer test serológico rápido nacional, que mediante una gota de sangre indica si la persona está o estuvo en contacto con el virus SARS-CoV-2”, agrega la información del INTI.

El grupo de científicos de CINDEFI (Télam)El grupo de científicos de CINDEFI (Télam)

La herramienta diagnóstico se creó con la finalidad de hallar individuos infectados y trazar redes de contactos. Cuenta con características similares a los conocidos test de embarazo, posibilita obtener resultados en apenas cinco minutos. El dispositivo se comercializaría con el nombre de FarmaCov test.

Desde el INTI explicaron que desde el consorcio se contactaron con ellos porque “necesitaban sustituir importaciones de un insumo conocido como IPTG (Isopropil-β-D-1-tiogalactopiranósido), para inducir la producción de la proteina N del coronavirus. Esta proteína se coloca en las tiras reactivas del test y es clave porque al ponerse en contacto con la sangre de la persona testeada permite detectar la presencia de anticuerpos -en caso de tenerlos indicaría que el virus ingresó a su organismo-”, detalló Laura Hermida, subgerenta de Industria y Servicios del INTI, quien integró el equipo de trabajo junto a especialistas de los sectores de Química y Biotecnología.

El nuevo test rápido hará posible realizar estudios poblacionales a gran escala, mapeo y segregación de áreas. Podrá utilizarse, por ejemplo, en plazas, colectivos y escuelas para separar rápidamente a los positivos, a quienes luego se les podrá realizar un hisopado para aislar a los que están cursando actualmente la enfermedad”, abundó el INTI .

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) aportó al nuevo producto la provisión de un insumo clave que se emplea en el proceso de obtención de una proteína del coronavirus (Télam)El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) aportó al nuevo producto la provisión de un insumo clave que se emplea en el proceso de obtención de una proteína del coronavirus (Télam)

“Estos test actualmente existen pero la mayoría son importados de Oriente. El nuevo producto tiene un costo accesible que se calcula entre 5 y 7 dólares y permite ir siguiendo la infección de una manera activa, en lugar de atacarlo de forma pasiva sólo centrado en pacientes con síntomas”, destaca por su parte Sebastián Cavalitto, del CINDEFI.

“El desarrollo del insumo desde INTI acompaña al proyecto en la sustitución de importaciones, clave para que el test pueda tener un precio accesible”, concluyó Hermida.

Como resultado de la experiencia, la científica anticipa que “a futuro, está previsto transferir la tecnología de producción (del IPTG) para que una empresa nacional pueda fabricarlo”.

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Coronavirus en la Argentina: confirmaron 425 muertes y 8.185 nuevos contagios en las últimas 24 horas

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De esta manera, el número de víctimas fatales es de 45.832, mientras que el total de infectados asciende a 1.807.428

En las últimas 24 horas fueron realizados 41.451 testeos y desde el inicio del brote se realizaron 5.592.646 pruebas diagnósticas para esta enfermedad, lo que equivale a 123.249 muestras por millón de habitantes. Actualmente hay 3.564 personas internadas en unidades de terapia intensiva. La ocupación de camas es del 53,8% a nivel nacional y del 59,1% en el AMBA.

De los 8.185 casos, 2.987 son de la provincia de Buenos Aires, 1.210 de la ciudad de Buenos Aires, 59 de Catamarca, 141 de Chaco, 183 de Chubut, 94 de Corrientes, 343 de Córdoba, 241 de Entre Ríos, 13 de Formosa, 56 de Jujuy, 133 de La Pampa, 12 de La Rioja, 71 de Mendoza, 148 de Misiones, 469 de Neuquén, 276 de Río Negro, 22 de Salta, 78 de San Juan, 89 de San Luis, 299 de Santa Cruz, 855 de Santa Fe, 102 de Santiago del Estero, 125 de Tierra del Fuego y 179 de Tucumán.

El Gobierno anunció este lunes que entre hoy y mañana empezará una distribución “equitativa y federal” del segundo lote de 300 mil vacunas Sputnik V que llegaron al país el sábado pasado, provenientes de Moscú. La información fue comunicada desde el centro de distribución logístico en Malvinas Argentinas de Andreani, que se ocupa del almacenamiento y preparación de las vacunas. Allí se hizo el control físico de los termopallets a través de los sensores para verificar que desde el origen se mantuvieran los 18° bajo cero de temperatura.

La encargada de brindar los detalles fue la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, quien en su reporte diario dijo que el retiro de los segundos componentes de las dosis se hizo directamente desde la pista con autorización de la Aduana, para que “a partir de la madrugada” puedan enviarse las dosis a quienes “ya iniciaron la primera etapa de vacunación”.

Por otro lado, ya se encuentra en Ezeiza el primer embarque del principio activo para fabricar seis millones de vacunas Oxford-AstraZeneca. El avión -preparado para trasladar hasta 25 toneladas- saldrá esta noche a las 22 rumbo a México, tras la aprobación de los reguladores del Reino Unido y de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) bajo el uso de emergencia de esta fórmula para su aplicación en la Argentina.

El proceso de producción de la vacuna de Oxford-AztraZeneca comienza en la Argentina a través del hub biotecnológico mAbxience (Grupo Insud), mientras que en México el laboratorio Liomont se encargará de completar el proceso de estabilización, fabricación y envasado del medicamento.

En este sentido, se podría decir que de a poco se avanza hacia la etapa final del suministro de 22,4 millones de dosis de vacunas para Argentina y de 150 millones de dosis para la región.

Hoy la vacuna contra el COVID-19 es una realidad para Argentina y para la región que integra. Desde el segundo trimestre de 2020, hemos trabajado incansablemente para entender cuál era la mejor alternativa de suministro y poder traer la vacuna de inmediato a nuestro país. Hoy estamos avanzando hacia los pasos finales del proceso de fabricación y suministro, y permitiendo que nuestro país y América Latina tengan una vacuna efectiva, segura, fácil de almacenar (2-8 grados) y tremendamente accesible sin fines de lucro mientras dure la pandemia. El plan de producción está en curso y la vacuna estará disponible durante el primer semestre del año”, aseguró en exclusiva a Infobae Agustín Lamas, presidente de AstraZeneca para el Cono Sur.

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