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Ara San Juan

Las cuatro hipótesis de los expertos navales sobre la tragedia del ARA San Juan

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Minutos después de las 11 de este martes y –como pocas veces ocurre- casi la totalidad de los senadores y diputados que componen la Comisión Bicameral que investiga las responsabilidades políticas en la tragedia del ARA San Juan ocuparon sus asientos. Además lo hicieron los asesores expertos de la Armada y la Marina Mercante que brindan apoyo a los legisladores, como así también el triunvirato de submarinistas que integran la comisión de investigación del siniestro que conformó el Ministerio de Defensa, oficiales superiores de la Armada, peritos navales, familiares y un nutrido grupo de periodistas.

Cuando el presidente de la comisión, el senador José Ojeda, se ubicó en su sitial ya era un secreto a voces en el Salón Presidente Illia del Senado que la presencia del único testigo de la jornada podría no concretarse.

En efecto, por secretaría se procedió a la lectura de una nota emitida por el subsecretario de asuntos legales del Ministerio de Defensa, Juan Manuel Mocoroa, en la que se solicitaba autorización para darle a la reunión el carácter de reservada. Los motivos del pedido guardaban relación con la presentación del informe final que la comisión de submarinistas había presentado horas antes al propio ministro Aguad.

El submarino ARA San Juan (foto de archivo: NA)

El submarino ARA San Juan (foto de archivo: NA)

Más de una hora insumió a los legisladores analizar el pedido ministerial, quedando atascado el debate en la “esencial” cuestión a resolver y que refería a dilucidar si se hacía primero una reunión pública y luego una reservada o si por el contrario, se iría primero por la reservada y luego se convocaría al interrogatorio público.

Luego de todo tipo de argumentaciones políticas y doctrinarias, una cuota de sentido común pareció zanjar la cuestión y, considerando que las familias de los submarinistas fallecidos ya estaban ubicadas y que todos los medios de prensa habían montado sus cámaras y equipos de sonido, se habilitó el inicio de la sesión pública en primera instancia.

Un ministro enojado y enérgico 

Cerca de las 12:30 se hizo presente en el recinto el ministro Oscar Aguad, flanqueado por la secretaria de Gestión Presupuestaria Graciela Villata, el director general de Material de la Armada contraalmirante David Burden, el ex vocero naval capitán de navío Enrique Balbi y un nutrido grupo de asesores.

“En primer lugar permítanme aclarar que yo no soy ni un reo ni un testigo, soy el ministro de Defensa de la Nación. Ustedes y yo no somos pares, representamos a poderes distintos del Estado. Ustedes están aquí para intentar averiguar dos cosas. La primera es la causa de desaparición del submarino San Juan y la segunda es todo lo relacionado con la búsqueda, pero como ya lo encontramos esa segunda deviene abstracta”, anunció.

Oscar Aguad ante la Comisión Bicameral (Nicolás Stulberg)

Oscar Aguad ante la Comisión Bicameral (Nicolás Stulberg)

Los allegados al ministro consultados por Infobae creyeron ver en esta arenga inicial una necesaria aclaración ministerial, luego de que se filtraran audios y videos de una reunión anterior de la bicameral en la que un grupo de miembros acuerda la mejor forma de “apestillar” al ministro al momento de tomarle declaración.

Durante varios minutos más, el titular de la Defensa fue marcando uno a uno los distintos miembros de la comisión, los distintos desplantes y desconsideraciones que a su entender habían tenido para con él y con la cartera de Defensa en general. De poco valieron los intentos de rebatir los argumentos iniciales de Aguad, quien a partir de allí marcó el tono del debate.

Dado que el grueso de las familias de los tripulantes del ARA San Juan han retornado mayoritariamente a sus hogares, solo un pequeño grupo de los mismos se hizo presente en la reunión. Por moción del diputado Guillermo Montenegro, la ronda de preguntas se inició precisamente con las consultas y exposiciones de los familiares presentes.

Las pocas preguntas del grupo de familias aludieron a los temas que tradicionalmente perturban la tranquilidad de quienes perdieron a un ser querido y se refirieron al momento de la pérdida de contacto con la nave, al tiempo transcurrido para iniciar la búsqueda, a la posibilidad de haber sido atacado, al tiempo insumido en la tareas de búsqueda y en la posibilidad del izado a la superficie de los restos de la nave.

A su turno los legisladores formularon sus propias preguntas. Abrió el fuego la ex ministra de Defensa Nilda Garré, quien se interesó por la forma en que la Armada manejó la información sobre el siniestro en las primeras horas del suceso y en especial acerca de los detalles que el ex jefe de la marina de guerra le trasmitió al actual ministro. En este sentido, Aguad le recordó a la legisladora que “por algún motivo el jefe de la Armada había sido relevado”.

También Garré requirió de Aguad precisiones sobre el estado actual de la reparación del submarino Santa Cruz presuntamente detenida por falta de presupuesto. “Estamos analizado qué hacer con los submarinos Santa Cruz y Santa Fe (aún en construcción); son buenos submarinos pero tal vez convenga comprar unidades nuevas”, replicó el ministro.

Las siguientes preguntas de diputados y senadores tuvieron que ver con los pormenores de las licitaciones efectuadas tanto por la cartera ministerial como por la Armada, los sumarios oportunamente ordenados para los principales mandos navales relacionados con la operación del San Juan, los mecanismos a adoptar para preservar la escena del siniestro, el estado general de los medios de las FFAA y el destino final de toda la información que el buque noruego Seabed Constructor recopiló durante los dos meses de trabajo en la plataforma continental argentina.

El buque Seabed Constructor

El buque Seabed Constructor

A puertas cerradas

Sin lugar a dudas, el momento más esperado a más de ocho meses de trabajo parlamentario fue el que se concretó cuando los miembros de la “junta de expertos” integrada por los almirantes Trama, Kenny y el capitán de navío Bergallo expusieron en forma reservada el meticuloso trabajo técnico que desarrollaron sobre las probables causas del fatal accidente del San Juan.

No fue un único informe: se trabajó en cuatro hipótesis calificadas de acuerdo a su grado de probabilidad. Si bien el trabajo hace mención al estado del material, también destaca las posibles consecuencias del poco entrenamiento y la incidencia de este factor a la hora de tener que tomar decisiones bajo presión o en condiciones climáticas adversas, la falta de un plan de contingencias adecuado y el infaltable error humano junto a la realización de maniobras específicamente desaconsejadas en el manual de operaciones de la unidad.

“Este trabajo no pretende inculpar a persona alguna, pero es evidente que la jueza, a partir de su lectura, tendrá muy en claro quiénes en la cadena de mandos naval podrían tener que enfrentar responsabilidades penales”, señalan en el entorno de Aguad.

La reunión reservada terminó con resultado satisfactorio tanto para las autoridades ministeriales como para los legisladores. Casi al mismo tiempo en el aeropuerto de Ezeiza, la jueza federal Marta Yáñez recibía de manos del capitán de navío Rubén Colombo, la valija diplomática con las 67.000 imágenes digitales de los restos del ARA San Juan. Una comisión especial de la Policía Federal acompañó a la magistrada que ahora tiene toda la información disponible en su poder. Peritos en Máquinas Navales, Electricidad, Comunicaciones y Casco entre tanto, se preparan para integrar el equipo naval interdisciplinario que traerá algo de luz sobre las causas del naufragio del ARA San Juan, la mayor tragedia naval en los últimos 70 años. Se acerca la hora de las certezas a más de un año de absoluta incertidumbre.

Ara San Juan

Oficializaron el ascenso post mortem de los 44 tripulantes del ARA San Juan

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Tal como había anunciado el presidente Alberto Fernandez en su discurso ante el Congreso por el inicio de las sesiones ordinarias de este año, el Gobierno confirmó el ascenso post mortem de los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan. La medida se hizo efectiva a partir del Decreto 212/2020 publicado este martes en el Boletín Oficial.

El documento, que lleva la firma del mandatario nacional y del ministro de Defensa, Agustín Rossi, explicó que esta iniciativa tiene “el propósito de reparar el valor profesional del desempeño del citado personal militar, otorgándoles el ascenso al grado inmediato superior” al que tenían al momento de la desaparición.

En este sentido, señalaron que “la información disponible permite concluir” que los tripulantes de la nave accidentada se comportaron “con elevada vocación de servicio y disposición para afrontar los rigores a los que se vieron sometidos, cumpliendo cabalmente los deberes del servicio en pos de la protección de la integridad territorial, la soberanía nacional y el bienestar de los habitantes de la República Argentina”.

Por esta razón, el Ejecutivo considera necesario “contribuir, desde lo específico de sus atribuciones, a las acciones vinculadas al reconocimiento que el Personal Militar ha recibido por parte de los Poderes del Estado y de la opinión pública nacional e internacional”.

La medida fue anticipada por Alberto Fernández durante su discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. (Reuters)

La medida fue anticipada por Alberto Fernández durante su discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. (Reuters)

De esta manera, fueron ascendidos los capitanes Pedro Martín Fernández y Jorge Ignacio Bergallo; los tenientes Fernando Ariel Mendoza, Diego Manuel Wagner, Víctor Andrés Maroli, Eliana María Krawczyk y Alejandro Damián Tagliapietra; el suboficial primero Javier Alejandro Gallardo; los suboficiales primeros Víctor Hugo Coronel, Walter Germán Real y Hernán Ramón Rodríguez, y los suboficiales segundos Roberto Daniel Medina, Celso Oscar Vallejos, Hugo Arnaldo Herrera, Víctor Marcelo Enríquez, Ricardo Gabriel Alfaro Rodríguez y Daniel Adrián Fernández.

Lo mismo se hizo con los cabos Fernando Gabriel Santilli, Jorge Eduardo Valdez, Sergio Antonio Cuellar, Alberto Ramiro Arjona, Cristian David Ibáñez, Mario Armando Toconas, Franco Javier Espinoza, Jorge Isabelino Ortiz, Enrique Damián Castillo, Hugo Dante Cesar Aramayo, Luis Esteban García, Germán Oscar Suárez, Daniel Alejandro Polo, Luis Alberto Niz, Leandro Fabián Cisneros y Fabricio Alejandro Alcaraz Coria.

La lista se completa con el capitán Fernando Vicente Villareal; los tenientes Adrián Zunda Meoqui, Renzo David Martin Silva y Jorge Luis Mealla; el suboficial principal Alberto Cipriano Sánchez; los suboficiales primeros Cayetano Hipólito Vargas y Luis Marcelo Leiva; el suboficial segundo Jorge Ariel Monzón y los cabos Luis Carlos Nolasco, David Adolfo Melián y Aníbal Tolaba.

El submarino ARA San Juan y su tripulación.

El submarino ARA San Juan y su tripulación.

“Quiero dedicar un instante a las víctimas del hundimiento del submarino A.R.A. San Juan. Ha sido un hecho traumático que no solo ha generado un fuerte al interior de la Armada Argentina y en las 44 familias que sufrieron la pérdida de sus seres queridos, sino que también ha marcado a la sociedad argentina”, señaló Alberto Fernández durante su discurso del domingo pasado ante el Congreso.

En ese momento, el Presidente adelantó que su administración iba “a honrar y mantener viva la memoria del los submarinistas ordenando el ascenso post mortem de cada uno de ellos”, algo que finalmente se oficializó.

Sin embargo, esta decisión ya circulaba entre los principales funcionarios del actual Gabinete. El pasado 10 de febrero, Rossi recibió en su despacho del piso 11 del edificio Libertador a buena parte de las 44 familias de los marinos que perdieron la vida en noviembre de 2017.

En aquella ocasión, el ministro de Defensa les comunicó la intención presidencial de considerar oficialmente como “muertos en acto de servicio” a todos los integrantes de la tripulación militar de la embarcación -tal como lo establece la legislación vigente-, al tiempo que les comunicó que el anuncio se haría en ocasión de la apertura de sesiones.

Familiares de algunos de los tripulantes del submarino, durante uno de los homenajes a los desaparecidos tras el hundimiento. (Christian Heit)

Familiares de algunos de los tripulantes del submarino, durante uno de los homenajes a los desaparecidos tras el hundimiento. (Christian Heit)

Entre los Considerandos del Decreto que se publicó este martes, el Gobierno recordó que la nave se accidentó “en ocasión del desarrollo de tareas de patrullaje y control del mar en la Zona Económica Exclusiva de la República Argentina el día 15 de noviembre de 2017″ y que como consecuencia del siniestro fallecieron todos sus tripulantes.

El texto señaló, además, que luego de un año de intensa búsqueda, fueron localizados los restos del sumergible “a más de novecientos metros de profundidad en el mar argentino, en un cañón submarino del talud continental”.

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Ara San Juan

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Imputaron a tres integrantes de la Armada por la tragedia del ARA San Juan

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La causa judicial en la que se investiga el hundimiento del ARA San Juan junto a sus 44 tripulantes tiene sus primeros tres imputados. Todos eran oficiales de la Armada en el momento del siniestro.

Ellos son: el capitán de corbeta Jorge Andrés Sulia, ex jefe de Logística de la Fuerza de Submarinos; el capitán de fragata Hugo Miguel Correa, ex jefe de Operaciones del Comando de la Fuerza de Submarinos; y el capitán de navío Héctor Alonso, por entonces jefe del Estado Mayor de la Fuerza de Submarinos.

Las declaraciones indagatorias serán los días 22, 23 y 24 de octubre, respectivamente. Es decir, en el caso de Alonso, un día antes de que prescriba el presunto delito de “incumplimiento de funcionarios público”, tal como alertó la abogada querellante Valeria Carreras –y publicó este medio–, ya que el 25 de octubre se cumplirán los dos años de la zarpada del submarino desde la Base Naval Mar de Plata, fecha en la cual, para la letrada, “se configuró el delito”.

Esto tiene una razón de ser. La pena máxima para esa calificación legal es de dos años, y para los ex funcionarios el tiempo no se interrumpe, como para los que aún siguen en funciones, como por ejemplo, el ministro de Defensa, Oscar Aguad.

La jueza federal deja entrever que no serán los únicos imputados que tendrá la causa, y que estos serán “convocados con el devenir de la presente instrucción”.

La magistrada ya informó sobre la medida que tomó al actual jefe de la Armada, almirante José Luis Villán.

Los tres oficiales fueron los que firmaron la orden de zarpada del submarino ese 25 de octubre.

Sus superiores eran el contralmirante Luis Enrique López Mazzeo, por entonces comandante de adiestramiento y alistamiento de la Armada, y el ex comandante de la Fuerza de Submarinos, capitán de navío Claudio Villamide.

Hasta una semana después de la mayor tragedia de la Armada en tiempos de paz, la fuerza estaba bajo el mando del almirante Marcelo Srur.

El próximo 22 de octubre, es decir, el día de la primera indagatoria, la querella conformada por Carreras, Fernando Burlando y Lorena Arias presentará una larga lista de imputaciones, entre las que figuran las de Srur, López Mazzeo, Villamide y el ministro Aguad. Los acusan del presunto delito de “homicidio con dolo eventual”.

Como ya publicó Infobae, las órdenes de operaciones que pesaban sobre el ARA San Juan estaban divididas en cuatro fases.

La primera consistía en llegar hasta la Base Naval de Ushuaia, realizando patrulla submarina.

La segunda era una estadía en esa base.

La tercera, un ejercicio conjunto de ataque y posterior patrulla del mar.

La cuarta (realizar tareas de inteligencia sobre pesca ilegal, y posiciones de aviones y naves inglesas que operan bajo las ordenes de “gobernación Malvinas) nunca se concretó.

Según reconstruyó la Comisión Bicameral, el hundimiento de la nave ocurrió mientras desarrollaba la tercera etapa.

Según el trabajo de diputados y senadores, “eran las 10 de la noche del 14 de noviembre de 2017 cuando desde el ARA San Juan se realizó una comunicación de alta frecuencia al Comando de la Fuerza de Submarinos”.

Fue para informar que “estaba navegando normalmente, que iba a inmersión a plano profundo y que la próxima comunicación sería dentro de las próximas 48 horas”.

Sin embargo, a las 23:42, Fernando Villarreal, el jefe de Operaciones del buque, llamó al celular personal del jefe de Operaciones del Comando de la Fuerza de Submarinos, Hugo Miguel Correa. Le dijo que estaban en superficie porque acababan de tener un principio de incendio, pero que ya estaba controlado.

En la conversación, según la documentación aportada a la Bicameral y al juzgado de la jueza Yáñez, “Villarreal explicó que podría haberse producido por la entrada de agua por el sistema de ventilación. Pese a decirle que estaba bajo control, le consultó a Correa dónde estaban los buques de la flota por si necesitaban ser rescatados”.

Mientras esto sucedía, el capitán del submarino, Pedro Fernández, enfrentaba un temporal con olas superiores a los siete metros de altura.

Para la magistrada resultaría evidente que Correa no percibió la gravedad de lo que estaba sucediendo ya que respondió que el resto de la flota “estaban a 20 o 24 horas de navegación”.

Según declararon expertos tanto en sede judicial como en la Comisión Bicameral, ese tiempo se podría haber reducido a un máximo de 10 o 12 horas si el capitán de fragata Correa hubiese advertido que era necesario tomar medidas urgentes.

Exactamente 28 minutos después, es decir, en los primeros minutos del 15 de noviembre de 2017, Villarreal volvió a llamar a Correa. Actualizó la posición del submarino por GPS. Correa, por su parte, le pidió que estuviese atento porque en un rato iba a llamarlo el comandante de la Fuerza de Submarinos, Villamide.

Esto sucedió a las 00:58. Fue allí cuando el capitán del submarino le dijo a su superior que estaban navegando en superficie porque habían tenido un cortocircuito en las baterías de proa con principio de incendio, probablemente ocasionado por la filtración de agua de mar.

Villamide declaró en la causa que en ese momento le ordenó cancelar la patrulla emprender la derrota –el regreso– hacia la base naval de Mar del Plata.

El capitán Fernández le respondió que lo iba a hacer cuando volviera a inmersión. En ese momento estaba reponiendo aire y alejándose de la costa por el fenomenal temporal, que maltrataba a la nave.

El siguiente mensaje fue “por datos”, a través del sistema Tonina. Decía: “Ingreso de agua de mar por sistema de ventilación al tanque de baterías N° 3 ocasionó cortocircuito y principio de incendio en el balcón de barras de baterías. Baterías proa fuera de servicio. Al momento en inmersión propulsando con circuito dividido”; también aclaró que el principio de incendio había sido controlado y que no había novedades en la tropa, es decir que no había heridos.

A las 7:19, Villarreal volvió a llamar a Correa. Le preguntó si habían recibido el mensaje y le anunció que iban a abandonar la patrulla y los ejercicios. Volvían directamente a Mar del Plata. También le dijo que estaban cansados, que iban a bajar para poder descansar y revisar las baterías.

(Senado de la Nación)

(Senado de la Nación)

No hubo otra comunicación. A las 10:51, la Organización para la Prohibición Total de Pruebas Nucleares (CTBTO), que tiene su sede en Viena, informó la existencia de un evento hidroacústico anómalo.

Era la implosión del ARA San Juan.

El resto ya es conocido. Un año después se encontraron los restos del submarino a 900 metros de profundidad.

“La prueba colectada durante la presente investigación no arroja dudas de que dicho evento hidroacústico se produce con motivo del colapso estructural del submarino ARA San Juan”, escribieron en su dictamen los integrantes de la Bicameral.

Pudo haber cambiado el destino de los 44 tripulantes si Correa y Villamide tomaban otras decisiones. Si daban otro tipo de directivas, si prohibían la inmersión del ARA San Juan, a la espera de la llegada de los buques de la flota que habían realizado tareas de adiestramiento juntos a pesar del temporal y el mal tiempo.

Quizás a partir de la decisión de la jueza, algunas de estas preguntas tengan respuesta para los dolientes que lloran a sus seres queridos sepultados en el océano.

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