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Economia

La desesperante necesidad de que Macri reaccione a tiempo

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El domingo por la noche, al anunciarle al país los resultados electorales, el presidente Mauricio Macri prometió a los argentinos que redoblará sus esfuerzos para intentar revertir la situación en octubre. Cuando le preguntaron si tenía algún plan de contingencia ante la previsible reacción del mundo financiero, sugirió que eso ahora será también responsabilidad de Alberto Fernández, al que definió como “el que recibió apoyo mayoritario de la población”. El golpe que recibió el Presidente ha sido, al mismo tiempo, demoledor y sorpresivo. Esa situación de shock traumático tal vez le impida ver que está ante el desafío más delicado de estos años. Si no reacciona como corresponde, Macri corre el riesgo incluso de no ser el primer presidente no peronista que termine su mandato desde el regreso de la democracia en 1983.

La situación es extremadamente frágil debido a una medida estructural que tomó el propio Macri apenas llegó al poder: la liberación total del mercado de capitales. Desde que Alfonso Prat-Gay, el 13 de diciembre del 2015, con una curiosa suficiencia, anunció el fin del sistema de control de capitales, la Argentina se sacude al ritmo de las sucesivas definiciones de ese colectivo tan volátil llamado “los mercados”. El viernes pasado, esos “mercados” crearon una burbuja a partir de la difusión de un par de encuestas que, como toda encuesta, podía estar errada. En este caso, como se vio después, se trataba de datos sin ninguna conexión con la realidad. A toda burbuja, tarde o temprano, le sigue por definición una corrida. Ese proceso, en la Argentina, tarda apenas un par de horas.

Por eso es que el viernes subieron los bonos y acciones argentinas y se derrumbó el riesgo país. Y por eso es que el lunes el dólar trepó un 30 por ciento, mínimo, y las acciones y bonos se desplomaron. La Argentina está en un proceso económico con una inflación inercial muy altaLa espiralización del tipo de cambio echará más combustible a la inflaciónSi esa dinámica no se detiene, el país corre el riesgo de entrar en un período de inflación altísima, que generará mucho sufrimiento a la sociedad y, en un caso extremo, podría provocar una crisis política de enorme magnitud. Todavía faltan cuatro meses para la entrega del bastón presidencial.

El problema de esto es que ya no está al alcance de Macri frenar esa tragedia, porque un presidente derrotado por la magnitud que lo fue, no tiene suficiente autoridad para frenar nada. La única posibilidad que tiene, si es que tiene alguna, consiste en explorar la posibilidad de que la transición sea, en realidad, un cogobierno. Hay una experiencia relativamente cercana donde algo así se realizó con éxito. En 1998, Brasil debió devaluar. El presidente Fernando Henrique Cardozo tomó la decisión con el apoyo del opositor Luiz Ignacio Lula Da Silva. Meses después, Lula ganó las elecciones, entre otras razones, porque un sector del pueblo brasileño le reconoció ese gesto de responsabilidad.

La posibilidad de cogobernar la transición entre Macri y Fernández ofrece varias dificultades. La primera es que el sistema electoral argentino se transformó en una trampa. Macri y Fernández aún son competidores. Nadie ganó nada aún. Con lo cual sería extremadamente complicado que, al mismo tiempo, compitan y acuerden.

La segunda dificultad es la relación entre ambas fuerzas políticas. Un lugar común de los últimos tiempos sostiene que la grieta puede servir para ganar una elección pero no para gobernar. Ese problema aparece claro cuando se necesita acordar como una cuestión de vida o muerte: quien ofendió cuando estaba en el cenit del poder, seguramente tendrá dificultades para acordar en tiempos de debilidad. Para acordar se necesitan dos: ¿habrá interlocutor del otro lado, cuando las relaciones han sido desde siempre tan tirantes?

Eso abre un interrogante sobre lo que ocurre en la cabeza de Alberto Fernández. Una parte del equipo del presidente prácticamente electo sostiene que lo mejor que podría pasar es que estalle una crisis que derrumbe a Macri y deje tierra arrasada. Otra parte considera que promover esa alternativa sería muy dramático para la población, y que además una nueva crisis produciría efectos que le complicarían mucho la gestión al nuevo presidente. Todavía se siente el traslado a precios de la devaluación del 2018. ¿Cuánto durará el eco sobre la gestión de Fernández de una eclosión que lleve al dólar, y a los precios, hasta la estratósfera?

Pero esa discusión interna dentro del fernandismo es irrelevante si del lado de Macri no hay un gesto categórico que explore la posibilidad del diálogo y del acuerdo. Fernández puede hacer mil gestos para que los mercados se calmen un poco. Pero, ¿por qué los haría si Macri ni siquiera lo mencionó en el discurso de la derrota? No se puede saber cuán generoso o mezquino es Fernández, cuánto se parece al Carlos Menem que empujó a Raúl Alfonsín al abismo o al Lula que respaldó a Fernando Henrique, si desde la Casa Rosada no abren la posibilidad de diálogo.

La gestión económica de Macri se caracterizó por la convicción de que hay solo una manera de sacar al país adelante. Pese a los sucesivos fracasos, el principio de realidad nunca pudo torcer las tres o cuatro herramientas a las que el Presidente se ató. La flexibilidad que le permitió llegar al poder desapareció a medida que transcurría el mandato. En todo caso, siempre existía la coartada de que, como del otro lado estaba el kirchnerismo, cualquier cosa sería perdonada por la población.

Eso no ocurrió. Al contrario, el castigo fue tremendo.

Los buenos líderes son capaces de reaccionar ante cambios abruptos de la realidad. Si quiere seguir gobernando solo, Macri corre riesgos de no gobernar ni siquiera solo. Para evitarlo, debería comprender que su tiempo ya está agotado y que su módico objetivo ya no consiste en asegurar 30 años de crecimiento sostenido sino, apenas, en gobernar cuatro meses en los que sus gobernados vivan en paz y tranquilidad. En la situación actual, ese sería un gran triunfo.

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En febrero, la producción y las exportaciones de autos cayeron casi un 17% en relación a un año atrás

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Los datos reflejan la variación con respecto a febrero de 2020, según la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa). En el segundo mes del año se fabricaron 21.809 vehículos, un 10,3% menos respecto a enero de este año. No obstante, las terminales dicen haber regresado a sus niveles de actividad pre-pandemia

La industria automotriz tuvo en febrero un fuerte descenso interanual en su producción. Así lo confirmaron las cifras dadas a conocer esta tarde por la Asociación de Fábricas de Automotores Argentina (Adefa), que destacó que en el segundo mes del año, las terminales automotrices produjeron 21.809 vehículos, que equivalen a un 16,5% menos que en febrero de 2020 y un 10,3 por debajo del mes pasado.

“Con 12 días hábiles de actividad, 6 días menos que el año pasado, febrero tuvo la particularidad de registrar la parada de cuatro empresas por vacaciones y la adecuación de sus líneas de producción”, destacó Adefa.

Fuente: AdefaFuente: Adefa

En tanto, indicó que en el acumulado del primer bimestre el sector produjo un total de 46.117 vehículos, es decir, un 1,5% menos respecto de las 46.816 unidades que produjo en el mismo período de 2020.

Pasados los meses con vacaciones en las distintas plantas, estamos viendo valores de producción, ventas y exportaciones similares a los del mismo bimestre de 2020, es decir que ya recuperamos a niveles pre-pandemia (Daniel Herrero, titular de Adefa)

En ese marco, la entidad informó que el sector exportó 15.055 vehículos, es decir que registró un aumento de 26,3% en su comparación con el mes anterior, y se contrajo 16,9% respecto del volumen que se contabilizó en febrero de 2020.

Fuente: AdefaFuente: Adefa

En el acumulado enero-febrero, las terminales exportaron 26.979 unidades, un 0,6% más respecto de los envíos registrados en el mismo periodo del año pasado.

Con 12 días hábiles de actividad, seis días menos que el año pasado, febrero tuvo la particularidad de registrar la parada de cuatro empresas por vacaciones y la adecuación de sus líneas de producción

En ventas mayoristas, el sector automotor comercializó a la red de concesionarios 26.676 unidades en febrero, volumen 2,3% menor respecto del desempeño del mes anterior, y 1,9% por debajo de los volúmenes de febrero del año pasado.

Entre enero y febrero se comercializaron a la red de concesionarias un total de 53.979 unidades, un 2% por sobre las 52.918 unidades del primer bimestre del año anterior.

“Pasados los meses con vacaciones en las distintas plantas, estamos viendo valores de producción, ventas y exportaciones similares a los del mismo bimestre de 2020, es decir que ya recuperamos a niveles pre-pandemia y con expectativa de mejora para el resto del año”, destacó Daniel Herrero, presidente de Adefa.

En el acumulado del primer bimestre el sector produjo un total de 46.117 vehículos, es decir, un 1,5% menos respecto de las 46.816 unidades que produjo en el mismo período de 2020 (Asociación de Fábricas de Automotores Argentina)

Agregó que el sector “continúa trabajando con los distintos actores de la cadena de valor en relación a los proyectos de ley para enviar al Congreso que permita generar las condiciones necesarias para tener un sector sostenible en tiempo”.

De esta manera los números de febrero no pudieron ir alineados a los de enero, mes en que la producción nacional de vehículos fue de 24.308 unidades, lo que representó un incremento del 17,5% respecto a igual mes de 2020, en tanto las exportaciones crecieron un 37% en el mismo período.

Cabe recordar que la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) informó que el número de vehículos patentados durante febrero ascendió a 30.141 unidades, lo que representa una suba del 8,9% interanual, ya que en el mismo mes del año pasado se habían registrado 27.679 unidades.

De esta forma, en los dos meses acumulados del año se patentaron 79.866 unidades, lo que significa una suba de 9,9% más que en el mismo período de 2020, en el que se habían registrado 72.651.

El “top tres” de vehículos patentados en enero lo encabezó, al igual que en enero, el Fiat Cronos con 5.709 unidades vendidas (+11,1%). El podio lo completaron la Toyota Hilux con 2.194 unidades comercializadas (+7,7%) y el Volkswagen Gol con 1.684 unidades (+5,9 por ciento).

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Alquileres: ya es obligatorio para los dueños registrar los contratos en la AFIP

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Este lunes comenzó a regir el RELI dentro de la página del organismo recaudador, donde se deben inscribir los contratos. Es obligatorio para el locador y también podrá ser informado por los inquilinos.

Los locadores de todo el país estarán obligados desde este lunes a registrar los contratos de alquiler de bienes inmuebles urbanos y rurales, locaciones temporarias y de espacios o superficies fijas o móviles, al comenzar a regir el Registro de Contratos de Locación de Inmuebles (RELI) de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Se deberán registrar las locaciones de inmuebles urbanos, sublocaciones, los arrendamientos sobre bienes inmuebles rurales, subarriendos, las locaciones temporarias de inmuebles con fines turísticos, de descanso o afines y las locaciones de espacios o superficies fijas o móviles como locales comerciales, stands, ferias, entre otros.

Solo queda excluida la administración pública, cuando en los contratos celebrados las partes sean exclusivamente el Estado nacional o los provinciales, el Gobierno de la CABA, los municipios y sus respectivas reparticiones, entes centralizados y descentralizados.

Si bien los locatarios no están obligados a registrarse en el RELI, pero podrán informar de forma voluntaria un contrato si el locador no lo hubiera hecho.

“Eso está previsto en la propia ley 27.551 (de alquileres), que obliga a registrar todos los contratos de locación, y es una declaración voluntaria, no es obligatoria”, dijo Hernán Cruells, jefe de Departamento del Sector Servicios de la AFIP, a la agencia de noticias Télam.

Según explicó Cruells, el inquilino “no tiene ninguna obligación con RELI, simplemente tiene las facilidades del sistema para informar de determinadas situaciones, para enterarse, para conocer en qué contratos figura como locatario y puede aceptar o no ese contrato, y además, si tiene algún tipo de diferencia la puede informar dentro del propio servicio”.

Por su parte, la subdirectora de Servicios al Contribuyente de la AFIP, Patricia Vaca Narvaja, sostuvo que “en el transcurso de la implementación de esta resolución y de este registro iremos viendo si va bien, cuáles son los problemas o complicaciones y las vamos a ir resolviendo de manera conjunta”.

¿Cómo hacerlo?

El RELI contempla la posibilidad de que los intermediarios (corredores, inmobiliarias y escribanos) registren un contrato en representación de sus clientes.

El artículo 16 de la Ley 27.551 dispuso que la AFIP ponga en marcha un régimen de facilidades para el registro de estas operaciones, por lo cual implementó, a través de la resolución 4933/2021, el Régimen de Registración de Contratos de Locación.

Para registrar tales contratos (o alguna modificación) se debe acceder al sitio web de AFIP con clave fiscal, al servicio “Registro de Locaciones de Inmuebles – RELI – Contribuyente”.

El locador, con clave fiscal de seguridad nivel 3, debe completar una serie de datos mínimos respecto del contrato y adjuntar el contrato celebrado en formato JPG o PDF.

Una vez que se realiza esta operación hay un acuse de recibo de la misma y un código verificador de la registración de contrato.

El servicio RELI estará disponible para declarar, consultar, modificar, renovar o dar de baja contratos de alquiler situados en el país.

Se deben registrar en el sistema las altas de contrato y las modificaciones que pudiera sufrir este contrato (rescisiones o extinciones anticipadas).

En cuanto al plazo establecido para informar la celebración de contratos y/o sus modificaciones, se indicó que es de 15 días corridos desde su celebración.

Los contratos pactados a partir del 1° de julio de 2020 y que continúen vigentes, así como aquellos concretados durante marzo de 2021, gozarán de un plazo excepcional para su registración, hasta el 15 de abril próximo, inclusive.

En relación a las sanciones por no registración, Cruells indicó que “es un incumplimiento a deberes formales y les cabe las multas previstas en la ley de procedimiento fiscal“.

Además, alertó el funcionario, habrá “un perjuicio por el inicio de una demanda por cobro de pesos, ya que el juzgado va a exigir esa registración del contrato ante AFIP”.

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Por la brecha cambiaria, los productores guardan soja por 4.700 millones de dólares

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Pese al buen precio del cultivo, el ritmo de comercialización es similar al año pasado. El “dólar soja” cotiza a 60 pesos, muy lejos del dólar blue o dólar MEP.

Los productores tienen en sus manos 8,4 millones de toneladas de soja de la campaña pasada. Y pese a los buenos precios del cultivo que se vienen dando en el mercado internacional, prefieren conservar los granos por la brecha cambiaria del dólar y porque la utilizan como “moneda” de cambio.

Hasta el momento, los chacareros se desprendieron de 40,6 millones de toneladas de soja de las 49 millones de toneladas que se produjeron en 2020, según los últimos datos oficiales actualizados al 27 de febrero. De ese total, 32 millones de toneladas fueron compradas por la industria para procesar el grano y luego exportar como subproducto (harina y aceite) mientras que los exportadores se quedaron con 8,6 millones de toneladas para enviar al exterior como poroto.

De esa manera, los productores tienen en su poder 8,4 millones de toneladas del cultivo, lo que representa unos 4.700 millones de dólares, teniendo en cuenta la cotización del viernes del Valor FOB del poroto (el valor de la mercadería puesta en el puerto) que era de 562 dólares por tonelada, una cifra que aliviará las cuentas del Gobierno una vez que ingresen las divisas.

El ritmo de comercialización de la soja sigue resultando similar a lo que sucedió en el ciclo 2018/19 pesar del alto valor del poroto en el mercado de Chicago (mercado de referencia del mundo) donde este viernes cerró la jornada con 516 dólares, un 60% más que lo que cotizaba a igual fecha de febrero de 2020.

A esta altura de 2019, los chacareros habían vendido 46 millones de toneladas de las 55 millones de soja que se había cosechado. O sea, les faltaba vender un 17%, similar guarismo de lo que sucede en la actualidad.

El principal motivo por el cual los productores no quieren vender los granos, pese al buen precio, pasa principalmente por la brecha cambiaria. A precios de hoy, el dólar soja, como lo denominan al dólar que recibe cada productor luego del descuento del 33% de las retenciones que tributa el cultivo del dólar oficial, es de 60 pesos, muy lejos de los 145 pesos que cotiza el dólar blue o los 140 pesos del dólar MEP.

“En una situación donde el productor pudiera comprar dólares sin límites, como fueron años anteriores, habría mayor cantidad de ventas”, explicó David Miazzo, economista de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

En este sentido, algunos productores, que tienen espalda financiera, venden la soja a medida que necesitan comprar insumos para la siguiente campaña y otros directamente lo utilizan como “moneda”, ya que cada vez más empresas agropecuarias se aggiornaron a la venta de bienes con el plan canje de granos, sobre todo las automotrices, marcas de maquinaria agrícola y empresas de insumos agrícolas.

“Si no necesitás la plata proveniente de la soja, los productores no la venden. Sólo lo hace si llega sin liquidez y venden cuando debe afrontar el pago de insumos para la próxima campaña, que es desde marzo en adelante”, remarcó Miazzo.

En tanto, también los productores guardan 7 millones de toneladas de maíz, continuando con los datos del Ministerio de Agricultura, valuados en casi 1.700 millones de dólares (el Valor Fob del viernes fue de 262 dólares) . De las 51 millones de toneladas que se produjeron en 2020, 38,8 millones de toneladas fueron compradas por la exportación y 5,1 millones por la industria.

Así, entre soja y maíz, los dos principales cultivos de Argentina, quedan sin comercializar 6.400 millones de dólares de la campaña pasada que seguramente en los próximos días se irán liquidando para solventar la compra de insumos para la campaña de trigo que se viene ya que como sucede todos los años, tanto la soja como el maíz, se termina vendiendo en su totalidad.

Así se ven las sojas de primera cerca de Junín, en el norte de Buenos Aires.

Así se ven las sojas de primera cerca de Junín, en el norte de Buenos Aires.

Con respecto a la nueva campaña de soja que empieza con la cosecha de fines de marzo, se encendieron las alarmas por el deterioro del cultivo en los últimos 15 días por la falta de lluvias y altas temperaturas. Por lo que la Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que volvió a subir la condición regular y mala del cultivo de primera a un 30% y muchos cuadros buenos pueden derrumbarse.

En febrero solamente llovió el 23% de lo histórico y no hay pronósticos a favor en los próximos días. La media mensual de los últimos 30 años en la principal zona agrícola es de 100 a 120 milímetros en este mes. Pero a la fecha tan sólo el acumulado llegó a 25 milímetros, siendo el oeste cordobés y noroeste bonaerense las zonas más beneficiadas.

Ante esta situación adversa, en principio, la soja de primera puede bajar el rendimiento de 200 a 1000 kilos por hectárea el rinde, por lo que haría caer la producción total de soja, que fue estimada recientemente en 49 millones de toneladas.

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