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Grandsharenting, ¿conflicto familiar? “A mi hijo se le veía todo y mi suegra subió la foto a redes”: abuelos y padres en disputa por las fotos de los nietos

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Anécdotas y sensaciones de aquellos que quieren sacar a sus hijos del foco (público) de atención.

“Si bien no tenemos problema que los abuelos suban alguna foto de nuestro hijo, tuvimos que poner un freno cuando mi suegra subía a su cuenta de Facebook (¡que es pública!) cinco o seis fotos todos los días. Un día le hizo una sesión de fotos mientras lo bañábamos y le poníamos el pañal… Nunca me imaginé que iba a subir esas fotos, en las que se le veía todo a mi hijo. Hubo un gran lío familiar y se produjo un quiebre en mi relación con ella. Fue espantoso; me sentí ultrajada, humillada, como si yo no contara como madre. A ella le parece ‘re tierno’ y, con el verso de ‘es mi nieto’, aún cree que no tiene que pedir permiso para mostrarlo”. Con mayores o menores consecuencias, lo que le pasó a Claudia (35) expone el dilema de aquellos padres que se preguntan por la (sobre)exposición de sus hijos en redes sociales por familiares, amigos u otras personas cercanas a los niños. ¿Cómo manejarlo? Sensaciones de aquellas que quieren sacar a sus hijos del foco (público) de atención.

La huella digital de los niños

Mientras la palabra sharenting hace referencia al uso excesivo de las redes sociales por parte de los padres para mostrar fotos y videos de sus hijos, el grandshareting se refiere al conflicto que se genera cuando son los abuelos los que no miden las consecuencias de compartir imágenes de sus nietos y, en general, lo hacen sin consentimiento de los padres.

Noelia dice a Entremujeres Clarín: “Pensé que estaba loca porque no me gusta que anden compartiendo fotos de mi hija… No me gusta que le saquen porque sé que al instante las están subiendo a estados de Facebook​, o Instagram, y no entienden que no quiero que la imagen de mi hija esté expuesta a gente que ni conozco”. Esto es así porque todo lo que posteamos en la web y en redes sociales arma lo que se llama nuestra huella digital; incluye desde comentarios o textos hasta videos, fotos o cualquier archivo. Y, claro, también incluye lo que otras personas postean sobre nosotros.

Consultada por Entremujeres ClarínLaura Vaillard, Marketing and Communications Manager de VU Security, empresa especialista en ciberseguridad, explica a Entremujeres Clarín que esto “nos afecta porque todo ese material, que constituye nuestra identidad digital, queda online para siempre. Es muy difícil eliminar por completo algo que llegó a Internet, y puede influir en nuestra reputación en el mundo físico, además del virtual”.

¿Qué pasa con los menores de edad? “Recomendamos pensar muy bien antes de postear, tanto información personal como información de menores, ya que todo lo que subimos a las redes va construyendo la identidad digital de los niños. Si bien la intención suele ser buena y uno simplemente desea compartir sus mejores momentos, es realmente importante pensar en el impacto que puede tener esta información en el futuro de la vida de los niños; si lo avergonzará, si otros niños le harán bullying, o si los expondrá a situaciones peligrosas donde personas malintencionadas pueden tener acceso a sus hábitos y rutinas”, detalla Laura.

Todo lo que posteamos en la web y en redes sociales arma lo que se llama nuestra huella digital. Es muy difícil eliminar por completo algo que llegó a Internet, y puede influir en nuestra reputación en el mundo físico, además del virtual. Foto: Shutterstock.

Todo lo que posteamos en la web y en redes sociales arma lo que se llama nuestra huella digital. Es muy difícil eliminar por completo algo que llegó a Internet, y puede influir en nuestra reputación en el mundo físico, además del virtual. Foto: Shutterstock.

Prever y cortar de cuajo

Luciana (30) es bibliotecaria y, junto a su marido, informático especialista en ciberseguridad, tenían definido ya antes del nacimiento que no iban a querer publicar imágenes de su hija; así que, unos días antes del parto, mandaron un mensaje general a familia y amigos: “Dijimos que no íbamos a compartir fotos en redes sociales y que no queríamos que nadie lo hiciera. Por el momento no hemos tenido problemas”.

Pero Julia, tras ser consultada sobre su experiencia, lo primero que preguntó fue: “¿Solo redes sociales? ¿Y por WhatsApp no vale?” Porque no solo se trata de posteos, sino que hace rato hablamos de “estados” y, claro, de la viralización, intra o extra familiar, de las fotos por mensajes “privados”. “Le maquiné la cabeza a toda la familia para que no suban nada del bebé. Y, apenas nació mi primera hija, mi marido fue a mostrarla a la familia a través del vidrio; mi vieja sacó una foto, se la mandó a mi hermano, mi cuñada la compartió con un amigo… Y así se hizo una cadena que llegó hasta a mis amigas… ¡que aun no sabían que ya había nacido! Para el segundo hijo tuve que aclararle lo mismo a todos: ni redes… ¡Ni hacer reenvíos por WhatsApp!

Respetar la intimidad de los chicos

No todas las fotos son ideales para poner en portarretratos: hay algunas que están movidas, cortadas o fuera de foco pero, con la inmensa memoria de los celulares y cuentas en la nube, las guardamos igual como “recuerdos” de momentos vividos, aunque no hayan salido bien. De la misma manera, hay fotos que -si se eligen tomar- son exclusivas para mantener en privado. Elena, por ejemplo, no puso prohibiciones ni hizo ninguna aclaración de lo que sus allegados podían, o no, compartir, pero se molestó cuando le sacaron una foto a una de sus hijas sin remera y la subieron al estado de WhatsApp​: “No imaginé que hacía falta aclarar que no está bien publicar una foto de la nena desnuda”, dijo.

Se suele decir que los hijos no son nuestros, sino “de la vida”. Sin embargo, los padres pueden querer elegir cuándo y cómo contar la noticia del nacimiento de sus hijos. “Nació nuestra hija, queríamos pocas visitas e intimidad. No pusimos nada en redes sociales y solo circuló una foto entre familia. Al amanecer veo las redes por primera vez y mi cuñada ya había subido la foto. Su perfil es público, me chocó bastante porque me sentí expuesta. Le pedimos que la borre y acató, hasta que apareció la opción de estado en WhatsApp y vive poniendo imágenes ahí”, narra Raquel. Y agrega: “Honestamente me choca bastante que fotos de mis hijos circulen en grupos de egresados del 70, o en el estado de alguien con relaciones tóxicas si es sin nuestro consentimiento. Es exponerlos. Yo tengo un perfil de Instagram como puericultora y por común acuerdo no expongo fotos de nuestros hijos. El día de mañana van a ser adultos, me parece que se debe respetar su intimidad”.

Grandsharenting, ¿conflicto familiar? Foto: Shutterstock.

Grandsharenting, ¿conflicto familiar? Foto: Shutterstock.

Afirmar la autoridad parental

Varias familias contaron que, a pesar de haber expresado a sus allegados que no querían que publicaran fotos de sus hijos, algunos abuelos o abuelas pasaron por arriba de sus decisiones y lo suelen hacer igual. ¿Es esto correcto? “Ni los padres ni los abuelos tienen derecho a subir fotos de los hijos”, lanza Eva Rotenberg, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina y de la internacional y autora de libros, a Entremujeres Clarín. “Cuando los padres están en contra de que los abuelos suban las fotos y éstos no lo respetan no solo no respetan la intimidad de la familia de sus hijos y nietos, sino que los ponen en riesgo. Porque hoy en día es un riesgo subir fotos familiares a Internet”, dice la especialista.

“Igualmente, lo que se juega acá no es un tema de discusión, sino un tema de autoridad. Muchos padres están sometidos a los abuelos, porque hay una dependencia emocional, económica o ambas; el tema es: ¿qué pasó que los padres no pudieron independizarse? Los abuelos se siguen sintiendo la autoridad, no pueden ceder el lugar y reconocer a los hijos como adultos y que han formado su propia familia. Hay un tema de crecimiento, maduración y de lugares de autoridad. Los abuelos tienen que ceder el lugar de padre y reconocer a sus hijos como los padres de sus nietos”, asegura Rotenberg, fundadora de la Escuela para Padres Multifamiliar.

¿Cómo manejarlo sin dañar el vínculo? “Deben pensar en la posibilidad de dialogar, y no enojarse. Cualquiera que inicie un diálogo (padres o abuelos) mostrará madurez y amor, porque está intentando evitar peleas. Si no da resultados, se sugiere consultar a tiempo a un profesional, para evitar romper el vínculo”.

¿Cómo manejar la (sobre)exposición de sus hijos en redes sociales por familiares, amigos u otras personas cercanas a los niños? Foto: Shutterstock.

¿Cómo manejar la (sobre)exposición de sus hijos en redes sociales por familiares, amigos u otras personas cercanas a los niños? Foto: Shutterstock.

Pautas de acción

Contar con información es clave para evitar el sharenting desmedido: ¿cuáles son las políticas de privacidad de cada red social? ¿A quién puede llegar esa foto? ¿Quiénes pueden verla? ¿Exponemos a los chicos a algún tipo de riesgo al subir esa imagen? Vaillard recomienda algunas claves para tener en cuenta antes de hacer clic en “publicar”:

1. Pensar antes de compartir. Antes que nada, es importante detenerse a pensar si realmente es necesario compartir fotografías de nuestros hijos, nietos, sobrinos o familiares menores de edad.

2. Pedir el consentimiento de los menores o de sus padres. Lo siguiente es preguntar a los niños fotografiados si está bien que hagamos pública su imagen, dependiendo de la edad. Muchas veces, una foto que nosotros consideramos apta para publicar online puede causar vergüenza o sentimientos encontrados en los niños protagonistas de la imagen.

3. Limitar quiénes tienen acceso a esta información. Cuando publicamos fotos de menores, se recomienda utilizar estrictos filtros de privacidad y estar atentos a las configuraciones y políticas de privacidad de las distintas plataformas para asegurarnos que la imagen no llegue a personas desconocidas.

4. Evitar mostrar menores en la foto de perfil. Como los queremos, es importante protegerlos, y para esto recomendamos no tener sus fotos en el perfil de las distintas redes sociales, incluyendo WhatsApp, adonde todas las personas que tienen nuestro número de teléfono pueden acceder. Sin darnos cuenta, cualquier persona que sepa nuestro teléfono podrá ver las caras de nuestros hijos, incluso aquellos contactos que no tenemos agendados ni conocemos. Para evitar esto, se puede configurar para que sólo nuestros contactos agendados vean la imagen o bien, elegir otra foto de perfil.

5. Publicar de forma atemporal. A la hora de mostrar el lugar en el que nos encontramos, es preferible publicar la información una vez que ya dejamos ese lugar, para evitar que personas desconocidas puedan seguir nuestros movimientos minuto a minuto.

6. Evitar publicar información que pueda revelar datos íntimos. Aunque uno no se dé cuenta, publicar una foto de los niños con el uniforme escolar habla de dónde vivimos, con quiénes nos relacionamos y por qué zonas nos movemos, lo que hace que una persona mal intencionada pueda ubicarnos tanto a nosotros como nuestros hijos geográficamente con facilidad.

Por último, si alguien comparte una foto propia o de los chicos sin permiso, la especialista explica que lo primero que se puede hacer es denunciar el posteo y, si esto se vuelve recurrente, se puede realizar una denuncia a las entidades correspondientes: el 102 por Derechos de niños y niñas, Secretaría de Niñez y Adolescencia de Buenos Aires, el 0800-222-1717 para denunciar la explotación sexual al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, o el 134 para denunciar el grooming a nivel nacional.

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Los mensajes entre policías tras la desaparición de Facundo Castro

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Mensajes por whatsapp que pudieron ser recuperados

El mismo día que desapareció Facundo Castro , a las 20.26 desde su teléfono fue enviado un mensaje de texto (SMS) a su amigo Juan, con quien trabajaba en la cervecería. El joven declaró en la causa que le pareció raro porque Kufa nunca usaba ese medio. “Diría que no fue escrito por él, me hubiese puesto “gordo el tubo se me quedó sin señal, está muerto”. Para la familia la activación de su teléfono celular captada por las antenas en cercanías de Bahía Blanca con este mensaje dudoso es la fase uno del encubrimiento.

La información de los teléfonos celulares de los policías que lo pararon aquel día no fue entregada en forma voluntaria, como difundieron algunos medios. De hecho, todos los mensajes entre ellos y sus jefes fueron eliminados. Las transcripciones de los diálogos entre los bonaerenses Jana Jennifer Curuhinca y Mario Gabriel Sosa, obtenidas mediante el sistema de análisis UFED, son parciales porque más del 80 por ciento de los audios e imágenes fueron borradas. Curuhinca también quiso borrar todo registro de sus llamadas entrantes y salientes

Además, una de las oficiales femeninas desactivó el WhatsApp el 8 de mayo, mucho antes de que el caso cobrara resonancia. Se trata de Siomara Flores, medio hermana de Curuhinca, la policía que dijo haber levantado a Facundo en Buratovich y haberlo dejado en Origone, en un horario que coincide con llamada que le hizo Facundo a su mamá a las 13.33. La familia considera que miente porque justo en esa parte donde dice haberlo dejado, “en cercanías de la curva peligrosa”, no hay señal de celular. Durante el peritaje con perros ninguno reaccionó al entrar a su auto.

Para la familia estas fueron maniobras encubridoras, no así para el juzgado. “De los diálogos se advierte la intención de colaborar con la pesquisa, el deseo de que aparezca o se encuentre a la víctima, la preocupación por verse involucrados y el enojo por las versiones que los sindican en la prensa”, analizó la jueza. “Sosa al afirmar que nadie sabe que fuimos nosotros se refería a que la prensa no conocía los nombres de quienes labraron la infracción por violación a la cuarentena”, concluyó, en sintonía con la interpretación que dio la División Búsqueda de Prófugos y Personas Desaparecidas de la Policía Federal.

Los mensajes

Diálogo entre Sosa y Flores-16 de junio:

Sosa: Él la está pasando bomba en otro lado y la familia pensando que le pasó lo mismo que a Maldonado, ja. Flores: Espero que aparezca porque la última en verlo fui yo, por querer hacerle una gauchada y acercarlo. Sosa: Sí, vos y nosotros, encima la madre remarca en todas las publicaciones que la policía de Burato lo vio por última vez. Flores: Ah bueno, me quedo tranquila jajaja, igual la poli de Origone creo que también lo identificó. ¿Qué sabés de lo tuyo, pudiste averiguar algo? Sosa: Jajaja, vamos a ir todos presos, pero eso no lo dicen en ninguna parte.

Diálogo entre Sosa y Curuhinca-19 de junio:

Se comunican para establecer en qué punto exacto detuvieron a Facundo, porque así lo requería el rastrillaje que se pensaba hacer con los perros del K9 de Punta Alta. Curruhinca le envía la foto de Facundo de espaldas a cámara frente a la camioneta policial, con sus manos juntas como si estuviera esposado, y su mochila frente al vehículo. “Ahí lo paramos pero ahora no me ubico, jaja”, dice Curuhinca. “Soy fachero, jaja”, responde Sosa.

Comunicación entre Sosa y Curuhinca-3 de julio:

Jana Curuhinca le envía un link con una nota sobre la desaparición de “Astudillo”, y luego le reenvía un audio de su jefe el cual dice que se quede tranquila que ellos hicieron bien su trabajo, y que no hay nada que los pueda señalar como autores de una desaparición forzada: “El fiscal Dimas dice que el federal nunca le pidió la causa ni le avisó nada, no te preocupes porque está todo muy bien hecho y no nos va a traer problemas ni a vos ni a Grillo (Fernando Grilloni de la segunda de Pedro Luro a cargo de la búsqueda inicial) ni a Sosa ni a nadie (…) acá no ha pasado nada por el estilo, gracias a dios puedo decir que cierro los ojos y se con quién estoy laburando”. Curuhinca le expresa su preocupación de que los desafecten durante la investigación, a lo que Sosa le responde “no creo, que se dejen de joder”.

Curuhinca: “Sí, por eso, pero como dice que tres testigos vieron como lo subíamos al patrullero en Burato y lo llevábamos eh y como lo hostigamos y toda esa cosa digo bue (…) yo preguntaba para no venirme ver el sogazo de golpe, estar alerta aunque sea para tomarme unas vacaciones jaja”.

Sosa: “Tendriamos que pedir las declaraciones por las horas y fechas, ja, porque yo ahora ni me acuerdo”.

Curuhinca: “Sí, tenés razón, por si tenemos que declarar en Médanos. Nos salvamos de hacer operativo para buscarlo porque no podemos estar en contacto con la investigación”.

Chat entre Curuhinca y alguien agendado como Contra Alee-5 de julio:

Contra Alee: “En Página12 te nombraron a vos y a Sosa, ¿lo leíste? Los mandaron al frente mal.

Curuhinca: “Sii, el hijo de puta de Peretto nos conoce, nos dio clases en la escuela”.

Contra Alee: “Cuando se cierre el caso y se encuentre el pibe le haría juicio por daños e injurias y perjuicios. Sí, un sorete”.

Curuhinca: “Qué vergas que son”.

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El caso del “paciente 41” de Santiago del Estero: tenía COVID-19, fue a varias reuniones sociales y lo acusan de poner en peligro a más de 90 familias

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J.A. fue señalado por una serie de contagios que llevaron a cerrar varios edificios estatales por desinfección con 19 casos confirmados, lo que incrementó la estadística provincial un 40%. La Justicia federal inició una causa en su contra

Asistió a todos los asados que pudo, visitó familiares cercanos y parientes lejanos, fue a cumpleaños y no se privó de festejar el Día del Amigo. A pesar de tener fiebre alta, tos y ser asmático, J.A., un empleado público de Santiago del Estero de 52 años, rompió todos los protocolos indicados para personas con síntomas de COVID-19. J.A. es conocido como el “paciente 41” en su provincia y, según las autoridades sanitarias, es responsable de los últimos 19 contagios registrados en el territorio.

El daño es evidente: en total, por el virus que esparció hay 94 familias aisladas. Tuvieron que cerrar las oficinas de Rentas, Tribunales y el Ministerio Publico Fiscal para desinfectar y se cree que podría haber contagiado a más de 300 individuos en la peor de las estimaciones. Se le inició una causa en la Justicia federal y los investigadores le tuvieron que secuestrar sus dos celulares porque se niega a dar información de los lugares que visitó.

“Es una catástrofe lo que hizo. Una irresponsabilidad mayúscula que provocó, además de los contagiados y aislados, que en la capital los comercios y oficinas estatales tuvieran que acotar su horario hasta las 18. A partir de esa hora deja de funcionar el transporte público. El desparramo que hizo del virus es preocupante”, dijo a Infobae una fuente de la municipalidad santiagueña.

Chamigo: J.A en un asado.Chamigo: J.A en un asado.

La supuesta diseminación de coronavirus que produjo el acusado tuvo su comienzo el 16 de julio cuando el hombre empezó a sentirse afiebrado, con una tos seca grave y con el asma afectándolo. Se tomó la temperatura y el termómetro le indicó que efectivamente tenía 38 grados. Según contó el acusado en una entrevista informal con la policía, cuatro días más tarde, el martes 21, fue a visitar a un médico que nunca le habló de coronavirus ni lo mandó a hisoparse y que le dijo que su problema tenía que ver con el asma. Siempre según la versión del imputado, lo mandó a la casa sin recomendarle aislamiento.

“Eso es lo que dice él. No sabemos si nos está mintiendo o no; como oculta información, es difícil saber cuándo dice la verdad. Como la causa recién se está formando, aún no tomamos las declaraciones correspondientes, pero ese médico va a ser llamado a declarar para saber si es verdad lo que dice J.A.”, aclararon fuentes de la oficina del fiscal Sebastián Robles, que es quien lleva la causa contra el hombre, hoy internado.

El cruce de datos entre distintos trabajos de inteligencia realizados por la policía santiagueña, los análisis de los dos celulares secuestrados a J.A. y las entrevistas con distintas personas de su círculo íntimo arrojaron que el acusado estuvo presente en distintas fiestas y reuniones luego de esa consulta médica: al menos se contabilizan dos asados realizados el fin de semana del 25 de julio, una fiesta por el Día del Amigo y varias cenas y reuniones con su familia.

“El hombre seguía con fiebre y tos pero se tomaba una pastilla para disimular los síntomas. Así, creemos, fue dispersando el virus en distintos lugares y contagiando gente que a su vez infectaba a otra. Las 94 familias aisladas tienen que ver con que alguno de los integrantes estuvo en contacto con J.A. en alguna reunión”, indican los investigadores.

J.A en una vieja foto de su álbum. J.A en una vieja foto de su álbum.

En una de las fotos que figuran en el expediente se lo ve a J.A. alrededor de una mesa con otras 9 personas tomando vino, antes de un asado. Los investigadores creen que puede tratarse de una imagen tomada en uno de los asados aunque el acusado insiste en que se trata “de una foto de hace 4 meses”. En la Justicia dudan y esperan por los peritajes y las declaraciones de los otros concurrentes al evento.

J.A., que trabaja en un organismo del Estado, siguió con su vida social como si no existiera el coronavirus hasta el viernes pasado, cuando los síntomas ya eran inocultables y su estado de salud empezó a empeorar. Ahí fue a visitar a otro médico que inmediatamente le indicó que fuera a hacerse un hisopado. “Creemos que ese día no concurrió a hacerse el análisis a pesar de los síntomas, trató de evitar ser analizado. Una vez más rompiendo las reglas. Recién fue al hospital dos días después, es decir el domingo, cuando ya no daba más y ahí quedo internado. Algo que también está mal, porque lo que tenés que hacer es quedarte en tu casa y avisar a las autoridades para que se active el protocolo. Lo cierto es que se le hizo el test y dio positivo”, explicaron en los tribunales santiagueños.

Mientras el hombre se recupera en un hospital provincial, en total hay 250 personas que están aisladas en sus casas, de las cuales la mitad fue hisopada ayer y los restantes en la mañana de hoy. Según el parte informativo del Ministerio de Salud de la Nación, entre martes y miércoles se registraron 19 contagios en Santiago del Estero, todos, se cree y se investiga, contactos de J.A. Vale recordar que se trata de unas de las provincias con menos infectados: 66. Por lo que este último salto en los números representa un aumento del 40%.

Tanto es el escándalo que el propio gobernador Gerardo Zamora hizo una conferencia de prensa para hablar al respecto: “Anduvo en asados y reuniones, no se privó de nada y por lo tanto hoy hay dos médicos, dos gendarmes, toda su familia en aislamiento. 250 hisopados y muchos aislamientos más porque todavía no sabemos qué hizo durante los 15 días anteriores, porque no nos explica bien. Este ‘caso 41′ es todo lo que no tiene que ocurrir”.

La investigación que lleva adelante el fiscal Robles tiene como objetivo principal determinar los lugares a los que asistió J.A. y si existieron más personas violando el DNU presidencial, pero también apunta a dilucidar si el acusado es o no un “paciente cero”, es decir, un caso autóctono: “Es importante saber cómo se contagió. Si él tuvo contacto con alguien que ingresó de manera ilegal a la provincia trayendo el virus o si por el contrario, como cree él mismo, se infectó a raíz de un contacto que tuvo con su cuñado quien también formó parte de guitarreadas y reuniones estando enfermo”, explicaron desde la fiscalía.

Existe un ejemplo aún más claro para tener en cuenta el grado de daño que pudo haber causado J.A. Según contó la periodista local Antonella Chacón, el último médico que lo atendió trabajó ese mismo día en Malbrán, un pueblo de 1.100 habitantes, de acuerdo al último censo, que queda a 366 kilómetros de la capital santiagueña. Las autoridades tuvieron que aislar a 60 familias porque se cree que puede estar infectada la mitad del pueblo.

La foto que ilustra esta nota sorprendió a los investigadores. Luego de revisar el contenido de uno de sus teléfonos, las autoridades decidieron devolvérselo para poder tener contacto con él y consultarle sobre posibles contactos estrechos. Le solicitaron que lo use lo estrictamente necesario, sin embargo en las últimas horas lo utilizó para sacarse selfies que compartió con familiares y amigos.

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San Cayetano: quién fue el “patrono del pan y del trabajo”

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En una jornada especial porque la pandemia de coronavirus no posibilitará las habituales procesiones a su templo, miles de argentinos celebran al santo del pan y el trabajo. Quién fue.

La festividad católica de San Cayetano se celebra este viernes sin procesiones ni misas multitudinarias en Argentina, donde las autoridades eclesiásticas aconsejaron seguir las ceremonias en honor al patrono del pan y del trabajo por las redes sociales, canales de televisión y radio para evitar aglomeraciones y respetar el distanciamiento social ante la pandemia de coronavirus.

San Cayetano de Thiene, santo del pan y el trabajo para los católicos, reúne cada vez más adeptos y suele generar (no este año, por la pandemia) filas interminables de incondicionales fieles que una vez por año van a pedir, pero también agradecer las bondades otorgadas.

Se trata de un fenómeno religioso conocido en todo el mundo, ya que desde una semana antes sus seguidores suelen acampar en la puerta del templo soportando las bajas temperaturas para encenderle una vela, bendecir su estampita, llevar ofrendas o cumplir sus promesas.

QUIÉN FUE CAYETANO, EL SANTO DEL PAN Y DEL TRABAJO

Cayetano nació en Venecia, Italia, en 1480, pasó su vida distribuyendo sus riquezas y haciendo caridad con los más necesitados. Perteneció a una ilustre familia que lo consagró a Jesús antes de nacer, por eso se llamaba Cayetano de Santa María. Falleció el 7 de agosto de 1547 y fue canonizado por el Papa Clemente X en 1670, luego de examinar numerosos milagros.

En 1504 se recibió de abogado en la Universidad de Padua. Luego, el Papa Julio II lo nombra Protonotario apostólico y Camarero Pontificio. En 1516 fue ordenado sacerdote y entra en la Cofradía del Divino Amor. En Vicenza se unió a un grupo de gente devota a los cuales prepara para atender a enfermos incurables. Fundó en Roma una congregación de clérigos llamada Teatinos, por haber sido el primer superior el obispo de Teati.

Una vez, orando, se le apareció Jesús, quien lo invitó a poner sus labios en su llaga del costado para que gustase de su amor divino. En el final de su vida, estando enfermo su médico le ordena dormir en una cama blanda, por lo que Cayetano le responde: “Mi salvador murió en la cruz; dejadme pues, morir también sobre un madero”. Recibió los últimos sacramentos y tiene un éxtasis donde se le aparece la Virgen acompañada de ángeles y allí murió.

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