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Facebook se volvió peligroso para todos, incluso para Zuckerberg

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Antes de que estallara el escándalo de Cambridge Analytica , a Mark Zuckerberg lo acusaron de permitir la propagación de noticias falsas, la manipulación de opiniones políticas y la incitación al racismo a través de sus algoritmos. Él reconoció que la red social se le estaba yendo de las manos, pero ¿por qué sigue sin revelar cómo decide qué vemos y qué no en nuestros muros? ¿Qué nos oculta?

Mark Zuckerberg, el quinto hombre más rico del mundo, recordará 2017 como el año en que se volvió adulto. De su espíritu adolescente solo le quedó el uniforme: las remeras grises con las que sale de su “discreta” mansión de US$7 millones en Silicon Valley todas las mañanas. Durante el resto del día, el dueño de la red social y de un patrimonio de más de US$70.000 millones tuvo que aprender a esquivar las balas y a solucionar los problemas de un imperio.

“Facebook tiene mucho trabajo por hacer. Ya sea para proteger a nuestra comunidad del abuso y del odio, defenderla de las interferencias de los Estados y hacer que el tiempo aquí sea bien usado”, escribió como mensaje de Año Nuevo 2018 en el muro de la red social que él mismo creó, sin sospechar que tres meses después estallaría el escándalo que hoy lo tiene en los portales, tapas y redes del mundo. El año anterior, su compañía había alcanzado los 2.000 millones de usuarios conectados, es decir, el 30% de las personas del mundo. Pero el hito no lo encontró con espíritu festivo: el Zuck adulto parecía haberse dado cuenta de que manejar una empresa en la que cada persona pasa un promedio de 50 minutos por día era una cosa seria. Tal vez, incluso, se equiparaba a la responsabilidad de un líder mundial.

Este texto forma parte de la nota de tapa de la próxima edición de revista Brando.
Este texto forma parte de la nota de tapa de la próxima edición de revista Brando. Fuente: Brando

Tras más de una década sosteniendo que Facebook era una empresa de tecnología que no intervenía en cuestiones políticas o sociales, tuvo que admitir que su influencia superaba la red de conexiones universitarias que había montado en 2004. Admitió entonces que su compañía estaba cometiendo “muchos errores” y dijo que dedicaría su año a “resolver esos problemas juntos”. En su lista de propósitos para cumplir, se comprometió a rodearse de más expertos en historia, cívica, filosofía política, medios y temas de gobierno, además de seguir confiando en sus ingenieros y científicos de datos. Y, para sorpresa de todos los que venían alertando del problema de concentrar la tecnología en unas pocas empresas, escribió sobre las críticas a la gran centralización del poder de estas empresas, hoy alejadas del rol idealizado que alguna vez tuvieron como emancipadoras de las sociedades: “Hoy, muchos perdieron la fe en esa promesa”, admitió. “Con el crecimiento de un pequeño grupo de grandes compañías tecnológicas -y gobiernos que usan la tecnología para espiar a sus ciudadanos-, mucha gente ahora cree que la tecnología centraliza el poder en vez de descentralizarlo”. Por primera vez, el creador de Facebook asumía que escuchaba las críticas a su fenomenal poder.

Guerra en redes

La preocupación de Zuckerberg no era casual. En 2017, mientras él cumplía el recorrido que le había preparado su equipo de prensa por el Estados Unidos profundo en una campaña de marketing para mejorar su imagen, los problemas explotaban. Las batallas habían empezado en 2016, con el “escándalo de las tendencias”, que acusaba a su plataforma de manipular los temas de actualidad que los usuarios veían en sus muros. Luego, tras el triunfo de Donald Trump, el “problema de las noticias falsas” señaló a Facebook como uno de los responsables de dañar la democracia, al haber funcionado, entre otras cosas, como el intermediario para difundir campañas de publicidad pagadas por el gobierno ruso contra su país y como medio para difundir noticias falsas que beneficiaban al republicano (aunque en la empresa y en Silicon Valley, en general, la candidata preferida era la demócrata Hillary Clinton). El escándalo preocupó a dueños de medios, ONG y hasta a políticos, que anunciaron proyectos gubernamentales para luchar contra la diseminación de mentiras, con la red social como intermediaria (y beneficiaria del negocio). Durante 2017, también, la gran red social comenzó a enfrentar los resultados de otros hallazgos que desnudaban la poca transparencia de su algoritmo (la fórmula que ordena qué vemos y qué no vemos en nuestros muros) y casos de censura de contenidos reiterados, que pusieron a los abogados de la compañía a enfrentar los primeros juicios de este tipo.

En términos económicos, Facebook y Zuckerberg seguían ganando. El 2017 terminaría con ingresos de casi US$13.000 millones, es decir, un 48% más que el año anterior. Sin embargo, su hechizo había comenzado a romperse para la sociedad.

Las redes sociales, que alguna vez se nos habían presentado como un espacio de diálogo para conocer más opiniones y mejorar el mundo -la famosa idea de la “democratización” acompañó a la red en sus inicios-, empezaron a verse como otro espacio de enfrentamiento. “La guerra se hace viral: Las redes sociales están siendo usadas como armas a lo largo del mundo”, alertaba ya en 2016 una tapa de la revista The Atlantic. Ese año, tras el ascenso de Trump, el mundo anglosajón se sumergió en un pánico moral y se preguntó si la mezcla de la tecnología con la política no sería un trago letal para la democracia.

El escándalo de las cuentas rusas de Facebook que favorecieron a Trump fue la antesala del estallido de Cambridge Analytica.
El escándalo de las cuentas rusas de Facebook que favorecieron a Trump fue la antesala del estallido de Cambridge Analytica. Fuente: Archivo – Crédito: Mikhail Klimentyev/SPUTNIK / AFP

Facebook reconoció que su crecimiento había tenido efectos políticos “no previstos”. Hizo algunos cambios en la plataforma para denunciar informaciones falsas y comenzó a contratar a editores humanos para ubicar las metas sociales de la información por delante de los comerciales. A fines de 2017, Mark Zuckerberg anunció que contrataría entre 10 y 20.000 personas en el mundo para moderar en forma detallada cada contenido problemático reportado por la comunidad. En octubre de ese año, en Essen, una zona industrial de Alemania, se inauguró una oficina con 500 empleados que cobran entre ?10 y ?15 la hora por revisar cada posteo, foto y video de la red social. Junto a otro espacio en el este de Berlín, el lugar es gestionado por la compañía Competence Call Center (CCC), a quien Facebook, PayPal e eBay, entre otras empresas tecnológicas, contratan para lidiar con la información que aportan cada día los usuarios a las plataformas. Con escritorios transparentes, sillas negras y monitores Dell, los trabajadores realizan un trabajo repetitivo muy similar al de quienes revisan imágenes de cámaras de seguridad en los centros de monitoreo. Según sus responsables, el trabajo de moderadores de contenidos de las grandes plataformas crecerá en su demanda en los próximos años, tal como alguna vez se multiplicaron los call centers.

Pasados los primeros síntomas (“oh, en las redes son todas mentiras”), la preocupación dio paso a nuevas preguntas: ¿Cómo cambiaron las redes sociales la manera en que nos informamos? ¿Dónde encontrar la verdad, si también en ellas hay mentiras? ¿Será que nos hicimos adictos a las redes y tenemos que encontrar un nuevo equilibrio para vivir mejor? Junto con esas preguntas, algunos comenzamos a cuestionar otro aspecto, quizás el más peligroso de Facebook: la poca transparencia con la que maneja su enorme poder.

Problema viejo, monopolio nuevo

En nuestra época, la del imperialismo tecnológico, unos pocos monopolios concentran el poder: Microsoft, Google, Facebook, Uber. Los dueños de internet son plataformas y están reemplazando a los poderosos y millonarios de otras generaciones.

También la información y las noticias están concentradas. Facebook y Google son los nuevos guardianes o “gatekeepers” de las noticias y se llevan el 85% de los ingresos por publicidad digital del mundo. Ese poder de regular lo que vemos o no como noticias es una de las razones por las que Mark Zuckerberg es uno de los hombres más influyentes del mundo y su marca, Facebook, se volvió más valiosa que otras antes icónicas, como General Electric, Marlboro o Coca-Cola.

Facebook es el tercer sitio y la primera red social más visitada del planeta. En Argentina, es el sitio número uno en visitas, algo que se repite en casi toda América Latina, Europa y Asia. Si le sumamos sus otras propiedades, WhatsApp (1.300 millones de usuarios) e Instagram (700 millones), sus interacciones se acumulan en 4.000 millones de personas y sus ganancias se incrementan. Sus usuarios pasan cada vez más tiempo en esas plataformas, por lo tanto, ven más avisos publicitarios, que equivalen al 63% de los ingresos de la compañía. Los usuarios se sienten tan cómodos dentro de la plataforma que la interacción aumenta cuantas más personas se unen a ella, al contrario de lo que les sucede a otras compañías con sus productos, en los que el interés decae luego de la novedad inicial. En 2012, cuando Facebook llegó a 1.000 millones de usuarios, el 55% de ellos lo utilizaba todos los días. En 2017, con 2.000 millones, el uso diario trepó al 66%. Y su número de consumidores sigue creciendo un 18% al año.

En los últimos años, Facebook se convirtió en la principal fuente de noticias del mundo. El muro de nuestra red social es el lugar en donde leemos -clasificadas según la fórmula de la empresa- las novedades. Según estudios de Ogilvy Media y Pew Research Center, aunque no dejemos de utilizar los medios como la televisión, los diarios o la radio, el 40% y el 60% de las personas del mundo nos informamos por medio de las redes sociales. En Argentina, después de la televisión, el 60% de los jóvenes elige las redes para informarse.

Luego del triunfo de Trump en las elecciones de 2016 en Estados Unidos, Facebook recibió la acusación más grave, antesala del escándalo actual. La red social fue señalada por haber aumentado la polarización de una sociedad ya dividida, especialmente por conflictos raciales. Su diseño algorítmico nos hacía convivir con otros en burbujas cerradas y, desde allí, lanzar catapultas llenas de odio a los que no pensaran como nosotros. También, se la señaló como la culpable de expandir la epidemia de noticias falsas, una acusación que fue la excusa preferida de políticos y dueños de medios periodísticos para reclamar a la red social por su poder inusitado.

Mark Zuckerberg no pudo desmentir que su red facilitó la campaña anti-Hillary.
Mark Zuckerberg no pudo desmentir que su red facilitó la campaña anti-Hillary. Fuente: Archivo – Crédito: Brendan Smialowski/AFP

Facebook fue señalado como el responsable de llevarnos a una sociedad cada vez más dividida. En 2011, en su libro El filtro burbuja, el activista y escritor norteamericano Eli Pariser comenzó a advertir sobre las consecuencias de informarnos a través de medios sociales. Pariser sostiene que las redes nos imponen burbujas de filtros donde las decisiones ya no solo las toman personas, sino también algoritmos programados para mostrarnos lo que más nos gusta para que pasemos una gran cantidad de tiempo en ellas. Vivimos en mundos cómodos, donde leemos cosas que nos gustan y nos interesan, pero no necesariamente donde nos enteramos de cosas distintas o importantes. “La pantalla de tu computadora es cada vez más una especie de espejo unidireccional que refleja tus propios intereses, mientras los analistas de los algoritmos observan todo lo que cliqueás”, dice Pariser.

La lógica que promueve las burbujas en las redes es a la vez tecnológica y económica y responde a una palabra clave: personalización. Los dos objetivos de Facebook son crecer y monetizar, es decir, obtener dinero a partir de la publicidad que recauda cada vez que alguien hace clic en sus anuncios. Para esto, tiene que hacer que pasemos la mayor cantidad de tiempo posible en su plataforma, lo que se logra haciéndonos sentir cómodos. Para eso, Facebook aplica un algoritmo llamado Edge Rank que hace que cada muro (o News Feed) sea personalizado, distinto para cada persona según sus gustos. Cada acción que realizamos se estudia al detalle para ofrecernos exactamente lo que nos gusta, tal como hacen en los restaurantes de tres estrellas Michelin, donde en la información de cada cliente se especifica con cuánta sal prefiere la ensalada y a qué punto degusta mejor la carne. En la cuenta final de Facebook, lo que importa es la permanencia dentro de su ecosistema. Si eso implica estar expuestos a contenidos verdaderos, falsos, de procedencia cierta o dudosa, no incumbe a su diseño. O sí, pero se pasaba por alto en favor del éxito comercial. O así fue hasta 2016, cuando las quejas y las preguntas sobre la responsabilidad de la red social en la difusión de noticias falsas comenzaron a acumularse. Y entonces, además del dinero, empezó a importarle la verdad.

Con noticias verdaderas o falsas, la empresa de Mark Zuckerberg todavía no explica cómo funciona su algoritmo, es decir, el mecanismo con el que decide qué vemos y qué no. Tampoco por qué, con una frecuencia cada vez mayor, algunos contenidos desaparecen de los muros de sus usuarios sin infringir las normas (por ejemplo, sin publicar imágenes de violencia), dando sospecha a acciones de censura por motivos políticos o ideológicos.

Mejor no hablar del algoritmo

“La primera regla del Club de la Pelea es: Nadie habla sobre el Club de la Pelea“, decía Brad Pitt antes de empezar la lucha en la película de David Fincher basada en el libro de Chuck Palahniuk. Con más énfasis, por si a alguien no le había quedado claro, repetía: “La segunda regla del Club de la Pelea es: Ningún miembro habla sobre el Club de la Pelea”. La lógica de Facebook con su algoritmo funciona igual. Dentro de la empresa y fuera de ella nadie habla del algoritmo. Es más, gran parte de la lógica de la compañía responde a no revelar la fórmula, y una parte de su presupuesto se destina a financiar equipos de relaciones públicas para que realicen todo tipo de maniobras disuasorias para ocultar la receta. Sin embargo, mientras sostienen ese modelo opaco para afuera, las reglas de Facebook se aplican a todos los usuarios de Facebook que den “Aceptar” en sus términos y condiciones.

Pedirle a Facebook información sobre su algoritmo es una carrera imposible. Mientras escribía esta nota y mi próximo libro, hice varios pedidos para que la empresa, a través de su departamento de prensa, su agencia de comunicación externa y su encargada de asuntos públicos para América Latina me concediera una entrevista, o al menos una charla para explicarme -como periodista especializada en el tema- ese asunto. Con una amabilidad absoluta (llegué a creer que con las encargadas de prensa habíamos sido amigas en el pasado y yo no lo recordaba), las representantes de la empresa primero me pidieron “un poco más de información sobre el foco de la nota”, tras lo que alegaron repetidas dificultades para “coordinar la entrevista por un tema de agenda”. Al responderles que podía esperar a que la persona en cuestión despejara sus compromisos, me escribieron con un “te quería dejar al tanto de que no tengo una previsión de tiempos” y me ofrecieron conversar con otra persona de la empresa. Respondí que sí, con gusto. Pero luego transcurrieron seis mails durante tres semanas en los que, por una razón u otra, el encuentro no podía concretarse. También pedí que me compartieran un material que ilustrara cómo funcionaba el algoritmo. Facebook me respondió que “no contaba con ese material”. Pero mientras tanto, a través de las redes sociales, la misma empresa ofrecía esa información de manera privada a periodistas (profesionales o aficionados), influencers de redes sociales y personalidades del mundo del espectáculo. La compañía compartía esa información con ellos, por una razón económica: les interesaba que entendieran la lógica para generar contenidos patrocinados con publicidad. “Están en su derecho”, me dijo alguna vez un amigo periodista sobre el doble estándar de la empresa. En cierto punto, como empresa, lo están, acepté yo. Pero también, dada su influencia en los asuntos públicos, Facebook debería rendir cuentas sobre cómo maneja la información.

En 2017, el 30% de la humanidad se conectó a Facebook y Zuckerberg empezó a reconocer que su creación no es tan neutral ni inofensiva como se decía.
En 2017, el 30% de la humanidad se conectó a Facebook y Zuckerberg empezó a reconocer que su creación no es tan neutral ni inofensiva como se decía. Fuente: Archivo – Crédito: Justin Sullivan/Getty Images/AFP

Durante 2016 y 2017, la periodista y activista Julia Angwin, junto con un equipo de investigación del sitio Pro Publica, dio a conocer una serie de artículos que desnudaron la falta de transparencia del algoritmo de Facebook y el doble estándar de la empresa. Su trabajo también fue esencial para desenmascarar sus mecanismos corporativos.

Angwin reveló que la plataforma publicitaria de Facebook permitía segmentar anuncios de venta y alquiler de casas solamente a blancos, excluyendo a personas de piel negra de las ofertas, asumiendo que son compradores menos atractivos. También a madres con niños en edad escolar, personas en sillas de ruedas, inmigrantes argentinos e hispanoparlantes. A todos ellos se los podía, explícitamente, eliminar de los destinatarios inmobiliarios de las plataformas, lo cual violaba la Ley de Acceso Justo a la Vivienda de Estados Unidos, que prohíbe publicar avisos que indiquen “cualquier preferencia, limitación o discriminación basada en la raza, el color, la religión, el sexo, el estatus familiar o el país de origen” de las personas interesadas. Sin embargo, en Facebook esto no solo se podía hacer, sino que los anuncios eran aprobados por la plataforma, luego de revisarlos, en unos pocos minutos. Bajo sus propias normas, la red social podría haber rechazado estos anuncios. Sin embargo, su política prefería no perder los ingresos de esas publicidades a cambio de violar una ley.

Pro Publica también descubrió que la red social permitía publicar avisos segmentados a la categoría “odiadores de judíos”. Anteriormente, la compañía ya había recibido quejas y había quitado de su lista de publicidad a la categoría “supremacistas blancos”, luego de la oleada de ataques contra comunidades negras en todo Estados Unidos. Con el descubrimiento de Angwin, la empresa debió eliminar también las categorías antisemitas y prometió monitorear mejor los avisos publicados para que el mecanismo de inteligencia artificial no creara sesgos de odio. Sin embargo, en otro de sus trabajos, el equipo encontró que el algoritmo protegía a los hombres blancos de contenidos de odio, pero no generaba los mismos mecanismos de defensa para evitar que los vieran los niños negros. Al escándalo se sumó la confirmación de que, durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016, Facebook había permitido la creación de avisos ocultos desde 470 cuentas rusas contra Hillary Clinton. La compañía, que había intentado desestimar esta información durante un año, finalmente tuvo que aceptarla.

Estas historias demuestran que, por el momento, Facebook toma acciones para revertir sus errores solamente después de que se descubre una nueva manipulación o censura en su plataforma. Y que lo hace cuando estos hechos salen a la luz a través de investigaciones o denuncias externas. Entre tanto, la empresa sigue ganando millones a través de los anuncios; sus equipos de relaciones con la comunidad cubren estos problemas con filantropía, y sus departamentos de prensa organizan eventos publicitarios para periodistas amigos, mientras niegan información a los periodistas que les hacen preguntas concretas sobre el funcionamiento de su plataforma. Si Facebook dice estar comprometido en la lucha contra la publicación de noticias falsas, ¿no debería promover la transparencia de la información empezando por su propia empresa?

Lo que está en juego no es la información verdadera de ayer o de hoy, sino que, si continuamos en este camino de oscuridad, no podremos diferenciar nada de lo que se publique en el futuro. A Facebook, por ahora, no le interesa hablar del algoritmo. Pero si a nosotros nos interesan las conversaciones públicas, tenemos que hacer visible eso que las empresas quieren esconder.

Fuente: Brando – Crédito: Kiko

Facebook es como la dopamina

Además de Computación, Mark Zuckerberg estudió Psicología. La clave de la adicción que ejerce Facebook sobre nuestra atención está en el corazón de su interfaz y su código. “Está diseñado para explotar las vulnerabilidades de la psicología humana”, dijo Sean Parker, el primer presidente de la empresa. “Las redes sociales se diseñan pensando cómo consumir la mayor cantidad de tiempo y atención posible de los usuarios. Eso se hace dándote un poquito de dopamina cada tanto, cuando alguien pone me gusta o comenta una foto o un posteo. Eso te lleva a querer sumar a vos tu propio contenido, para conseguir un feedback de validación social”, explicó Parker. Desde esos inicios hasta hoy, ese poder se amplificó tanto que se habla de las redes sociales como de una nueva epidemia de tabaquismo, que por ahora avanza sin gran preocupación, pero que quizá en un futuro sea un problema de salud pública.

Los efectos negativos en nuestra salud mental y física ya están comprobados en estudios científicos a gran escala de universidades de todo el mundo, y también por el propio departamento de Ciencia de Datos de Facebook en sus experimentos de manipulación de nuestras emociones. Justin Rosenstein, el creador del botón “Me gusta” de la red social, admitió que su invento está teniendo efectos negativos. “Es muy común que los humanos desarrollen cosas con las mejores intenciones y que tengan consecuencias involuntarias negativas”, dijo, haciendo un mea culpa. Además de hacer que “todos estén distraídos todo el tiempo”, reconoció que el uso político de la plataforma, si no se controla, podría dañar seriamente la democracia. Como primera medida, Rosenstein, que también trabajó en Google, ya se borró de la red social. Con él, otros periodistas prestigiosos, como Farhad Manjoo del New York Times, están quitando las aplicaciones de sus teléfonos e iniciando un movimiento para dejar de usar las redes sociales como principal fuente de información.

Coronavirus

Por las nuevas variantes de COVID-19, expertos temen que volvamos al casillero inicial de la pandemia

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Los especialistas hablan de un fortalecimiento de la pandemia para los próximos meses si los planes de vacunación no son lo suficientemente veloces

Los avances en los planes de vacunación, y los buenos resultados que vienen demostrando, no han sido aun suficientes para despejar las dudas de varios especialistas, quienes están pronunciado su temor. Incluso algunos virólogos fueron mas allá y ensayaron la idea de que “el año próximo podamos volver a la casilla de salida con una variante del virus mas resistente”.

“Marzo y abril estarán bajo tensión, y los próximos dos meses serán difíciles de vivir” , advirtió el profesor Arnault Fontanet, miembro del Consejo Científico de Francia. Desde Alemania, el ministro de Salud alemán, Jens Spahn, instó a sus conciudadanos a ser cautelosos, en medio del aumento en el número de infecciones por coronavirus, mientras las escuelas se preparan para reabrir en el país. Un desarrollo atribuido a la rápida propagación de la variante británica de la enfermedad, considerada más contagiosa.

Es una sensación que inquieta y que resurge cuando está por comenzar el mes de marzo y los resultados de la vacunación y eficacia de las “ampollas anticovid” en Estados Unidos, Israel y Reino Unido, parecen reflejar que estamos transitando el inicio del final de la pandemia. En todos los casos los epidemiólogos se preguntan los efectos de las variantes sobre el futuro del SARS-CoV-2.

Cambio de tendencia

Francia es un ejemplo del cambio de dirección del virus. Tres semanas después de la sorpresiva decisión del presidente Emmanuel Macron de no reconfigurar el país, el gobierno vuelve a estar presionado ante el resurgimiento de los contagios, en especial en los Alpes Marítimos, Moselle y el Norte. Después de mostrar optimismo, el ministro de Sanidad francés, Olivier Véran, que llegó a predecir hace semanas que Francia “nunca se reconfinaría”, ahora está aceptando modelos de cuarentenas para los fines de semana como las decretadas hace horas.

“Hacemos proyecciones. Se ajustan diariamente y solo son válidos si todas las variables permanecen iguales. Simplemente predicen lo que pasará si no hacemos nada”, dicen en el Instituto Louis Pasteur de Francia.“Hacemos proyecciones. Se ajustan diariamente y solo son válidos si todas las variables permanecen iguales. Simplemente predicen lo que pasará si no hacemos nada”, dicen en el Instituto Louis Pasteur de Francia.

Para Jean-Stéphane Dhersin, subdirector científico del Instituto Nacional de Ciencias Matemáticas de Francia y responsable de la plataforma de modelado MODCOV19, “con las diferentes variantes que circulan en la región, nos enfrentamos a una serie de epidemias”. Por tanto, los resultados generales no pueden dar una indicación satisfactoria de la dinámica real. El problema es que, debido a la falta de secuenciación, no hay forma de monitorear con precisión todas estas epidemias”, le dijo al diario francés Le Figaro.

La Comisión Europea ha hecho una advertencia a todos los países miembros, en virtud del imposible descifrado del futuro de la pandemia. El informe del organismo le reclamó a los socios que aceleren el análisis las secuencias genómicas, según la institución en niveles insuficientes para saber la progresión y el destino de la pandemia. Los datos de la Comisión señalan que España estaba secuenciando y publicando apenas el 0,078% de los casos, un porcentaje mayor que el de Alemania (0,061%), pero muy inferior al de Dinamarca (15%). Para el organismo la información genética del coronavirus debería estar secuenciada al menos el 5% de los casos de covid y, preferiblemente, en el 10%.

De variantes a hospitalizaciones

Las proyecciones de los epidemiólogos se basan en datos, los cuales condicionan sus métodos “predictivos”. Philippe Amouyel, jefe del Departamento de Epidemiología y Unidad de Salud Pública del Institut Pasteur de Lille, explicó: “Hacemos proyecciones. Se ajustan diariamente y solo son válidos si todas las variables permanecen iguales. Simplemente predicen lo que pasará si no hacemos nada”. El no tener demasiada información sobre los cambios del Sars-Cov-2 limita conocer su comportamiento.

Esta carencia también permite escenarios alarmistas. Si bien los datos son pocos, las primeras conclusiones describen que las variantes producen un mayor propagación. Los datos del Institut Pasteur de Lille analizaron escenarios a partir de cifras de una “encuesta flash”, que mide la progresión exponencial de los virus mutantes (del 3,3% de las pruebas al 14% en aproximadamente un mes). También observan mejor lo que ocurre en el exterior, entre los ingleses, los daneses, los portugueses. A partir de estas observaciones, las conclusiones indican que a partir de las variantes el número de hospitalizaciones semanales podría llegar a ser muy elevado entre las semanas 8 y 10 o a principios de marzo.

El número de hospitalizaciones semanales podría llegar a ser muy elevado entre marzo y abril producto de las variantes.El número de hospitalizaciones semanales podría llegar a ser muy elevado entre marzo y abril producto de las variantes.

Jean-Stéphane Dhersin sostiene desde el Instituto Nacional de Ciencias Matemáticas de Francia que la explosión aún no se ha producido, incluso en los departamentos franceses donde las variantes superan seguramente el 50% de las contaminaciones. La variante inglesa se consideró 1,5 veces más contagiosa que la cepa histórica, pero “es posible que este coeficiente estuviera sobreestimado.

Otro trabajo del equipo del laboratorio de enfermedades infecciosas de Montpellier habla de una sobrecontagiosidad alrededor del 36% (es decir, un coeficiente de 1,36). La situación sigue siendo extremadamente tensa a nivel hospitalario, este incremento, aunque menor que los primeros cálculos, podría provocar una sobrecarga del sistema a finales de marzo. La tendencia a la vista de lo sucedido sigue siendo pesimista.

¿Con las vacunas será suficiente?

La respuesta está en la eficacia de las vacunas y en la velocidad de administración, esto último algo que por ahora pueden ostentar Israel, Reino Unido y Estados Unidos. En el caso de Francia, y al ritmo actual, las dosis actuales no evitarán, sin restricciones adicionales, un salto en las hospitalizaciones a un nivel por encima del pico de la primera ola, estima un estudio del Institut Pasteur.

Este repunte de las hospitalizaciones, que ha descendido levemente desde principios de febrero, está vinculado a la progresión de la variante de origen británico del coronavirus, estimada un 50% más contagiosa que la cepa histórica. Debería representar la mayoría (56%) de los casos nuevos a partir del 1 de marzo y casi todos (91%) un mes después, según los modelos de los investigadores.

Alemania vive una situación similar. Esto provocó que la canciller Angela Merkel quiera asegurarse que 10 millones de personas puedan ser vacunadas contra el virus corona en una semana. “La campaña de vacunación ahora se acelerará cada vez más”, dijo en una entrevista con el “Frankfurter Allgemeine Zeitung”.

“La campaña de vacunación ahora se acelerará cada vez más”, dijo Angela Merkel en una entrevista con el “Frankfurter Allgemeine Zeitung”. Europa Press “La campaña de vacunación ahora se acelerará cada vez más”, dijo Angela Merkel en una entrevista con el “Frankfurter Allgemeine Zeitung”. Europa Press

“Actualmente estamos hablando de cómo es logísticamente posible inocular de 7,5 a 9,5 millones de dosis en una semana”. En Alemania, ya se han realizado más de cinco millones de vacunaciones, y casi dos millones de personas ya cuentan con la protección total de la segunda dosis. Este apuro, junto a una cribado masivo propuesto, buscan esquivar las proyecciones, quizás alarmistas, pero que indican que otra ola de covid-19 es altamente probable.

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Coronavirus

Las mutaciones del coronavirus que más preocupan a los científicos

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Son principalmente las cepas de Gran Bretaña, Brasil y Sudáfrica. Los expertos han identificado que son entre un 30 a un 50% más contagiosas

En estos 14 meses de existencia oficial del coronavirus SARS-CoV-2 en el mundo, el virus ha ido adquiriendo mutaciones aleatorias menores desde que saltó de los animales a los humanos. Estas mutaciones pueden tomar la forma de errores tipográficos de una sola letra en el código genético viral o inserciones de tramos más largos. Cuando ocurren, la mayoría de las mutaciones matan al virus o no provocan cambios en su estructura o comportamiento.

Durante el proceso de copia es frecuente que aparezcan errores, que, si bien muchas veces no tienen ningún efecto, en ocasiones producen cambios en alguno de los aminoácidos que componen las proteínas del virus. Como consecuencia, la estructura tridimensional de estas macromoléculas se puede ver alterada, y con ella las propiedades del virus.

(Shutterstock.com)(Shutterstock.com)

De los virus que atacan a los humanos, los coronavirus son de los más grandes. Con 125 nanómetros de diámetro, también son relativamente grandes para los virus que usan ARN para replicarse. Pero los coronavirus realmente se destacan por sus genomas: con 30.000 bases genéticas, tienen los genomas más grandes de todos los virus de ARN. Son tres veces más grandes que los del VIH y la hepatitis C, y más del doble de los de la gripe estacional.

Cuando una célula infectada genera nuevos coronavirus, ocasionalmente comete pequeños errores de copia llamados mutaciones, lo que le permite a los científicos rastrear estas mutaciones a medida que se transmiten a través de un linaje, que es una rama del árbol genealógico viral.

Cada punto representa un genoma del SARS-COV-2, con ramas que conectan los virus con sus ancestros. El centro representa el virus introducido a los humanos. Los virus que están más alejados del centro tienen más mutaciones. En amarillo están destacados las tres variantes nuevas. (NextStrain / CC BY 4.0)Cada punto representa un genoma del SARS-COV-2, con ramas que conectan los virus con sus ancestros. El centro representa el virus introducido a los humanos. Los virus que están más alejados del centro tienen más mutaciones. En amarillo están destacados las tres variantes nuevas. (NextStrain / CC BY 4.0)

Hay que aclarar que un grupo de coronavirus que comparten el mismo conjunto heredado de mutaciones distintivas se denomina variante. Si se acumulan suficientes mutaciones en un linaje, los virus pueden desarrollar diferencias claras en su funcionamiento. Estos linajes se conocen como cepas.

El COVID-19 es causado por una cepa de coronavirus conocida como SARS-CoV-2. Durante el transcurso de la pandemia, han surgido varias variantes del SARS-CoV-2. Algunas cepas están generando preocupación en los expertos ya que las mismas pueden prolongar la pandemia o hacer que las vacunas sean menos efectivas.

Variante del coronavirus que preocupan

-El linaje B.1.1.7

infografia

Meses atrás en Gran Bretaña se detectó la variante 20I / 501Y.V1, o simplemente B.1.1.7. Se cree que los coronavirus del linaje B.1.1.7 son entre un 30 y un 50 por ciento más infecciosos que otras variantes en circulación en la actualidad. También es probable que sean más mortales, según estudios efectuados en Gran Bretaña.

Después de su descubrimiento en diciembre, emergió rápidamente en otros países y aumentó a un ritmo exponencial. En Estados Unidos se duplica cada 10 días. B.1.1.7 parece ser más infeccioso gracias a varias mutaciones en su proteína de pico, que el coronavirus usa para unirse a las células.

La evidencia preliminar sugiere que B.1.1.7 es aproximadamente un 35 por ciento más mortal que otras variantes. Pero las pruebas sugieren que las vacunas aún funcionan bien contra ella.

Mutaciones clave e B.1.1.7:

– N501Y, que ayuda a que el virus se adhiera con más fuerza a las células humanas. Pero no es probable que la mutación ayude al virus a evadir las vacunas actuales.

– P681H , que puede ayudar a las células infectadas a crear nuevas proteínas de pico de manera más eficiente.

– Las deleciones H69 – V70 e Y144 / 145, que alteran la forma del pico y pueden ayudarlo a evadir algunos anticuerpos.

Se necesitan tres proteínas de pico para formar un pico, por lo que cada mutación aparece en tres lugares:

La variante B.1.1.7 se detectó por primera vez en el Reino Unido en diciembre, y una mirada retrospectiva a muestras anteriores la encontró ya el 20 de septiembre. Ya se ha detectado en más de 80 países y en los Estados Unidos ha llegado al menos a 39 estados.

-El linaje B.1.351 o variante Sudafricana

infografia

Una variante conocida como 20H / 501Y.V2, del linaje de coronavirus B.1.351, se identificó por primera vez en Sudáfrica en diciembre.

Los científicos están preocupados por la variante porque los ensayos clínicos de vacunas muestran que ofrecen menos protección contra B.1.351 que otras variantes. Es posible que las personas que se recuperen de otras variantes no puedan defenderse de B.1.351 porque sus anticuerpos no atraparán los virus con fuerza. La variante B.1.351 apareció casi al mismo tiempo que B.1.1.7, y se extendió rápidamente en Sudáfrica para convertirse en la versión dominante en ese país. Como su contraparte europea, B.1.351 contiene la mutación N501Y, aunque la evidencia parece sugerir que las dos variantes surgieron de forma independiente.

Las mutaciones cerca de la punta de la proteína del pico incluyen:

– N501Y, que ayuda a que el virus se adhiera con más fuerza a las células humanas. Esta mutación también aparece en los linajes B.1.1.7 y P.1.

– K417N, que también ayuda a que el virus se una más estrechamente a las células humanas.

– E484K, que puede ayudar al virus a evadir algunos tipos de anticuerpos. Los científicos están más preocupados por otra mutación llamada E484K que aparece en la versión sudafricana.

La variante se propagó desde Sudáfrica a los países vecinos y se detectó en los Estados Unidos en enero. Desde entonces se ha extendido a al menos 24 países y a ocho estados de EEUU.

-El linaje P.1

infografia

En enero, un grupo de investigadores informaron que habían detectado dos nuevas variantes del coronavirus en Brasil, ambas descendientes de una variante ancestral común algo más antigua. Aunque comparten mutaciones con otras versiones recién descubiertas, parecen haber surgido independientemente de esas variantes. Así, la variante conocida como 20J / 501Y.V3 es del linaje P.1, una rama del linaje B.1.1.28 más grande.

La variante se informó por primera vez en Japón, en cuatro personas que contrajeron P.1 en un viaje a Brasil. El linaje surgió a fines de 2020 en Manaos, la ciudad más grande de la región amazónica de Brasil. Rápidamente se convirtió en la variante predominante allí y en varias otras ciudades sudamericanas.

P.1 es un pariente cercano del linaje B.1.351 y tiene algunas de las mismas mutaciones en la proteína de pico de coronavirus. Es posible que pueda superar la inmunidad desarrollada después de la infección por otras variantes.

La variante de Río de Janeiro o P2 (derivada del linaje B.1.1.28) se encuentra en todo Brasil. Una de las tres mutaciones de P1 también ocurre en este caso. Esta mutación podría potencialmente hacer que sea más contagiosa y conducir a una inmunidad reducida después de una infección previa con variantes anteriores. En la actualidad, también se está investigando a nivel nacional e internacional si este es realmente el caso. Al igual que la P1, todavía no está claro si P2 conduce a cambios en el curso de la enfermedad.

Mutaciones clave en P.1

Las mutaciones clave en la proteína pico son similares a las del linaje B.1.351, aunque surgieron de forma independiente:

– N501Y , que ayuda a que el virus se adhiera con más fuerza a las células humanas. Esta mutación también aparece en los linajes B.1.1.7 y B.1.351.

– K417T , que es el mismo sitio que la mutación K417N en el linaje B.1.351. También puede ayudar a que el virus se adhiera con más fuerza.

– E484K , que puede ayudar al virus a evadir algunos tipos de anticuerpos.

P.1 fue descubierto en diciembre y llegó a Estados Unidos en enero, pero puede haber estado circulando ya en octubre en Manaus, Brasil. Ahora se ha extendido a varios países.

(Shutterstock.com)(Shutterstock.com)

Otras 4 mutaciones que preocupan

La mutación de pico D614G

Surgida en el este de China, la mutación D614G se extendió rápidamente por todo el mundo, desplazando a otros coronavirus que no tenían dicha mutación. Se cree que la misma hace que el coronavirus sea más infeccioso, pero no parece agravar la enfermedad ni ayudar al virus a escapar de las vacunas.

La mutación de pico N501Y

La mutación N501Y, que surgió de forma independiente en varias variantes de interés, incluidos los linajes B.1.1.7 , B.1.351 y P.1 ., se encuentra en la punta del pico del coronavirus, donde parece cambiar la forma de la proteína para que se ajuste más a las células humanas.

La mutación de pico E484K

Nacida en forma independiente y en múltiples linajes, la mutación E484K surgió de forma independiente en múltiples linajes, incluidos B.1.351 y P.1 . A los científicos también les preocupa que la mutación se haya encontrado recientemente en algunas muestras del linaje B.1.1.7 de Gran Bretaña.

Nacida en forma independiente y en múltiples linajes, incluidos B.1.351 y P.1, la mutación E484K preocupa a los científicos, que observaron que se visualiza cerca de la parte superior del pico de coronavirus, donde altera la forma de la proteína. Este cambio puede ayudar a que los picos eviten algunos tipos de anticuerpos contra el coronavirus. E484K se ha encontrado en Brasil, Gran Bretaña, Estados Unidos, Canadá y Argentina.

La mutación de pico L452R

La mutación L452R no es común en los Estados Unidos, pero recientemente se ha propagado en California, especialmente en el área de Los Ángeles y aparece en varios linajes y se observó por primera vez en Dinamarca en marzo. Es posible que la mutación L452R le dé al coronavirus una ventaja para propagarse sobre otras variantes, pero los resultados de los experimentos que lo demostrarán aún están por llegar.

La mutación de pico Q677

La mutación Q677 ha surgido en al menos 7 linajes de coronavirus que se están propagando en los Estados Unidos, pero no está claro si la mutación hace que las variantes sean más contagiosas. La ubicación de la mutación en el lado de la proteína de pico sugiere que podría ayudar al coronavirus a ingresar e infectar más fácilmente las células humanas.

La mutación se detectó en Nuevo México y Luisiana a fines de 2020. Parece estar esparcida por los Estados Unidos, y también fue detectada en otros países del mundo.

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Coronavirus

Las aerolíneas enfrentan la “misión del siglo” con el traslado de las vacunas contra el coronavirus

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Las empresas deben balancear la velocidad y el delicado tratamiento del depósito. Cómo es el trabajo detrás de escenas para un paso fundamental de la lucha contra la pandemia

En bodegas refrigeradas al costado del aeropuerto de Frankfurt, Lufthansa está preparando su disminuida flota para la titánica tarea de transportar millones de dosis de las vacunas destinadas a poner fin a la pandemia mundial.

Lufthansa, una de las aerolíneas de carga más grandes del mundo, comenzó su planificación en abril, anticipándose a las vacunas que Pfizer Inc., Moderna Inc. y AstraZeneca Plc están desarrollando en tiempo récord. Un grupo de trabajo de 20 miembros está intentando diseñar una manera de acomodar mayores cantidades de la crucial carga en los 15 cargueros 777 y MD-11 de Boeing, junto con espacio libre en una amplia flota de aviones de pasajeros que ahora vuela a solo 25% de su capacidad.

La pregunta es cómo lo ampliamos”, dijo Thorsten Braun, quien lidera el componente del esfuerzo global correspondiente a Lufthansa.

Imposibilitados de volar por un brote de covid-19 que diezmó la demanda de pasajeros, las aerolíneas serán los caballos de tiro en el intento por erradicar la enfermedad, transportando miles de millones de viales a todos los rincones del mundo. Es una tarea sin precedentes, que se hace más difícil por el disminuido estado de las aerolíneas después de recortar empleos, rutas y aviones para sobrevivir a una crisis que ha reducido el tráfico aéreo a nivel mundial en un 61% estimado este año.

“Este será el ejercicio logístico más grande y complejo de la historia”, dijo Alexandre de Juniac, director ejecutivo de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés), el principal lobby de la industria. “El mundo cuenta con nosotros”.

(Alex Kraus/Bloomberg)(Alex Kraus/Bloomberg)

La IATA estima que se necesitará el equivalente a 8.000 cargas en un avión carguero Boeing 747 de 110 toneladas de capacidad para el traslado aéreo, que tardará dos años en suministrar alrededor de 14.000 millones de dosis, o casi dos por cada hombre, mujer y niño en la Tierra. Es una tarea difícil, dado que aproximadamente un tercio de la flota mundial de aviones de pasajeros aún está inactivo, según datos de Cirium.

Katherine O’Brien, directora de inmunización de la Organización Mundial de la Salud, compara la tarea de distribuir las vacunas después de la carrera de varios meses por desarrollarlas con escalar hasta la cumbre del Monte Everest después de haber llegado al campamento base.

“El ascenso hasta la cima realmente se asemeja a entregar las vacunas”, dijo el 16 de noviembre.

Estos son algunos de los mayores desafíos para lograrlo

Capacidad de carga

Hay alrededor de 2.000 aviones de carga especializados en uso, que transportan aproximadamente la mitad de todos los artículos que se trasladan por vía aérea. El resto generalmente va en la parte inferior (la “barriga”) de los 22.000 aviones regulares del mundo.

Si bien los cargueros están llenos, el volumen de carga aérea se ha desplomado este año debido a que gran capacidad en sus barrigas no se utiliza. Las aerolíneas han reclutado alrededor de 2.500 aviones de pasajeros para propósitos solo de carga, pero el trabajo de distribuir la vacuna sería más fácil si las flotas volaran con las frecuencias habituales a sus destinos habituales.

Al principio, al menos, el espacio será limitado. Se espera que la gigantesca tarea comience en un momento de mayor auge para los aviones de carga, justo antes de que el frenesí de las compras navideñas en línea, impulsado este año por el covid-19, alcance su cenit.

Pfizer planea enviar 1.300 millones de dosis de su vacuna para finales del próximo año. Moderna producirá unos 500 millones. AstraZeneca tiene una capacidad de fabricación de 2.000 millones de dosis, la mitad de ellas dirigida a países de bajos y medianos ingresos.

Para permitir que más aviones de pasajeros vuelvan a estar en servicio, los Gobiernos deben autorizar los viajes, dice Glyn Hughes, titular de carga global de IATA, especialmente interesado en retomar los niveles de tráfico previos a la pandemia.

La "coreografía" será delicada, con controles en cada eslabón de la cadena (Alex Kraus/Bloomberg)La “coreografía” será delicada, con controles en cada eslabón de la cadena (Alex Kraus/Bloomberg)

Temperaturas bajísimas

La vacuna de Pfizer y BioNTech agrega una dificultad adicional. Debe transportarse a menos 70 grados centígrados, más frío que el invierno en la Antártida, y las compañías planean usar sensores térmicos con GPS para rastrear la ubicación y la temperatura de cada envío de vacunas.

A su llegada, la vacuna se puede almacenar en congeladores de temperatura ultrabaja (que están disponibles comercialmente y pueden extender la vida útil de la vacuna por hasta seis meses), o en refrigeradores en hospitales durante cinco días a entre 2 y 8 grados centígrados, o en un contenedor térmico especial de Pfizer, en el que llegarán las dosis. Puede usarse como unidad de almacenamiento temporal rellenando con hielo seco por hasta 15 días. Una vez descongelados, los viales no se pueden volver a congelar.

Congeladores de Pfizer para el almacenamiento de la vacuna (Reuters)Congeladores de Pfizer para el almacenamiento de la vacuna (Reuters)

El manejo será delicado, con controles establecidos desde la fábrica hasta la clínica y todos los puntos intermedios. Prácticamente ningún avión es capaz de mantener elementos tan fríos. Las aerolíneas dependerán de los contenedores especializados de Pfizer para enfriar la medicina.

United Airlines comenzó vuelos para prepararse para la distribución de la vacuna de Pfizer, si recibe la aprobación regulatoria, dijo una persona familiarizada con el asunto. La compañía farmacéutica y la aerolínea declinaron comentar sobre los vuelos, que fueron informados anteriormente por el Wall Street Journal.

American Airlines y Delta se encuentran entre otras aerolíneas que han dicho que se están preparando para gestionar los envíos del medicamento de Pfizer.

La aerolínea American Airlines informó este lunes que ha comenzado a prepararse para la distribución de vacunas contra el coronavirus ensayando vuelos especiales entre Miami (Estados Unidos) y destinos en Suramérica. Las pruebas, según explicó la aerolínea estadounidense en un comunicado, simulan las condiciones requeridas para el transporte de vacunas contra la covid-19, incluida la refrigeración y el manejo de la carga.

Almacenamiento

A pesar de los obstáculos, una red global bien establecida para la distribución farmacéutica debería acelerar el flujo de las dosis. Ciudades como Miami, Dallas, Londres, la belga Lieja, Dubái, Bombay, Singapur e Incheon, en Seúl, tienen capacidades bien establecidas de congelación.

United Parcel Service y FedEx han preparado instalaciones, congeladores y camiones refrigerados para participar de la tarea.

Trabajos de preparación en FedEx para el transporte de vacunas supercongeladasTrabajos de preparación en FedEx para el transporte de vacunas supercongeladas

Las empresas de despachos tienen experiencia en el transporte de vacunas contra la influenza y muestras médicas a bajas temperaturas. Y tanto UPS como FedEx se movilizaron a principios de este año para transportar a EEUU toneladas de suministros médicos necesarios cuando la escasez era aguda. Desde entonces, se han coordinado con los fabricantes de vacunas y funcionarios gubernamentales para prepararse para el lanzamiento de una vacuna.

Llegar a los pobres

La agencia de ayuda humanitaria de las Naciones Unidas, Unicef, ha estado reclutando aerolíneas en su gran esfuerzo por distribuir la vacuna a más de 170 países.

Si bien el transporte de viales desde su punto de fabricación hasta un gran hospital o clínica en una ciudad grande y desarrollada es una cosa, el desafío se vuelve difícil en los países emergentes, donde la infraestructura para llegar a aldeas y pueblos remotos puede ser endeble y poco confiable, o incluso inexistente.

Unicef realizó una teleconferencia en noviembre con unas 40 aerolíneas para hacer planes para el transporte aéreo global a 92 de las naciones más pobres del mundo, para lo cual está liderando iniciativas para comprar y distribuir vacunas contra el covid. Con otros 80 países de mayores ingresos que la han elegido para proveer las vacunas que comprarán, el esfuerzo de la agencia cubrirá el 70% de la población mundial.

El último tramo

La entrega no implicará solo a aerolíneas. Automóviles, autobuses, camiones –incluso motocicletas, bicicletas y burros– pueden ser necesarios para llevar la vacuna a las zonas rurales. En algunos lugares, es posible que deba llevarse a pie.

Según la IATA, también preocupa la posibilidad de manipulación, producción de vacunas falsificadas e incluso intentos de interrumpir la distribución. Las compañías farmacéuticas han respondido solicitando escoltas de seguridad de extremo a extremo, según Dominic Kennedy, director gerente de carga en Virgin Atlantic Airways Ltd.

De Juniac, de IATA, insiste en que la industria está lista. “No vamos a decepcionar”, dijo.

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