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Europa se queda sin insumos: faltan chips, luces LED y sufren los fabricantes de autos

Llegan menos componentes de China y de Asia en general.Por eso hay más demanda y suben sus precios, empujando la inflación.

La Comisión Europea corrigió la semana pasada sus previsiones económicas para este 2021 y para los dos próximos años. Mientras países con economías más dependientes del sector servicios como Irlanda veían sus previsiones dispararse al alza, los que tienen un componente industrial más importante, empezando por Alemania, veían como Bruselas les corregía su previsión de crecimiento a la baja.

La razón, explican fuentes europeas, está en la falta de componentes y suministros, que está haciendo caer la producción industrial de sectores claves de la economía europea como la automotriz o la maquinaria industrial.

Las instituciones europeas, con la Comisión Europea en Bruselas y el Banco Central Europeo en Frankfurt en cabeza, aseguran que la recuperación post-pandemia está generando tal crecimiento de la demanda que, sumado a la incapacidad de Asia para producir y exportar todos los componentes industriales que se necesitan, como microprocesadores, está provocando un cuello de botella que por ahora no se amplía.

Las fábricas no pueden seguir el ritmo de la demanda porque no les llegan, principalmente desde Asia, todos los insumos que necesitan. Además de componentes, faltan contenedores de transporte en buques mercantes y falta capacidad tanto en los puertos de exportación como en los de importación.

El valor del transporte por barco se ha multiplicado. Foto EFEEl valor del transporte por barco se ha multiplicado. Foto EFE

El país más afectado en Europa es el que tiene el mayor sector industrial, Alemania. Y el sector más afectado, uno que supone el 6% de su PIB, es el automotriz, cuya caída de producción ya recortó un 0,5% al PBI alemán de este año.

Los datos de Eurostat, la agencia de estadísticas de la Comisión Europea, publicados el viernes pasado muestran que por segundo mes consecutivo cayó la producción industrial en el bloque hasta el punto de que algunos funcionarios ya temen que la incapacidad de la oferta para cumplir con la demanda no sólo frene la recuperación económica sino que además sirva como estimulante de una inflación que, repiten las autoridades europeas, debería bajar en la próxima primavera europea.

Los datos de las automotrices son indicativos de este enfriamiento de la producción industrial. La escandinava Volvo anunció la semana pasada que sus ventas a China cayeron más de un 30% en los últimos meses y en Europa un 21%.

Directamente “porque faltan coches que vender”. Y faltan coches porque sus usinas no pueden producir al ritmo que quisieran porque no reciben los insumos necesarios. El mayor problema está en los microprocesadores.

Lo que falta​

La alemana Mercedes-Benz, uno de los faros de las automotrices germanas, anunció que en sus nuevos modelos limitará las opciones que pueden elegir los clientes. ¿Esos bonitos faros LED delanteros? No hay. ¿Esos cargadores sin cables de baterías de celulares? No hay. ¿Ese sistema de audio de última generación que permite escuchar la música que uno piensa estar en el Teatro Colón? Pues no hay, apáñese usted con un simple lector de CD.

A Europa llegan menos componentes de China y otras economías asiáticas. Foto AFPA Europa llegan menos componentes de China y otras economías asiáticas. Foto AFP

Los datos de Eurostat muestran que Alemania vive la peor situación en la Unión Europea, precisamente porque depende más de su producción industrial que sus vecinos europeos. Así, sus usinas producen todavía un 9,5% menos que antes de la pandemia y en septiembre vieron caer esa producción un 1,1%. En Francia está todavía un 5,2% por debajo de los niveles pre-pandemia.

Llegan menos componentes de China y otras economías asiáticas, y como llegan menos y hay más demanda suben sus precios, empujando al alza la inflación.

Así, las industrias europeas están comprando componentes en China un 13,5% más caros que hace un año. La inflación europea en octubre cerró en el 4,1% en tasa anual después del 3,4% de septiembre, aunque si no se tienen en cuenta los precios más volátiles (energía y alimentos) apenas supera el 2%.

Los barcos

Las fuentes en Bruselas también explican que la pandemia desorganizó las cadenas de producción en medio planeta y que volver a poner en marcha esa maquinaria tan bien engrasada está costando más de lo esperado porque los países salen y entran en las restricciones según el virus les deja tranquilos o les golpea.

La población europea, en gran parte, conservó sus ingresos durante los confinamientos pero apenas podía gastar en servicios o bienes de consumo, con comercios y hostelería cerrados. Se dedicó a gastar, comprueba con datos Eurostat, en mejorar sus hogares haciendo reformas o comprando equipamientos (muebles, televisores). Sin producción por los confinamientos, las tiendas vaciaron sus depósitos.

El transporte está generando otro problema. Si antes de la pandemia las mercancías iban de Asia a Europa y viceversa de forma organizada en un engranaje de buques mercantes que funcionaba como un reloj, ahora pueden llegar a Amberes –uno de los mayores puertos del norte de Europa- decenas de mercantes a la vez.

Muchos deben esperar días hasta que son descargados. En Bruselas aseguran que la única solución es dar tiempo a la industria para que vaya engrasando de nuevo el sistema.

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