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Europa impone más restricciones por la nueva ola de Covid: las medidas, país por país

La variante ómicron avanza sin pausa. Navidad con barbijos, pases sanitarios, locales cerrados y nada de fiestas masivas.

Más de 100.000 nuevos casos en el Reino Unido en 24 horas. Más de 60.000 en España. Más de 40.000 en Francia. Los datos de los últimos días de la incidencia del virus en Europa, empujada por la potencia contagiosa que parece tener la nueva variante, conocida como Omicron, llevan a los gobiernos del bloque a ir endureciendo las restricciones sanitarias.

Algunos expertos hablan de que en los próximos días y semanas Europa no se enfrenta a una ola sino a un tsunami. El número de conexiones aéreas dentro del continente cayó un 20% en una semana en la que, por los viajes previos a las celebraciones navideñas, suele aumentar.

El frío invernal, que hace que los europeos se resguarden en interiores, calentitos y poco ventilados, no ayuda a combatir el virus. Cientos de millones de europeos se reunirán este viernes y sábado con sus familiares. Y si ningún gobierno prohibió esas reuniones –la pasada Navidad sí lo hicieron varios- todos temen que la incidencia siga repuntando.

Un cine en Londres exige el pase de vacunación para sacar las entradas. Foto: BLOOMBERGUn cine en Londres exige el pase de vacunación para sacar las entradas. Foto: BLOOMBERG

Bélgica

Bélgica lleva una ola del virus descompasada con sus vecinos. Mientras aquí subió a mediados de noviembre y parece estar bajando desde esta semana –menos casos nuevos, menos hospitalizaciones, menos muertos- la mayor parte de Europa occidental está en fase ascendente del virus.

Aun así, el gobierno belga tomó más medidas este miércoles porque teme la combinación de la Navidad y de ómicron, un cóctel potencialmente peligroso.

Bruselas se fue encerrando poco a poco, como si los ciudadanos tomaran medidas por su cuenta ante las dudas del gobierno, que parece no querer dañar a sectores económicos que ya sufrieron cierres de meses el año pasado, como el de la hotelería y los restaurantes.

Las escuelas cerraron una semana antes ante la subida de la incidencia pero la semana anterior la afluencia en muchos colegios de Bruselas no llegaba al 50%.

Los padres protegían a sus niños y se protegían ellos mismos y de paso intentaban no tener un caso positivo en casa que les impidiera celebrar la Navidad en familia.

Ni mercados ni fiestas con fuegos artificiales

Los tradicionales mercados de Navidad cerraron en todo el país y este fin de semana cerrará el último abierto, el de Bruselas, más una atracción turística que un lugar de encuentro para belgas.

El vino caliente habrá que prepararlo en casa mientras el Parlamento estudiará desde enero una propuesta para hacer obligatoria la vacunación.

No habrá fiestas de Fin de Año ni fuegos artificiales. Sí habrá Misa del Gallo pero la visita oficial de Navidad de los reyes fue ya este miércoles y a un hospital, el UZ Brussel de Jette, un centro puntero en investigación médica. Los tests rápidos de las farmacias parecen la medida estrella de este año antes de ir a sentarse en la mesa familiar de Nochebuena.

Francia

El gobierno francés apuesta sobre todo a vacunación y tests. Los franceses tienen derecho a varios tests de antígenos gratuitos por semana, una forma de hacer que los ciudadanos se hagan autotests antes de reunirse con familiares y amigos y que a la vez no colapsen el sistema sanitario.

Pero la apuesta a medio plazo de París está conectada a la vacunación y a hacer imposible la vida de los no vacunados.

Francia no obliga por ley a vacunarse, pero el certificado sanitario que abría las puertas a una vida prácticamente normal ya no podrá conseguirse con un certificado médico de haber pasado la enfermedad o un test negativo sino que para obtenerlo se exigirá la prueba de vacunación.

La estrategia suele funcionarle al presidente Emmanuel Macron. Cada vez que anuncia nuevas restricciones para los no vacunados millones entre ellos corren a vacunarse.

Algunos tienen miedo al chip cutáneo de Bill Gates pero más franceses parecen tener miedo a no poder ir al café.

Reino Unido

Los británicos, a pesar de superar los 100.000 nuevos casos al día desde el miércoles, apenas tomaron nuevas medidas con la confianza puesta en que la nueva variante genere síntomas menos graves y así no presione el sistema hospitalario como en anteriores oleadas.

Una persona entra a un puesto de testeo de coronavirus en París, este jueves. Foto: AFPUna persona entra a un puesto de testeo de coronavirus en París, este jueves. Foto: AFP

También porque la situación de crisis política del primer ministro Boris Johnson –se van publicando fotografías de sus fiestas privadas en diciembre de 2020, cuando estaban prohibidas por la pandemia- hace que buena parte de su partido se niegue a votarle nuevas restricciones.

Las únicas medidas son la prohibición de reunir para la comida de Navidad a más de tres hogares y el cierre de los espectáculos deportivos al público.

Italia

El gobierno italiano –que mantiene en vigor, casi dos años después, el estado de alarma y así puede tomar medidas legales extraordinarias- sigue el camino francés forzando la vacunación lo máximo posible.

Pero este jueves la Alcaldía de Roma anunció también que implantará de nuevo la obligatoriedad de usar barbijos en exteriores, una medida polémica que los expertos consideran de poca utilidad y que creen que genera cansancio en los ciudadanos.

El uso de los barbijos, que en muchos países había dejado de ser obligatorio al aire libre, se está imponiendo nuevamente en muchos lugares.

España

España, que tiene con Italia, Irlanda o Portugal una de las tasas de vacunación más altas del mundo, impone desde este fin de semana los barbijos en exteriores pero las excepciones son tantas que en realidad sólo será obligatorio cuando haya aglomeraciones de personas.

No se debe usar si uno va solo, si va acompañado por convivientes o si se puede mantener una distancia de 1,5 metros con respecto a no convivientes.

Madrid no toma por ahora restricciones en forma de cierres de locales de comida o toques de queda, pero el presidente Pedro Sánchez, que el miércoles reunió a los 17 presidentes regionales, prometió contratar más personal sanitario, entre otros a jubilados.

Festejos navideños con barbijos en las calles de Madrid, España. Foto: AFPFestejos navideños con barbijos en las calles de Madrid, España. Foto: AFP

Las regiones españolas tienen la exclusividad de las competencias sanitarias y la disposición de personal varía mucho de una a otra.

Mientras en unas el rastreo de contactos y los tests se hacen en horas, en otras (la peor situación la vive precisamente la capital, Madrid) la atención primaria da citas para dentro de una semana y no hay suficientes test para todos los casos sospechosos.

La región, de 6,6 millones de habitantes, suma más de 10.000 casos nuevos al día esta semana sin hacer tests a todos los que tienen síntomas. Omicron ya supera el 50% de los casos positivos en España.

Alemania

Con la vacunación arrastrándose por el 70% de la población, el nuevo gobierno alemán llevará en enero al Bundestag el debate de la vacunación obligatoria.

Mientras el ministro de Sanidad asegura que “la cuarta dosis será necesaria”, el gobierno decidió endurecer las medidas antes de las fiestas.

Los alemanes podrán cenar relativamente tranquilos en Nochebuena pero a partir del 28 de diciembre tendrán nuevas medidas. Si estás vacunado te podrás reunir con un máximo de 10 personas. Si no lo estás sólo con dos.

Los científicos critican que se dejen pasar unos días preciosos para no enojar más a los ciudadanos impidiendo las cenas y fiestas de Nochebuena y Navidad al no aplicar las nuevas medidas hasta el 28. A la espera del choque que pueda provocar ómicron, Alemania, como Bélgica, parece estar en la fase descendente de la oleada.

Un centro de vacunación para chicos en Berlín, Alemania. Foto: AFPUn centro de vacunación para chicos en Berlín, Alemania. Foto: AFP

Países Bajos

Los holandeses son los europeos que viven ahora mismo con más restricciones. Sólo pueden reunirse con un máximo de dos no convivientes y tiene que ser en exteriores. No pueden invitar a nadie a casa, ni siquiera familiares.

El gobierno del primer ministro Mark Rutte, que se enorgullecía de hacer “confinamientos inteligentes” (en contraposición, insinuaba, a los confinamientos generalizados del sur de Europa), tuvo que cerrar todo excepto supermercados, farmacias y centros sanitarios.

El país vive la situación más dura desde el inicio de la pandemia y las nuevas medidas entraron en vigor el domingo. El gobierno holandés estudia copiar el francés y entregar el certificado sanitario sólo a los vacunados.

Portugal

El país con la tasa de vacunación más alta de Europa no tendrá tampoco unas Navidades normales. Los portugueses tendrán que hacerse tests para acudir a grandes eventos y todos los locales nocturnos (discotecas, bares) quedarán cerrados hasta que pase la Navidad.

El teletrabajo es obligatorio desde el 25 de diciembre hasta el 10 de enero para todo el que pueda y la vuelta al colegio, como en Bélgica, se retrasa del 3 al 10 de enero. Los portugueses reciben seis tests gratuitos al mes.

Grecia

Grecia anuló todas las grandes fiestas de Año Nuevo y reintrodujo la obligación de barbijos en exteriores. Los griegos tendrán autotests gratuitos antes de las fiestas. La situación en los hospitales es de las peores en Europa: 92,9% de las camas de cuidados intensivos están ocupadas.

 El gobierno del conservador Kyriakos Mitsotakis prometió que no habrá cierres generalizados como en los Países Bajos y como le exigen los expertos.

Escandinavia

Dinamarca parece apostar a controlar la incidencia lanzando campañas masivas de tests, de hasta 500.000 PCR y 250.000 tests de antígenos al día en un país que no llega a seis millones de habitantes.

Ya no hay lugares culturales ni deportivos abiertos y no habrá celebraciones multitudinarias en Navidad.

Noruega lleva un camino similar mientras Suecia y Finlandia, con la menor incidencia por ahora en Europa, escapan a las restricciones más duras y se limitan a obligar al teletrabajo y a reducir el número de personas en lugares culturales o los horarios de apertura de los bares.

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