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Sociedad

El verano y las violencias sobre nuestros cuerpos

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Diversión, delgadez, consumo, vida saludable –nueva palabra mágica- y disfrute vienen pegados en cualquier publicidad, publicación y –claro- conversación que tenga por objeto eso que somos: nuestros cuerpos. Expuestos, observados, juzgados, expulsados o autoexcluídos por no cumplir con los parámetros de grosor, edad, disfrute obligado. No podrán meterte en el molde a la fuerza como sí hizo la empresa Brahma con el bautismo compulsivo del supuesto goce de tomar cerveza. Pero el desprecio que talla la mirada de los otros, el ideal imposible de la piel lisa y sin grasa, todo eso se traduce en dolor y es una deuda constante de los feminismos para abrir zonas de goce que tampoco se vuelvan normativas.

Tiene 16 años. Decidió faltar al cumpleaños de su mejor amiga porque se hace en una casa con pileta y no quiere ponerse la malla. Le llevó días de sufrimiento decidirse. Sabía que la fiesta implicaba miradas reprobadoras, la vergüenza, estar preparada para el golpe de una palabra hiriente que, aunque no llegue, estará presente en su cabeza. Los años pasan, pero el insulto “gorda” se mantiene. Y se ensancha: los cuerpos delgados son cada vez más delgados y todos los demás son abyectos, hay que esconderlos, vivir en ellos como si fueras culpable de una cantidad de delitos a la ley de lo magro: no quererte, porque “si te quisieras harías dieta” para adelgazar; desechar lo saludable; ser perezosa. Si comés en público, cualquiera se siente habilitado a censurarte. Los feminismos, que cambiaron muchos sentidos comunes, no se metieron –lo suficiente – con un significante cargado de las peores connotaciones. Y a partir de agosto, cada año, todas esas humillaciones y exigencias se multiplican: “llegar al verano” es, únicamente, llegar delgadas. Felices, flacas, perfectas, divertidas. El verano se despliega mucho más allá del sol, las olas y el viento, en la dirección de los mandatos que obligan a disfrutar sólo de una manera. Las chicas del verano siempre son jóvenes, “copadas” y saludables, la nueva palabra mágica. Les gusta la cerveza –si no les harán un bautismo violento como el que propuso la publicidad de Brahma- sin el efecto no deseado de la pancita o los excesos. Tienen a mano las opciones del aire libre. Para pertenecer, tendrán que encajar en cada una de esas exigencias con una sonrisa. Verano y dieta vienen indisolublemente unidos, como verano y diversión, verano y descontrol. Las que no tienen el cuerpo perfecto que postula la publicidad lo tapan: los pareos que las envuelven llevados al borde mismo del agua son una de las formas de que la malla no se convierta en un verdugo. Muchas eligen quedarse vestidas porque “están indispuestas” o enfermas. Cualquier excusa que haga cuerpo que ellas están fuera de circulación. Los cuerpos que importan son flacos, y están disponibles (para otros, siempre en masculino). La gordura te sustrae al deseo y eso se postula a cada momento. El tema es la panza, los rollos o la celulitis, casi nunca los mandatos. Un cuerpo deseable será un cuerpo flaco, y ni siquiera: la mayor parte siente que tiene algo para ocultar, para avergonzarse, para modificar. Es el mercado, es el capitalismo magro, es el patriarcado, todos unidos para condicionar el disfrute.

Estar totalmente contenta con el propio cuerpo quizás sea una utopía, y la época profundiza en esa herida. “Por estructura, nadie puede estar ciento por ciento conforme con su cuerpo. Pero lo cierto es que hay ideales que se imponen que nadie los alcanza, es imposible, porque hasta las mismas modelos están fotoshopeadas, trucadas para parecerse a algo que ya no es una figura humana”, apunta Jessica Zelasco, psicóloga y activista gorde, integrante del taller “Hacer la vista gorda”.

Desde el terreno de la publicidad, esa imposición es una ley férrea, destinada a moldear subjetividades, aunque muchas veces lo haga desde el paraguas justificante de lo aspiracional. “Lo de las chicas flacas es una normativa que todavía no se discute, que en realidad aparece como una posibilidad de diversidad corporal sólo cuando esa marca habla de diversidad corporal. Cuando Dove va a hablar de cuerpos distintos, aparecen cuerpos distintos, pero cuando hablamos de cervezas, de autos, o de cualquier otra cosa, no. Como pasó con la ropa sin género, en la publicidad de Mercado Libre, que supuestamente es de las nuevas generaciones, y acepta nuevos modos de pensar los géneros pero sin embargo, todos los cuerpos que aparecen ahí son híper delgados”, apunta Mariángeles Camusso, feminista, licenciada en Comunicación Social, Docente e Investigadora de la Universidad Nacional de Rosario y la Universidad Abierta Interamericana.

una producción gozosa de Mueck Design (@mueckdesign), de Rosario

La estética de lo magro pone la vara demasiado alta, y no hay ninguna inocencia en ello. “El cuerpo nunca va a ser ese cuerpo ‘perfecto’ que plantean las publicidades, y para eso obviamente se desconoce, o no se puede asimilar, que ese cuerpo de la publicidad está súper trabajado, además de que son chicas flacas porque el trabajo de modelo las hace entrar en un régimen muy disciplinante, hay preproducción, producción y posproducción, hay todo un trabajo de iluminación y maquillaje que hace que esos cuerpos no tengan ningún pocito o imperfección y sean cuerpos de maniquíes”, recuerda Camusso, mientras desgrana que ese modelo, omnipresente para las jóvenes, también aplica para las mujeres de toda edad, con el nuevo mandato de las MILF (Mothers I’d like to fuck, la sigla no podría ser más elocuente). “Esos modelos de belleza son muy disciplinantes para todas las mujeres”, apunta la docente universitaria.

Y también matiza algún rasgo más contemporáneo: “En los últimos años empezó a haber una cuestión de legitimar la posibilidad del disfrute voyeurístico de las mujeres hacia los cuerpos de los varones hegemónicos, sobre todo con los futbolistas erigidos en el lugar del varón seductor, que hizo que eso disminuya las críticas a los cuerpos disponibles de las mujeres, porque apareció la otra posibilidad, pero en esa disponibilidad, siempre los cuerpos disponibles tienen que ser perfectos, y también hay un trabajo sobre esa masculinidad hegemónica, joven, firme, turgente, ese es el cuerpo deseable de todo el universo publicitario”.

Desde el cruce entre su consultorio y el activismo, a Jessica Zelasco le llama la atención que la gente “ni siquiera se queja” del mandato de “llegar al verano”. “Lo han naturalizado tanto, esta historia de tengo que ir al gimnasio, tengo que hacer dieta, estar bronceada, estas exigencias, que ni siquiera lo cuestionan. La gente está tan súper-adaptada, que se da como una verdad absoluta, incuestionable. Ya se sabe, llega el verano y hay que hacer esto, lo otro, más allá, ponerse a tiro con las exigencias. Te consultan con angustia y hay que hacer todo un trabajo para que puedan cuestionar eso”, dice Zelasco, con una preocupación específica en una época fundante. “Trabajo mucho con adolescentes, en momentos en los que el cuerpo cambia un montón y tienen que adaptarse, y es una lucha muy fuerte contra todas estas imposiciones, para que se sientan bien con su cuerpo, para que lo puedan disfrutar, para que puedan acceder a la sexualidad sin tantos tabúes. Se ve muchísimo en la adolescencia y en los niños también, porque vienen exigidos por sus familias. Es muy difícil cuando hay un rechazo o gordofobia”, agrega.

Alejandra Benz es poeta, psicóloga, activista gorde. Su planteo es que “no es lo mismo pasados los veintilargos que un niñe o adolescente, donde aún no hay casi ninguna defensa frente a la mirada y la aceptación de los otros. Con les chiques de Gordura Estruendosa venimos pensando mucho en esto y en la importancia que se trabaje desde la Educación Sexual Integral la diversidad corporal. Esperamos este año poder generar material al respecto”.

Benz tiene claro que “lo de llegar al verano, la capacidad de disfrute de ese verano está directamente asociada con la corporalidad que portes, no tiene otro significado más que ese, llegar delgado. No importa si llegas triste, contento, deprimido, pobre, rico, pero llegá delgado”, apunta sobre la trillada frase de cada año. “Es medio una carrera esa de las corporalidades gordas, el dedicarnos a ocultar lo inocultable, porque tiene esa doble condición, que uno trata de tapar algo imposible de tapar, que es el cuerpo que uno porta, desde la evitación como dispositivo número uno. No ir porque tienen una pileta, usar remeras, vestidos arriba, no meterse en la pileta, decir no puedo, estoy indispuesta, quedarse en la pileta con ropa, son todas cuestiones que uno aprende para sobrellevar el momento de la incomodidad, más allá de que uno lo piense en el terreno de estar con amistades, la incomodidad está de todas maneras”, pone en acción Alejandra.

Les amigue tampoco advierten la gordofobia que impregna todo ambiente sin discusiones. “Uno entra en esa lógica, porque se supone que eses amigues que te dicen qué fuego, qué diosa, tejen una red, pero uno en el afuera se encuentra con otras cosas, que no es esa red. Ese es un tema que ahora está muy diversificado y hay muchas campañas, desde el movimiento body positive, o desde el amor propio, que te instan a llegar al verano empoderado y que eso se lea como la salvación a pasarla mal, pero el afuera siempre es hostil”, reflexiona.

Body positive, la apuesta a amarse como cada una es, es una de las respuestas que aparecen ante la violencia simbólica de la gordofobia.

Modelo plus size, celebridad de muchas jóvenes que encuentran en ella respuestas efectivas para vivir en un mundo horrible, Brenda Mato sabe muy bien que las espadas estarán siempre afiladas, al acecho. En septiembre pasado, en el programa “Incorrectas”, donde Mica Viciconte y Celina Rucci le tiraron con el argumento que se convirtió en el atajo para mantener la gordofobia: lo saludable. La capacidad de comunicar de Brenda es poderosa. “Llegar al verano pareciera una carrera más que una estación o un disfrute. En algún momento hay una largada y empezamos a correr para llegar al verano como si el 21 de diciembre pasara algo absoluto, como si las personas que no tienen un cuerpo perfecto explotaran o no sé qué podría pasar”, dice la joven y refuerza que “nadie muere el 21 de diciembre por no estar delgada o ponerse una malla y no tener el cuerpo que deberías tener”.

Cuando la gordofobia es discutida desde los activismos, el discurso hegemónico cambia el arco. “Es muy duro cómo empieza a tallar lo saludable. Toda esa línea se volcó para el lado de la salud, sin tener en cuenta que también es peligroso hablar de dietas estrictas específicamente para ponernos una biquini o de qué hacemos en invierno”, señala.

El discurso de lo saludable tiene varias aristas. “Estamos dejando fuera a un montón de personas que no entran en esa descripción de saludable, pero aún así tienen derecho a existir como cualquier otra persona. No sólo gordos, sino personas con discapacidad, personas que están atravesando una enfermedad”, amplía la descripción, y también separa los tantos. “Mi opinión personal, que voy a sostener siempre, es que cuando se habla de gordura, las personas con otro tipo de peso no están exentas de tener colesterol, o diabetes, pero siempre se nos señala. Para mí no es una enfermedad, pero digamos que les doy la razón y les digo estoy enferma ¿eso quita que me pueda mostrar, que pueda tener una vida plena, trabajar de lo que trabajo, enamorarme, comprarme ropa? ¿Por tener una enfermedad debería encerrarme en mi casa, y morirme?”. La pregunta queda picando en el mundo ideal de lo magro, donde mostrarse siendo gorda es ponerse a tiro de cualquier ofensa, de cualquier intrusión, de cualquier opinión supuestamente bienintencionada.

Porque –claro- las personas gordas son “culpables”. “Es muy fuerte, es una enfermedad que en teoría nos autogeneramos. Creo que esa gente no piensa la violencia que termina generando. Me parece que es importante entender que gente que ni siquiera te conoce, esté atormentándote todo el tiempo no ayuda a mejorar. Primero creo que debemos hacernos cargo de la hipocresía”, se plantea Brenda, quien está acostumbrada a sufrirlo en el espacio público.

“Este tipo de hostigamiento y decirles gorda de mierda, pará de comer, tampoco es que va a hacer un click y nunca más voy a comer nada, porque total con una dieta ya se soluciona. Todos los días borro de mis redes sociales comentarios del tipo gorda hacé dieta, gorda andá al gimnasio, o cuando publico sobre la ley de talles, gente que escribe que se soluciona si hacés dieta”, detalla la violencia cotidiana que enfrenta con ironía. “Esa gente que escribe o dice eso, se siente como si estuviera descubriendo la cura del cáncer, como si, guay, esto nunca se me ocurrió, ni se le ocurrió a nadie”, apunta sobre la inutilidad de las dietas.

A la delgadez se suma la exigencia de ser copada y tomar cerveza. Lo que parece contradictorio es, en realidad, una contraposición de la misma lógica, que los activismos gordes trabajan para desmontar. “Se genera una doble exigencia, algo casi esquizofrénico. Por un lado te dicen una cosa, por otro lado te exigen lo contrario. Si sos un adolescente cool, además de ser flaca tenés que ser flaca tomando cerveza”, dice Jessica Zelasco, quien va más allá: “Se contrapone con el mito de que ser flaco tiene que ver con adecuarse a una dieta, o con la cantidad de calorías que se ingieren. Está comprobado que las dietas no funcionan, o lo hacen un tiempo, y luego hay un efecto rebote. Pero claro, es una industria que genera tantas divisas, tanto dinero, que se ocultan los efectos que no convienen”.

Elle van tock, otra marca de trajes de baño para todos los talles

Que no se trata de dietas lo sabe Brenda Mato. “Mi mamá tiene un cuerpo más grande que yo y a lo largo de su vida hizo de todo, por ejemplo, auriculoterapia. Yo pensaba, a qué nivel de desesperación y odio contra vos misma tenés que llegar, para someterte a esa agresión. No estás hablando de gente que no le importa más nada. Es gente que se odia, se odió toda su vida, luchó toda su vida, que se mira al espejo y no sabe qué hacer. Que alguien que simplemente por tu imagen venga a decirte algo sin saber nada de vos, es un acto tan violento, triste y cobarde, que te termina generando un montón de cosas”, plantea Brenda Mato, con una lógica implacable. Si hacer dieta “fuera la solución, seguro que ya lo hubieras hecho”.

Como hacer dieta no es una solución duradera, lo mejor es disfrutar del cuerpo. Si se puede. En diciembre pasado, una producción gozosa de Mueck Design (@mueckdesign), de Rosario se viralizó en redes sociales. Eran chicas de talles grandes –eufemismo que se permitirá esta nota- riéndose mientras posaban con mallas hermosas. Julieta Kleier inició hace cinco años el emprendimiento, con prendas de diseñadoras independientes.

“A medida que fue creciendo la demanda de otro tipo de prendas en talles grandes, empezó a haber gran variedad y tratamos de hacer un trabajo que no es solo vender ropa, también brindamos un espacio de contención, por mi propia experiencia que también soy de talle grande y a raíz de esto arranco con el emprendimiento, escuchamos las problemáticas de las chicas, que son muy similares. Una clienta me contó que hacía seis años que no se medía ropa en un probador, porque sentía la mirada de la vendedora que la estaba juzgando, y la ponía incómoda. Entonces, decía que era para otra persona, y se la llevaba pero si no le quedaba bien, tampoco la cambiaba. Por primera vez, después de dos años de venir a mi negocio, y seis en su vida, se animó a probarse y elegir lo que quiere”, relató a modo de ejemplo.

Desde esa experiencia, Julieta sabe que “ponerse una malla es un acto de valentía porque la mirada de otro nos sigue afectando muchísimo y una siente que no llega porque no cumple con el estándar, cuando en realidad somos un montón”. “El 90 por ciento de las mujeres sienten que no llegan al verano. Es una realidad, tengo clientas de todos los talles, y no hay una que esté conforme con su cuerpo, estamos constantemente queriendo disimular, tapar, poniendo prendas que nos hagan pasar desapercibidas. El objetivo es disimular”, considera.

Por eso, desde Mueck quieren que “la ropa sea para vestirnos y no para taparnos o disimular. Es nuestro cuerpo y no va a desaparecer porque no lo mostremos. Es una tarea social: mostrarnos para alentar a otras para que lo hagan”.

Como salida a ese cruce de discursos performativos, que determinan deseos, conductas, sensaciones, Alejandra Benz postula: “Hacemos lo que podemos, y eso es un montón. Me parece que hay que tener un rescate, como esto de pensar cómo quiero llegar al verano. Yo quiero llegar no cansada, no angustiada, de esa manera. Está bueno que una lo pueda poner en juego a ese malestar, no mirar al costado y hacerse cargo de que esto es algo que nos pasa”.

Pero es verano, y en el verano ningún cuestionamiento está permitido. Hay que estar disponible para la diversión, para el deseo, para el consumo. Es la única manera de pertenecer. Porque delgadez, diversión, sexualidad heteronormada forman una tríada. “Hay una cuestión de los cuerpos disponibles, al menos para la mirada, y un mandato muy fuerte en toda la publicidad del verano y también de la publicidad segmentada en las juventudes, de la diversión obligatoria, de que te tenés que divertir y cómo te tenés que divertir. El verano tiene que ser una experiencia fabulosa, fuera de serie, diferente, con lo cual cualquier verano habitual es siempre decepcionante. Esto es paralelo a la cultura del fin de semana y nos tendríamos que preguntar qué relación hay entre eso y la disponibilidad para el trabajo. Cómo ese cuerpo del disfrute se relaciona con los cuerpos productores. Qué relación hay entre esa disponibilidad para otros o el disfrute y esa necesaria productividad que hay que tener el resto de la semana”, complejiza Mariángeles Camusso.

Es el capitalismo, claro. El mercado que vende dietas, gimnasios, cervezas y viajes en cuotas. “Es parte de lo que propone el sistema como consumo, otra arista de consumir y de cómo uno está inserto de esa manera y también funciona como exigencia, si uno es medio familiero o no le gusta salir o prefiere quedarse mirando una peli, no es fashion. Una lo tiene más masticado pero como te digo, para los adolescentes es muy difícil sobrevivir a todo lo que tienen que cumplimentar para pertenecer. Yo pondría todo dentro de la sociedad de consumo y para venderte, te venden que la felicidad se alcanza de determinada manera. Hay una fórmula que tiene que ver con estar dentro del sistema, en el estrato más alto posible que uno le dé el cuero”, describe Jessica Zelasco, y en esa serie entra la imposición de las vacaciones excepcionales. “Una labura once meses y medio para poder tomarse esos quince días, con todo el esfuerzo, tarjeteando, como si esos quince días te salvaran de toda la explotación de esos once meses y medio anteriores”, considera.

Y hacer una dieta express y gran actividad física para llegar espléndida es parte del inmenso mercado de lo light, que también puede observarse en las playas. “En el verano es cuando aparece más márketing o las imposiciones simbólicas con la exigencia de tener un cuerpo más parecido a lo hegemónico, las propagandas de gimnasio, de fitness, de dieta. Te ametrallan por los medios y tenés que estar siempre atento porque en realidad una también lo tiene adentro. No necesitás que venga de afuera, tenés esa exigencia con la que tenés que pelear para afuera y para adentro de uno mismo, porque si le damos lugar, viviríamos todo el tiempo amargades”, apunta Jessica.

Para Julieta Kleier, los feminismos entran en esta conversación en la que muchas se proponen disfrutar de la forma propia. “Va muy de la mano de poder elegir nosotras sobre nuestro cuerpo, elegir en todo sentido qué queremos hacer con nuestro cuerpo. Pero todavía funciona la culpa cuando se trata de no ponerse una malla porque no me gusta mi cuerpo o no encuentro talle que me entre. Nadie sale a pedir que se reglamente como corresponde la ley de talles. El feminismo nos ha llevado a ser poderosas, pero con los talles nos sigue dando vergüenza, seguimos pensando que es culpa nuestra. Seguimos escondiéndonos e intentando disimular nuestros cuerpos para parecernos lo más posible al modelo hegemónico”, plantea.

Brenda Mato va más allá. “Más que el feminismo, me ayudó a despertar el activismo gordo. Los feminismos no se hacen todavía cargo de lo que tiene que ver con los estándares de belleza y lo que generan. Hay algo que es difícil de plantear que son los privilegios, y en una sociedad gordofóbica que venera la belleza, coincidir con los estándares es un privilegio. Lo que me ayudó a despertar fue el activismo gordo, escuchar a otras activistas y compañeras, sentirme reflejada para entender mi historia. No es algo que me pasa a mí, no es mi cuerpo, nos pasa a todas”, puntualiza Brenda.

Para Alejandra Benz, “los feminismos están en deuda, porque no se reconoce la opresión específica que tiene la corporalidad gorda. Hay un doble problema, ser mujer y ser gorda”, y remite a lo ocurrido en el último Encuentro Plurinacional de Mujeres, Travestis, Trans, Bisexuales e Intersexuales, donde el nombre que quisieron ponerle al taller fue “mujeres y gordura”, en lugar de “taller de activismo gordo”. “Si pensamos que desde un lugar que es como el Woodstok de los feminismos sucede eso, qué nos quedará en el resto de los lugares a ocupar”, opina.

 

Se vive un cuerpo, se aman cuerpos. Se escribe desde el cuerpo, con el cuerpo. Y la autora de esta nota es gorda desde antes de tener memoria. Todavía recuerda el cumpleaños de 15 del que se fue llorando porque alguien le gritó “gorda, chancha, asquerosa”, tres palabras que quedaron unidas durante años como una cadena. O ese día que caminaba por una callecita de un pueblo cordobés, a sus doce años, y tres chicas de su edad le gritaron, desde la plaza, “gorda mersa”. Dejó de ir a playas y piletas, se escondió de todas las maneras posibles. Estuvo días sin comer para entrar en un vestido. Nada de victimización o recurso individual al amor propio: sólo estallar esos sentidos, hacerlos añicos, hará que todas, todes, puedan disfrutar de sus cuerpos en el verano. O mucho mejor, todo el año.

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Internacional

Desgarrador: en el colegio se burlan de él y le pide una soga a su mamá para suicidarse

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Quadren tiene 9 años y sufre de enanismo. Su mamá lo filmó llorando en el auto después de salir de la escuela. Lo sucedido derivó en inmensas muestras de apoyo en toda Australia.

Una madre destrozada compartió un video desgarrador de su hijo de nueve años rogándole para que le dé una soga para suicidarse después de recibir burlas en la escuela por sufrir de enanismo.

Yarraka Bayles, de Brisbane, Australia, filmó a su hijo Quadren llorando en el auto después de que ella lo fue a buscar a la escuela este  miércoles y compartió públicamente el video en Facebook.

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Sociedad

Los Boy Scouts, en bancarrota por abusos sexuales

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La organización estima que 12.000 niños podrían haber sido víctimas de sus exlíderes

Boy Scouts of America (BSA), una de las mayores organizaciones juveniles de Estados Unidos, se ha declarado este martes en quiebra para, según la propia ONG, atender las demandas por abusos presentadas contra miembros de esa asociación.

BSA presentó el documento en el tribunal de bancarrotas del distrito del estado de Delaware, en un momento en que la organización se enfrenta a cientos de demandas por abuso sexual por parte de sus afiliados y a una reducción drástica del número de asociados.

Al ser presentada esta declaración de bancarrota, quedan suspendidos todos los litigios civiles contra la ONG que afectan a miles de presuntas víctimas de abusos. Precisamente, BSA celebró el 110 aniversario de su constitución el pasado 8 de febrero y, al presentar sus cuentas, aseguró que contaba con un pasivo de entre 100 y 500 millones de dólares y sus activos no llegaban a los 50.000.

En quiebra para compensar a las víctimas

Según BSA, la declaración de quiebra, que se acoge al Capítulo 11 del Código de Bancarrotas estadounidense, tiene dos objetivos clave: “compensar equitativamente a las víctimas que fueron dañadas durante su permanencia en los Scouts y continuar cumpliendo su misión en los años venideros”.

“BSA tiene la intención de utilizar el proceso del Capítulo 11 para crear un fideicomiso de Compensación de Víctimas que proporcionaría una compensación equitativa a los afectados”, agrega la organización en un comunicado.

No obstante, los responsables de BSA piensan continuar con sus programas de “exploración, reuniones, actividades y otras aventuras, además de los innumerables proyectos de servicio” y tienen la intención de prolongarlos durante “muchos años”.

De esta forma, esta emblemática organización asegura que quiere “mantener sus compromisos con sus miembros, familias, líderes voluntarios, empleados, jubilados, donantes y exalumnos en la mayor medida permitida por las leyes de bancarrota”. La organización también pagará a sus proveedores y socios por todos los bienes y servicios entregados desde hoy en adelante.

Y especifican que “los consejos locales, que brindan apoyo de programación, financiero, de instalaciones y administrativo a las unidades Scouting en sus comunidades, no se han declarado en bancarrota. Están legalmente separados y son financieramente independientes de la organización nacional”.

La quiebra, una “tragedia” para los afectados

Paul Mones, un abogado con sede en Los Ángeles que representa a “cientos de víctimas de abuso sexual en demandas individuales”, calificó la bancarrota de la organización como una “tragedia”, según la CNN.

“Estos jóvenes hicieron un juramento. Se comprometieron a ser obedientes, se comprometieron a apoyar a los Scouts y se comprometieron a ser honorables. Muchos de ellos están extremadamente enojados porque eso no fue lo que les sucedió y los Boy Scouts de América no dieron un paso adelante como deberían haberlo hecho” ante estas situaciones, dijo Mones.

Sin embargo, BSA precisa que se ha preocupado “profundamente por todas las víctimas de abuso infantil y se disculpan sinceramente con cualquiera que haya resultado perjudicado”.

Dicen además que están “indignados” al comprobar que ha “podido haber ocasiones en que las personas se aprovecharon de nuestro programa para abusar de niños inocentes“. “Creemos en las víctimas, las apoyamos, pagamos por su asesoría legal” dice BSA y “les alentamos a que se presenten (ante la justicia)”.

Más de 12.000 posibles víctimas

Según medios estadounidenses, la organización cree que más de 7800 de sus exlíderes han estado presuntamente involucrados en abusos sexuales a más de 12.000 niños en el transcurso de 72 años.

Mones, quien formó parte de un equipo legal que ganó una sentencia de 18,5 millones de dolares contra BSA en un caso de abusos, ha asegurado que las presuntas víctimas que tenían demandas pendientes ahora necesitarán presentar denuncias en el tribunal de bancarrota.

Por su parte, Michael Pfau, abogado con sede en Seattle cuya firma representa a 300 presuntas víctimas en todo el país, dijo que la reclamación en un proceso de bancarrota será decididamente diferente.

“No tendrán que hacer declaraciones sobre la historia de sus abusos. Sus vidas no serán examinadas, pero pierden su derecho a un juicio con jurado“, indico Pfau. Según diversas fuentes, el número de afectados por presuntos abusos en los Scouts en Estados Unidos puede incluso superar a los de la Iglesia católica.

La organización ‘Scouting’ está integrada por casi 2,2 millones de jóvenes de edades entre los 5 y 21 años y aproximadamente 800.000 voluntarios en consejos locales en todo Estados Unidos y sus territorios”.

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“El proyecto está en las calles”: movilizaciones en todo el país reclamarán por el aborto legal

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El 19 de febrero es el Día de Acción Verde para pedir la legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. En la Ciudad de Buenos Aires, la cita es a las 17 frente al Congreso.

La voz de Gabriela Michetti congeló la noche, ya de por sí fría y lluviosa: “38 por el no, 31 por el sí, dos abstenciones”. La presidenta del Senado anunciaba lo que se sabía que iba a ocurrir: que la cámara alta se oponía a que el aborto legal fuera ley. En los alrededores del Congreso una multitud con pañuelos verdes lloraba ante la desazón propia y el festejo de los “celestes”.

Pasaron 18 meses de aquella madrugada del 9 de agosto de 2018. Lejos de enfriarse, el reclamo por el aborto legal se potenció. Este miércoles los alrededores del Congreso volverán a llenarse de pañuelos verdes y voces, muchas voces, que gritarán lo mismo una vez más: “¡Que sea ley!”.

“El aborto legal es la gran deuda de la democracia”, repiten desde la Campaña Nacional por el Aborto Legal Seguro y Gratuito. Este colectivo formado por más de 700 organizaciones sociales ya presentó ocho veces proyectos para que el aborto sea legal. Pero las primeras seis veces ni siquiera había pasado de la mesa de entradas. Por eso, dos años atrás, el 19 de febrero, se manifestaron frente al Congreso para pedir que trate el tema. Y se trató. Los resultados ya los conocemos. El 19 de febrero del año pasado se volvió a insistir con el reclamo. El 19F quedó como el Día de la Acción Verde.

Hoy es 19F. Hoy las calles no sólo del Congreso sino de cien ciudades de todo el país se llenarán de cantos, pañuelos, gritos, discursos, manifiestos y performances que reclamen aborto legal. En estos años se fueron sumando voces, voces de estudiantes, de miles de mujeres, de varones, de cientos de colectivos. Es que el reclamo se volvió masivo gracias a la información. Por el debate se repitió que en el país la Educación Sexual Integral (ESI) y la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) son ley. Y no se cumplen.

Lo que nos dejó aquel debate en el congreso por el que pasaron más de 800 oradores fueron datos. Supimos entonces –porque lo aseguraron tres ministros de Salud de distintas gestiones y partidos políticos- que en los países donde el aborto es legal (todos los países desarrollados) la mortalidad materna baja, los abortos clandestinos desaparecen y a la larga también bajan todos los abortos porque las mujeres están más informadas y la anticoncepción funciona mejor. Supimos también –porque lo aseguraron especialistas del Derecho- que la interrupción voluntaria del embarazo no va contra la Constitución ni los tratados internacionales sino también que los derechos son progresivos, y que las mujeres tienen derecho a decidir sobre sus cuerpos.

También escuchamos los argumentos de quienes se oponían: algunos de médicos añosos de traje y corbata sosteniendo que un feto o un embrión se impone sobre cualquier deseo de una mujer, incluso sobre su vida, porque la gran mayoría de quienes hablaron contra la legalización también apoyaron la idea de seguir con los embarazos aunque se trate de niñas violadas. Y entre ellos escuchamos a muchos directores de ONGs religiosas católicas y evangelistas que se dedican a que las mujeres continúen con esos embarazos para que nazcan niños como sea.

Diputados aprobó el proyecto. El Senado no. En 2019 nadie quiso tocar el tema. Fue un año electoral. Ahora se espera que Alberto Fernández pida en la apertura de las sesiones legislativas que se debata una vez más. Pero ahora el ejecutivo también presentará un proyecto a pedido del presidente, que aseguró que quiere que el aborto se despenalice y se legalice en Argentina. Es la primera vez que un presidente muestra voluntad política para que el aborto legal sea ley.

El 28 de mayo de 2019 el proyecto de la Campaña Nacional por el Aborto Legal se presentó por octava vez en el Congreso. Foto: Lucía Merle.

El 28 de mayo de 2019 el proyecto de la Campaña Nacional por el Aborto Legal se presentó por octava vez en el Congreso. Foto: Lucía Merle.

Un relevamiento de Clarín dio como resultado que en Diputados 125 votarían a favor, 106 en contra, 25 dudan y uno está de licencia. En el Senado, 30 votarían a favor, 33 en contra, 8 dudan y uno también estará de licencia. Es decir, el Senado vuelve a plantearse como el escenario más complejo y donde ya se tejen todo tipo de negociaciones.

Así se llega a otro 19F de Acción Verde. Pero esta vez la consigna es “El proyecto está en las calles”, porque ya no se trata del pedido de un grupo sino de millones. “Este 2020 la Campaña cumple 15 años, ha presentado 8 veces consecutivas su Proyecto de Ley. El último que presentamos garantiza la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 y consagra derechos constitucionales, adecuándose a las exigencias de Organismos Internacionales de Derechos Humanos de los que nuestro país forma parte -dice un comunicado de la Campaña-. Con el pañuelo en alto y las manos unidas, seremos millones exigiendo la aprobación de una Ley en sintonía con la equidad en el acceso a la salud integral, la atención igualitaria, la Educación Sexual Integral y Estado laico”.

“El aborto legal es una deuda de la democracia. Un reclamo de la lucha feminista que ha marcado el devenir de millones de jóvenes en la región, que reclaman más derechos, libertad y autonomía –sigue el texto-. Nuestro reclamo trasciende fronteras, porque los abortos inseguros son un problema de salud pública que provocan muertes evitables. Nuestra demanda es por nuestro proyecto de vida digna y por el derecho a decidir en libertad. Por eso, ¡Nuestro Proyecto está en las calles!”.

Se espera que desde las 17 el Congreso sea una marea verde. Habrá charlas, talleres, recitales, y a las 19 la performance de Las Tesis, el colectivo chileno que creó “El violador eres tú”, convertido en himno feminista en todo el mundo. Y un pañuelazo, con el reclamo de siempre: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

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