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Economia

El Gobierno aumentó las partidas de gastos para el resto del año en más de 28.000 millones de pesos

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La aceleración de la inflación a 54% en el año, casi 20 puntos más que la pauta presupuestaria inicial, provocó el refuerzo de asignaciones para diversas áreas, en particular para el pago de sentencias judiciales, obras públicas y asistencia a empresas públicas. De ejecutarse plenamente elevará el déficit fiscal en más de $23.000 millones
El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, junto al Jefe de Gabinete, debió actualizar el Presupuesto 2019, por el desborde de la suba de los precios (NA)

Un día después de que el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, presentara el resultado de las finanzas públicas en septiembre, con un rojo primario de $25.368 millones, se publicó en el Boletín Oficial la Decisión Administrativa 847, con 181 folios, que modificó el Presupuesto 2019 para el resto del año, con un resultado, de ejecutarse plenamente hasta el 31 de diciembre, que eleva el déficit fiscal en $23.090 millones, similar al desequilibrio del último mes.

El procesamiento de los datos explicitados en el Anexo de la DA 847 permitió detectar la proyección para el resto del año de un aumento de los recursos presupuestarios en $5.118,5 millones, en contraste con el incremento de las partidas de gastos en $28.209 millones.

Algunos economistas y politólogos atribuirán semejante relajamiento del “ajuste fiscal”, a una decisión política en el último tramo de la campaña electoral, hasta el 27 de octubre.

Pero, sin excluir esa presunción, una vez más quedó de manifiesto el daño que sobre las finanzas públicas provocan la devaluación y la aceleración de la inflación, porque por un lado debilita el desempeño esperado de los recursos tributarios, al generar recesión, más aún cuando se busca compensar esos efectos con un paquete fiscal de resignación de ingresos; y por el otro, acelera los gastos indexados, como los de la Seguridad Social, jubilaciones, pensiones y Asignación Universal por Hijo, principalmente.

 Los datos explicitados en el Anexo de la DA 847 permitieron detectar la proyección para el resto del año de un aumento de los recursos presupuestarios en $5.118,5 millones, en contraste con el incremento de las partidas de gastos en $28.209 millones

Los principales refuerzos presupuestarios para el último trimestre de 2019, los cuales suelen aclarar en el Ministerio de Hacienda que “no necesariamente serán ejecutados”, corresponden a:

Obligaciones a cargo del Tesoro por $5.260,3 millones;

Transferencias a Cajas Previsionales Provinciales, Ministerio de Salud y Desarrollo Social: $5.005,2 millones;

Obras de pavimentación Plan Nacional Vial Fase I, Ministerio de Transporte: $4.143,5 millones;

Prestación de Previsión Social, Ministerio de Defensa: $3.360 millones;

Desarrollo del Plan Antártico: $2.527,1 millones;

Administración de Beneficios Previsionales Prefectura Naval Argentina, Ministerio de Seguridad: $2.522,7 millones;

Asistencia financiera a empresas públicas, Ministerio del Interior $5.469,5 millones, a cargo del Ministerio del Interior. Aunque se compensa con un recorte de la partida aprobada para tal fin a cargo del Ministerio de Hacienda en $4.330,7 millones;

Sistema Nacional de prevención de la tortura y otros tratos o penas crueles o inhumanos, a cargo del Poder Legislativo Nacional: $1.091,7 millones; entre otros.

Semejante dinámica del gasto público, con el consecuente efecto negativo sobre el resultado de las finanzas públicas, llevó al ministro Lacunza a destacar ayer “la importancia de bajar el déficit fiscal, para reducir la inflación, sobre todo cuando ya no se cuenta con fuentes de financiamiento interno; cae la demanda de dinero porque la población no quiere pesos; y los inversores internacionales ya no quieren renovar deuda al vencimiento y quieren cobrar en efectivo”.

Economia

Martín Guzmán se sacó de encima al negociador más duro de los bonistas

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BlacRock, el mayor acreedor de la Argentina, lo desplazó tras sus choques con el ministro.

El mayor acreedor de Wall Street decidió reemplazar al principal y duro negociador de la deuda externa con la Argentina. La decisión la adoptó Larry Fink, el CEO de BlackRock: el combativo Gerardo Rodríguez fue desplazado y saldrá de la primera línea de fuego.

Ahora, la abogada Jennifer O’Neill será la cabeza visible del equipo negociador con la Argentina.

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Economia

Nuevo respaldo del FMI a la Argentina: “Nadie se beneficia de un país que cae del precipicio de la deuda”

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La titular del FMI advirtió a los acreedores que se arriesgan a no recuperar su dinero y advirtió que “en ocasiones es necesario realizar una reestructuración reflexiva”.

La directora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, volvió a manifestar este miércoles su respaldo al proceso de reestructuración que lleva adelante la Argentina, al sostener que “nadie se beneficia de un país que cae del precipicio de la deuda” y afirmar que el objetivo es que alcance un entendimiento de “manera que pueda pagarla”.

El objetivo es reestructurar la deuda de una manera que Argentina pueda pagarla. Nadie se beneficia de un país que cae al precipicio de la deuda. El país quedaría excluido de los mercados, el crecimiento sufriría, la gente sufriría y los acreedores no recuperarían su dinero. En ocasiones, es necesario realizar una reestructuración reflexiva”, sostuvo la titular del FMI durante un encuentro organizado por The Washington Post.

Esta declaración se suma al comunicado que publicó el organismo el lunes pasado, donde afirmó que la última oferta presentada a los bonistas por el ministro de Economía, Martín Guzmán, está dentro de un marco de sustentabilidad y que “existe sólo un margen limitado para incrementar pagos a los acreedores privados“.

El Gobierno logró un amplio respaldo de la comunidad académica y de los organismos multilaterales de crédito a favor de su propuesta de reestructuración de la deuda. La última reformulación contempla que los bonistas recuperen cerca de 45 dólares por cada lámina de 100 (calculando una tasa de descuento de 10%).

Los acreedores también redujeron sus demandas y formularon propuestas del orden de los 53 dólares. Si bien todavía queda un camino por recorrer, según comentó el ministro Guzmán, la expectativa de los mercados es que finalmente se logre un acuerdo.

Las últimas versiones, en este sentido, dan cuenta que se está trabajando en instrumentos atados a la variación del producto bruto interno (cláusulas semejantes a las ofrecidas en el canje de 2005) para hacer más atractiva la oferta argentina, pero sin poner el riesgo la sustentabilidad de la deuda en el tiempo.

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Economia

Alberto Fernández define una táctica para enfrentar a los bonistas que resisten su ultima oferta apoyada por el FMI

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El Presidente puede mejorar su propuesta a pedido de los acreedores privados y lograr un canje exitoso, o mantenerse en la actual posición y correr el riesgo de acelerar un juicio por default en los tribunales de Nueva York

Alberto Fernández tiene dos opciones para elegir frente a los fondos que invirtieron 66.000 millones de dólares en títulos soberanos de la Argentina: acepta su último pedido y enmienda -otra vez- la propuesta oficial para completar con éxito el canje de bonos, o cierra un deal parcial con un determinado bloque de acreedores privados que no alcanzaría para evitar un eventual juicio por default en los tribunales de Manhattan.

La deuda que se intenta reestructurar tiene títulos soberanos que se emitieron en 2005 (llamados en la jerga financiera Bonos K, por Néstor Kirchner), y otros títulos soberanos emitidos en 2016 que se conocen como Bonos M, en obvia referencia a Mauricio Macri.

Los bonos K y los títulos M exhiben una característica común: incluyen Cláusulas de Acción Colectivas (CAC´s), un instrumento jurídico que permite evitar la existencia de holdouts en caso de obtenerse ciertas mayorías entre los titulares de los bonos que están negociando con el estado emisor.

Este mecanismo jurídico – de origen británico- apunta a bloquear juicios contra los estados, si se llega a un determinado número en el canje de los títulos de la deuda que se pretenden reestructurar.

Los bonos K -Discount y Par- precisan mayorías del 85 por ciento para obligar al resto de los tenedores a entrar en el canje.

Los bonos M exigen un 66 por ciento para forzar el ingreso de los acreedores privados que no están de acuerdo con la oferta oficial.

Es decir: si Alberto Fernández no logra el 85 por ciento de las CAC´s en los bonos K, ni el 66 por ciento en los bonos M, los fondos que resisten su oferta pueden acelerar el default y demandar a la Argentina en los tribunales de Manhattan.

Alberto Fernández y Martín Guzmán en la quinta presidencial de Olivos

Alberto Fernández y Martín Guzmán en la quinta presidencial de Olivos

Hasta anoche, Alberto Fernández y Martín Guzmán no tenían mayoría en las CAC´s. Ni en los bonos M, y menos aún en los bonos K.

En este contexto, el Presidente y su ministro de Economía tienen dos opciones:

1. Enmiendan -de nuevo- la oferta oficial para cumplir con los pedidos de los acreedores privados

2. Mantienen la propuesta que fue avalada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y abre la posibilidad a un juicio multimillonario contra la Argentina.

Si apuesta a un acuerdo antes que concluya junio, Alberto Fernández debería optar por mejorar la actual iniciativa que establece un bono de 50 dólares de Valor Presente Neto (NPV) por cada lámina de 100 dólares. Los acreedores exigen 53 dólares de NPV, y no les preocupa como se llega a ese número mágico (adentro de la ecuación financiera o a través de un cupón atado al crecimiento del Producto Bruto Interno).

Esos tres dólares extra -argumentan los fondos consultados por Infobae- asegurarían al Presidente tener las mayorías necesarias para todos los bonos M, y estaría muy cerca del nivel de las Cláusulas de Acción Colectivas (CAC´s) establecidas en los prospectos de los bonos K.

Alberto Fernández camina hacia su despacho en la Casa Rosada. (Presidencia de la Nación)

En cambio, si Alberto Fernández y Guzmán deciden no moverse de un bono de 50 dólares de NPV, será poco probable que alcancen los porcentajes de las CAC´s previstas en los títulos emitidos por Néstor Kirchner y Mauricio Macri. Con una simple oferta de 50 dólares de NPV, el Presidente y su ministro de Economía no llegarían a conformar un grupo mayoritario de acreedores que pueda bloquear la decisión de demandar a la Argentina por default.

Guzmán trabaja a destajó para cerrar la oferta mejorada que oficialmente debe poner a consideración de los fondos. El ministro apuesta a entregar la propuesta antes que concluya esta semana y luego hacer la inscripción formal en la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).

Alberto Fernández asume que la diferencia es mínima y ordenó a Guzmán que diseñe una propuesta que evite el default y a su vez respete la premisa de sostenibilidad de la deuda externa. El ministro trabaja en un cupón basado en un eventual crecimiento de la economía que estaría destinado a satisfacer los últimos pedidos de los acreedores privados.

Entonces, si el Presidente toma la decisión política, la oferta final tendría un número con suficiente volumen para lograr esta reestructuración de la deuda externa: 50 dólares de NPV, y tres dólares del nuevo cupón atado al Producto Bruto Interno (PBI), que aún modeliza Guzmán.

Total 53 dólares, como pedían los fondos de inversión.

En los próximos días, resuelve Alberto Fernández.

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