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Cáncer de pulmón y EPOC: el factor clave para prevenirlos

Características, tratamientos y causas de estas enfermedades pulmonares que comparten una indicación fundamental para evitarlas.

El año pasado, el cáncer de pulmón fue la primera causa de muerte oncológica en el mundo según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En tanto, según el mismo organismo, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) ocupó el tercer puesto entre las principales causas de muerte a nivel global.

Mucho tienen en común ambas afecciones: no solamente el hecho de que afecten al mismo órgano, ni la coincidencia de que que hoy se conmemore la lucha contra ambas; también comparten la principal indicación para evitarlas: abstenerse de fumar.

Causas y prevención del cáncer de pulmón

Además de su incidencia a nivel mundial, el cáncer de pulmón es la primera causa de muerte oncológica en nuestro país, según la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR).

“Es una enfermedad maligna que puede localizarse en el tejido pulmonar propiamente dicho, en el interior de los bronquios, o en ambos sitios”, explica Karina Patané, cirujana torácica, coordinadora de la sección Oncología de AAMR.

Respecto a sus principales causas, la médica señala al tabaquismo: “Es el agente causal principal de su desarrollo. En comparación con los no fumadores, los tabaquistas tienen un riesgo 20 veces mayor de padecer cáncer de pulmón, aunque en algunos casos este antecedente puede no estar presente”, apunta.

Sin embargo, fumar o haber fumado no es el único factor de riesgo.

La detección temprana de cáncer de pulmón mejora sustancialmente la sobrevida. Foto Shutterstock.La detección temprana de cáncer de pulmón mejora sustancialmente la sobrevida. Foto Shutterstock.

“Por otro lado, es posible que muchos de los pacientes afectados hayan convivido con fumadores durante muchos años de su vida, presentando una exposición al tabaco similar a la de los fumadores activos: el fumador pasivo presenta un riesgo mayor de desarrollar cáncer de pulmón, que alguien que nunca fumó”, advierte.

¿Incide la cantidad de cigarrillos que se fuman? “Entre fumadores, el riesgo de enfermedad se incrementa en forma directamente proporcional con el número de cigarrillos al día, y con el tiempo de fumador activo. Por lo tanto, aquellos que se inician más tempranamente en este hábito tienen más posibilidades de desarrollar cáncer de pulmón y a edades más tempranas”, alerta.

Además de este factor, los controles y la detección temprana pueden ayudar a prevenirlo: “Así como la mamografía es un método probado para la detección temprana del cáncer de mama, en la actualidad es sumamente útil concientizar a la población acerca de la importancia de consultar a su neumonólogo frente al antecedente de tabaquismo”, destaca.

“Existen métodos de detección temprana del cáncer de pulmón, que reducen la mortalidad a causa del mismo en un 20%– continúa-. Del mismo modo, iniciar un programa de cesación tabáquica es fundamental como método de prevención secundaria”, aconseja.

La importancia de las consultas preventivas suele acentuarse al analizar este dato: no suele haber síntomas en etapas iniciales y, de aparecer, suelen ser inespecíficos (como tos, pérdida de peso, fatiga, sangre en el catarro, o puntadas cuando se respira o tose), por los que el paciente suele ignorarlos o confundirlos con otras patologías.

“Este tipo de cáncer suele diagnosticarse cuando ya presenta metástasis, debido a que no da habitualmente síntomas en estadios tempranos o localizados. El diagnóstico temprano o rápido es importante porque permite iniciar un tratamiento a la brevedad y permite mayores tasas de curación“, explica Gonzalo Recondo, coordinador de la Unidad de Oncología Torácica del CEMIC.

Por todos estos motivos, desde AAMR recomiendan:

1- Dejar de fumar: abandonar el factor de riesgo más importante para su es la manera más eficaz de prevenir esta enfermedad. “Existen diversos tratamientos de cesación tabáquica con resultados comprobados. Dejar de fumar es posible”, destacan.

“Las mejores chances de sobrevida se dan cuando el diagnóstico es en estadíos tempranos y es pasible de un tratamiento quirúrgico, pero la mejor manera de evitar la enfermedad es no fumando”, enfatizan.

2- No fumar en compañía de no fumadores: el humo que inhala el no tabaquista pero que comparte un espacio con el fumador, ha sido también asociado al desarrollo del cáncer de pulmón.

3- Consultar a un neumonólogo: se recomienda a los tabaquistas activos o recientes que tengan entre 55 y 74 años, que consulten para ver si cumplen con los criterios para realizar un screening (rastreo tomográfico). “La detección temprana mejora sustancialmente la sobrevida”, subrayan.

4- Que el miedo no gane: el diagnóstico no debe ser visto como el final de la vida, sino como una enfermedad grave para la que existen múltiples opciones de tratamiento, alientan.

Y agregan: “El enfoque multidisciplinario del grupo de salud tratante (neumonólogo, oncólogo, cirujano, médicos paliativistas y otros) mejora las perspectivas de tratamiento y calidad de vida, y pueden convertir al cáncer de pulmón, en casos seleccionados, en una enfermedad crónica en lugar de una enfermedad mortal”.

Características y tratamiento de la EPOC

Enfermedad inflamatoria crónica del pulmón que obstruye el paso del aire, la EPOC es progresiva, pero también tratable. Comprende a un grupo de enfermedades pulmonares que dificultan la respiración e incluyen a la bronquitis crónica y al enfisema.

A su vez, quienes sufran de EPOC tendrán más riesgo de padecer otras enfermedades, como cáncer de pulmón, enfermedades cardíacas y arteriopatía coronaria.

“Cuando se la detecta en las primeras etapas, el tratamiento puede consistir en ayudar a los pacientes a dejar de fumar o en extraerlos del ambiente contaminado que contribuye a la enfermedad”, explica John Costello, especialista en medicina pulmonar de Mayo Clinic Healthcare en Londres.

Y añade: “En quienes tienen la enfermedad en estado más avanzado, los programas de rehabilitación a largo plazo son muy exitosos”, dice en referencia a la administración de medicamentos y el uso de inhaladores y oxigenoterapia.

La principal manera de prevenir ambas enfermedades es absteniéndose de fumar. Foto Shutterstock.La principal manera de prevenir ambas enfermedades es absteniéndose de fumar. Foto Shutterstock.

“Los inhaladores no solo abren las vías respiratorias, sino que también ayudan de manera más sutil al mejorar la capacidad pulmonar. Cuando la afección es grave, pueden resultar útiles los broncodilatadores administrados por nebulizador, o máquina conectada a la pared, y otros medicamentos”, detalla.

Respecto a los medicamentos, el médico admite que mucho se ha debatido respecto a si administrar o no corticoides en la EPOC.

“Actualmente, la evidencia es buena respecto a que pueden encargarse de la inflamación en los pulmones. Existe otro riesgo pequeño de contraer infecciones, como neumonía, pero hay buena evidencia de que el uso habitual de un corticoide inhalado calma las vías respiratorias, reduce la tos y ayuda con la sensación de falta de aire”, agrega.

En referencia a la oxigenoterapia, Costello indica que rara vez es necesaria, a menos que la EPOC esté avanzada y la persona tenga crónicamente poca cantidad de oxígeno en la sangre.

“Cuando el oxígeno está siempre bajo, quiere decir que bajará mucho durante la noche y, por lo tanto, la administración de oxigenoterapia será útil. Con esto, se reduce la incidencia de insuficiencia cardíaca derecha, puesto que mantener crónicamente bajo el oxígeno en la sangre afecta al lado derecho del corazón”, afirma.

Y añade: “este problema se evita al aumentar el nivel de oxígeno al máximo posible durante un período prolongado”, afirma.

Así como ocurre con el cáncer de pulmón, el mejor consejo de los especialistas es dejar de fumar, así como evitar todo ambiente donde haya humo. “El tabaco daña las vías respiratorias, la esencia de los pulmones y provoca enfisema, que es la causa principal para la EPOC”, cierra.

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